Recuperar el turismo es esencial

mayo 15, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Uno de los rubros económicos más afectado por la pandemia es el turismo, y posiblemente a estas alturas algo archiconocido es que la paralización de esta actividad es uno de los golpes más duros que ha sufrido la economía por la cantidad de hondureños desempleados que en forma directa e indirecta dependen con sus familias de sus empleos y la venta de productos y servicios que ofrecen a los turistas. A estas alturas, conforme el gobierno ha venido promocionando el turismo de una manera intensa, uno de cada cinco trabajadores en Honduras, especialmente en el ramo de servicios, depende del turismo más que de cualquier otra actividad industrial o productiva.



El turismo ya no es solamente un sector estratégico en el sentido de negocios, ahora es un rubro crucial para Honduras, porque el turismo dejó de ser una actividad eje para localidades regionales como Copán e Islas de la Bahía, en la medida que el gobierno abrió ramales turísticos a las regiones y a los departamentos, al no haber fuentes de trabajo directo, millares de personas fueron ideando sus propias maneras de agenciar ingresos por la vía de vender algún servicio a los turistas.

Por desgracia el cierre de los aeropuertos y la inmovilización del transporte en carreteras, por las medidas sanitarias que buscan evitar la propagación del virus, ha llevado a la clausura de grandes y pequeños hoteles igual que centros turísticos de ocio que últimamente han tenido una aceptación muy interesante que ha hecho crecer el turismo interno. Apenas ayer el propietario de un hotel de montaña situado entre Valle de Ángeles y Cantarranas, se quejaba porque una de las tantas desinformaciones que en forma malintencionada se lanzan por las redes sociales, decía que su hotel sería ocupado para alojar a los contagiados del coronavirus. Y como la inmovilización nacional ha sido la desgracia para estos pequeños hoteles que ya no reciben clientes ni visitas ocasionales los fines de semana, el aguerrido empresario lejos de tirarse a llorar, aprovechó el momento que le ofreció uno de nuestros reporteros para desmentir el supuesto y mostrar las bondades de su hotel, bien mantenido, con mucho esmero, mucho aseo y listo para cualquier evento social o comercial, menos para servir de hospital para contagiados.

Cuando llegue el momento en que se permita el desplazamiento a nivel nacional, por la ansiedad de disfrutar el aire fresco y el deseo de reencontrarnos con el paisaje y la belleza de nuestros diversos sitios rurales, igual que el natural deseo de volver a disfrutar el mar y sus playas, todos tendremos la necesidad de abandonar el confinamiento para volver a disfrutar de la naturaleza. Desde el encierro obligatorio a que nos ha llevado la pandemia hemos aprendido a apreciar mucho más los recursos naturales que tenemos como mayor fuente de riqueza turística. Hoy más que nunca añoramos las vacaciones que hemos pasado en las playas de Puerto Cortes, en el río Muchilena, las playas de Tulián y Omoa, las playas de Tela, del Perú en La Ceiba, de Trujillo y Santa Fe, de las diferentes playas de Roatán, pero especialmente las de West Bay, y las bellezas de Amapala y el Golfo de Fonseca. Este año se perdió la temporada alta que representa el feriado de la Semana Santa, la pandemia echó al traste un período que se vislumbraba muy prometedor por todas las bases que se vinieron construyendo en los últimos cinco años, lo que constituye un impase de estancamiento que para recuperarse, desde ahora las autoridades del IHT deben estar trabajando una planeación para cuando llegue el momento en que las autoridades den luz verde para que podamos movilizarnos a lo largo y ancho de nuestro país.

No hay porque llorar por el destrozo de la temporada turística de Semana Santa, quedan otras temporadas y como la población ha estado reprimida en sus casas por el confinamiento, cuando se permita movilizarnos habrá una sed llena de expectativas por reencontrarnos con las bellezas naturales de nuestro país. Por eso el gobierno y las autoridades de turismo están obligados a empezar a planificar desde ahora como se permitirá hacer turismo nacional enmarcándonos en las medidas biosanitarias que nos permitan disfrutar de la vida sin exponernos a los remanentes del virus, que por el decir de la OMS, se quedará como los otros virus viviendo a nuestro alrededor.

El gobierno y el IHT no deben tardar en ponerse a trabajar en un ambicioso plan de recuperación turística que permita convertir en lugares seguros algunas zonas determinantes como las Ruinas de Copán, el Lago de Yojoa, la zona atlántica de la costa norte, Roatán y demás islas de la Bahía, Amapala y el Golfo de Fonseca, y la ruta lenca. Cualquier cautela que se guarde consultando con expertos de otros países será muy importante, porque quienes quieran desplazarse deben estar adecuadamente orientados a que se puede disfrutar de la naturaleza salvaguardándonos con las medidas sanitarias elementales que debemos incorporar a la cultura del aseo, que a partir de ahora debe ser parte normativa de nuestra vida.

En fin no se trata solo de satisfacer el deseo loco de ir a las playas y tirarse al mar, o de caminar sin rumbo por las montañas, más bien se trata de diseñar un proyecto de reestructuración turística que ayude a salvar la economía de millones de hondureños que han hecho del turismo su forma de vida.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 15 de mayo de 2020.