Recuperar la economía

julio 27, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las autoridades de gobierno decidieron aplazar la reapertura de la economía en la fase “1” debido al alto nivel de contagio que sigue prevaleciendo en las dos principales ciudades hondureñas. Lo decíamos el fin de semana anterior, nos aprestamos a una segunda intentona de reabrir la economía después de un primer intento que resultó fallido por la actitud de nuestra población de no atender las reglas sanitarias que son imprescindibles acatar para evitar el contagio, por la falta de una campaña que sistemáticamente hubiera preparado con tiempo a nuestra gente.



Hay dos tipos de fracaso en la propagación y la pérdida de control de los rebrotes del coronavirus. El primero hay que atribuirlo a la mentalidad, a la actitud, a la falta de sentido de responsabilidad colectiva de nuestra población. Todavía hay personas, no solo en Honduras sino en casi todos los países, que no creen que existe la pandemia. En Honduras hubo personas de medios de comunicación que atribuyeron la pandemia a un invento del gobierno, fue hasta que falleció un ser querido de su entorno a consecuencia del COVID-19 que sintieron en carne propia el poder del coronavirus.

El segundo fracaso se atribuye a los sectores político-empresarial por la incapacidad de crear mecanismos apropiados para conocer en qué forma se puede crear un equilibrio que permita la convivencia entre la crisis sanitaria y la crisis económica. No se puede pensar en la reapertura de la economía en base a un optimismo suicida. La economía no se puede reactivar solo porque alguien diga que hay que evitar que más empleos se sigan perdiendo, en esta decisión gobierno y sector privado deben poner en práctica una pedagogía que es imprescindible: para recuperar la economía primero hay que controlar la propagación del virus. Es temerario y suicida reactivar la economía en pleno apogeo de la pandemia, sería un segundo intento desperdiciado porque una vez que nos cayera una desasosegante proliferación de rebrotes, ni gobierno ni empresarios, ni nadie, tendría la capacidad y la tranquilidad para enfrentar una tormenta viral. Pero si los dirigentes empresariales piensan que no hay nadie que pueda aguantar dos o tres semanas más en las que se puede avanzar en el control de la propagación del virus, sería porque no existe suficiente conciencia cívica y ciudadana del riesgo que significa entrar en una ruta falsa de solución, porque con toda certeza lo que nos podría venir es una segunda ola de contagio incontrolable.

Ha escaseado una campaña de propaganda desplegada para crear en la mente de nuestros compatriotas una narrativa que inspire a nuestra población en el necesario respeto, sino miedo, al coronavirus, partiendo que las cifras de muertos por la pandemia en Honduras ya entran en la cifra de los miles. La conducta relajada de nuestros compatriotas, su falta de conciencia, su dejadez o su egoísmo, o su insensatez que los lleva a creer que la pandemia no existe, o que no es tan peligrosa por los malos consejos que han visto en las redes sociales, tiene mucho que ver con la expansión del virus y el crecimiento del tamaño del contagio. Con una posición indolora del sector empresarial y del gobierno no se puede penetrar en la mente de nuestra población. Los medios de comunicación con nuestras publicaciones, entrevistas y comentarios, somos los que hemos sostenido la parte informativa y aportado mucho en la concienciación colectiva, pero falta que se sumen a esta campaña los empresarios y el gobierno que se han quedado haciendo lo suyo sin reparar que se requiere de una campaña lo necesariamente robusta que el momento demanda.

La realidad es que, conforme lo han afirmado virólogos reconocidos como Ravi Gupta de Cambridge, la pandemia no se extinguirá en corto tiempo, perdurará en el planeta por un tiempo largo en el que debemos acostumbrarnos a los altos y bajos de los contagios, lo cual se dará conforme la población se relaje y según se maneje la reapertura de la economía. Nos toca a los hondureños aprender esta pedagogía que es fundamental: LA UNICA FORMA DE RECUPERAR LA ECONOMÍA ES CONTROLANDO LA PROPAGACIÓN DEL CORONAVIRUS.

Pero si nos dejamos vencer por la desesperación, o por nuestra inconsciencia o falta de responsabilidad, los nuevos repuntes del virus serán responsabilidad de los dos sectores: el sector empresarial desesperado y el desentendimiento de las autoridades públicas. Esto será porque no han llegado a un acuerdo ni han establecido un modelo claro de funcionamiento de la economía en un tiempo tan anormal y delicado como el que se vive en medio del acecho de un virus omnipresente, que por su tamaño microscópico puede rodearnos por los cuatro costados donde vivimos.

Si los rebrotes del virus se instalaran en nuestro país, porque cada etapa de reapertura de la economía sirva para abrir un boquete de contagio, tendríamos el perfil de un cierre en cascada no solo de locales comerciales sino de empresas claves que sostienen la economía del país y el sistema de vida democrático, lo que golpeara inevitablemente nuestra productividad ya bastante deprimida. Así que, corresponde a las autoridades de gobierno establecer la prioridad: si nos guiamos por la ruta del mal menor que es soportar unas tres semanas más de confinamiento, o reabrir la economía mañana mismo, sin una campaña robusta que permita establecer una estrategia sanitaria que prepare mentalmente a nuestros compatriotas, para que comprendan lo fundamental que es aplicar las tres reglas de oro para evitar la propagación del coronavirus: usar la mascarilla en forma correcta, mantener la distancia física de otras personas, por lo menos de dos metros, y lavarse las manos con jabón y agua con la mayor frecuencia posible, y si se está en movimiento, desinfectarse con alcohol gel.

Irnos a la reapertura de la economía sin preparar mentalmente a nuestra población sería escoger la opción del mal mayor que nos puede llevar a un confinamiento extenso.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 27 de julio de 2020.

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