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Radiografía de un policía

TEGUCIGALPA, HONDURAS

¿Qué es un policía? Pues, un policía es el ciudadano responsable de cuidar a la comunidad, pero específicamente, dedicado a salvaguardar la vida de los ciudadanos y cuidar de sus bienes. Vea usted que dos grandes tareas le corresponden a un agente de policía, que entrando al detalle, significa que tiene la delicada responsabilidad de prevenir la comisión de delitos y además, llegado el momento, esclarecer los actos ilícitos cometidos por los elementos antisociales. Cuando un policía cumple con estas obligaciones, obtiene reconocimiento y credibilidad de los ciudadanos.

Pero igual, cuando el policía transgrede la ley, hay razones suficientes para que los ciudadanos nos preocupemos haciendo que la sociedad y demás autoridades pongan en funcionamiento los mecanismos especiales para corregir las fallas y lograr la recuperación de la credibilidad en la Policía. Sin embargo, hay que ver el lado humano del policía, porque a veces solo nos detenemos a ver las fallas y pecamos de injustos para no ver, que de acuerdo a las delicadas funciones que le corresponden al policía, este personaje no realiza un trabajo común y corriente, como lo hace un carpintero, un albañil, un motorista, un oficinista, o un periodista. Un policía es un obrero cuyo trabajo implica poner en riesgo su vida a cada paso que da.

En estos tiempos difíciles, donde la criminalidad ha dado pasos avasalladores en contra de la ciudadanía, nadie toma tanto riesgo en sus labores habituales como un policía, que desde que se levanta hasta que concluye su larga jornada, no tiene la certeza de regresar con vida para disfrutar del derecho humano de descansar y encontrarse con su familia. El policía sabe que, aunque porte armas y tenga facultades para usarlas en cumplimiento de la ley, y para defenderse de cualquier maleante si el caso lo requiriera, para él no habrá segunda oportunidad una vez que quede a boca de cañón de los bandidos que, actúan hoy con el modus operandi más criminal que jamás se había visto.

Esto es así, porque en el ámbito en que se maneja el policía, aunque sea en el área más céntrica de las ciudades, siempre hay elementos delictivos que manejan entre sus prioridades de sobrevivencia, eliminar a cualquier policía que encuentren a su paso. Porque el delincuente sabe que, su principal enemigo es el agente de la ley, y que en su entrenamiento criminal le han formado para eliminar al policía que se encuentre en su camino. Como ve nuestro público, el policía cumple eminentemente funciones de seguridad, porque cuando se le responsabiliza de velar por el normal desenvolvimiento de la vida de los ciudadanos, igual que cuidar sus bienes, asume la función más delicada que ningún otro funcionario o empleado tiene. Y como dicen en los aldeas y en nuestros poblados, esto no es un trabajo “chiche”, tratándose de exponer la vida al realizar su trabajo.

Es cierto que el cuerpo policial de Honduras pasó por el mal momento de convertirse en un nudo de podredumbre, pero la comisión depuradora, formada por ciudadanos valientes, íntegros y con gran responsabilidad cívica y ciudadana, la sometió a un proceso de depuración que ha hecho que la policía haya entrado a una reestructuración que poco a poco le está haciendo recuperar la credibilidad, que es vital para que cumpla su misión a cabalidad.

Cuando las autoridades le atrasan los pagos a estos trabajadores del orden, que pasan arriesgando la vida a cada momento, se comete una gran injusticia, que no es raro en países como Honduras, donde todavía no alcanzamos a comprender el trabajo de un policía, que implica tener que pagar muy caro como es perder la vida frente a un delincuente, cuando comete cualquier error en el cumplimiento de su labor. No hay justificación para que a los policías se les atrasen los salarios y no se les cumplan sus derechos. Por eso, ha caído bien que el Presidente JOH haya salido pronto en una enmienda total a la ingratitud, no solo poniéndoles al día el salario a los policías, sino cumpliéndoles algunos “plus”, en  carácter de bonificación y dándoles el beneficio de optar a una vivienda digna.

No podemos seguir viendo con desdén al policía, el Estado y la sociedad tenemos que cambiar la visión de hoy en adelante, respecto al tratamiento que se merece este trabajador que vela por nuestra seguridad y por nuestros bienes. Si al policía se le condena a un tratamiento doloroso y se le trata con una indiferencia pasmosa que a él le pudiera parecer humillante, casi se le está obligando a que busque por otras vías los ingresos para sostener su familia. Porque el policía como todo ciudadano tiene una familia que mantener y si la institución donde presta su servicio de naturaleza delicada, le atrasa el salario y no le cumple sus demás derechos, se le obliga a que busque dinero en la calle.

Entonces, al Estado y a las autoridades les compete la imperiosa obligación de cumplirles el pago de sus salarios de manera religiosa, para lo cual no debe haber excusas ni dilaciones. Porque, igual que los médicos, que los enfermeros, que los trabajadores sindicalizados, los policías entonces deberán acudir a los paros para reclamar que les paguen al día. Porque lo que hubo no fue una rebelión, quienes aplicaron este término acusaron una ignorancia inexcusable. Los policías se pararon, sencillamente, porque no les habían pagado, porque quienes tienen este deber, tienen un trabajo cómodo y bien remunerado. Por eso fracasaron quiénes quisieron manipularlos con fines políticos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 6 de diciembre de 2017.