Por quién deben votar los liberales

marzo 9, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Este domingo los hondureños debemos concurrir a las urnas para elegir en elecciones primarias a los candidatos presidenciales, y demás aspirantes a cargos públicos. Por más está repetir que aunque el voto es un derecho ciudadano,  a la vez es  un deber que no podemos ni debemos eludir, porque el voto es el arma moral que nos pone en el plano cívico como ciudadanos con toda la autoridad para exigir a nuestras autoridades y gobernantes, en primer lugar que cumplan con sus obligaciones y en segundo lugar,  para recordarles todas sus promesas y compromisos de campaña. El voto no solo premia, también castiga. Un voto de castigo es aquel que le dice a un candidato que el elector no lo quiere porque no lo considera apto para el cargo o porque su partido hecho gobierno,  falló.



En estas elecciones  primarias,  en el Partido Nacional la elección del Presidente JOH, que va por la reelección, es un hecho. La oposición representada por el candidato del Monarca, Roberto Ramón Castillo, no tiene la más remota posibilidad de desbancar a JOH de la candidatura. Igual sucede en Libertad y refundación, donde Xiomara Castro es cuasi candidata única, en que sus opositores Rasel Tomé y Nelson Ávila, se inscribieron más  por asunto de trámite, para dar la apariencia de una contienda interna, que en realidad no existe en Libre. Donde está por verse quien será el candidato es en el Partido Liberal, con cinco precandidatos, de los cuales dos tienen las mayores opciones de convertirse en el  candidato.

Esta vez, después de haber  contribuido  a la reconstrucción de este partido, tras  lo ocurrido en el 2009, creo  tener la condición para sugerirle al liberalismo por quien deben votar,  pero antes, quiero dar una breve relación de la ruta que seguimos a partir del 2011 para buscar la reconciliación entre liberales.

Como algunos dirigentes reflexivos del Partido Liberal,  me pidieran que  contribuyera convocando a los sectores liberales, a los que estaban  en resistencia y los otros, liberales convencionales que rechazaron la cuarta urna, para buscar un acuerdo interno que estableciera  que el candidato que ganara las primarias contaría con el apoyo de los demás precandidatos para  las elecciones generales. Comenzamos una ronda de reuniones que se extendió durante un año y meses, las que afortunadamente  fueron atendidas por todos los líderes liberales, en las que servimos como  moderador, con  la responsabilidad  de enfriar los roces entre los dos sectores, hasta que todos los líderes retornaran a  la razón de  unir al partido. Las primeras reuniones se realizaron en salones privados de los principales hoteles de la capital, continuando después en casas particulares de líderes del partido, hasta que finalmente todos suscribieron el acuerdo de reconciliación liberal, redactado por el moderador, y  aprobado  por todos los concurrentes.

Este fue el primer paso para sacar a los liberales del conflicto interno, las primeras reuniones parecían ser un choque de trenes, pero logramos al final que todos corrieran en la misma vía, para evitar el choque permanente. Y afortunadamente así ocurrió. El cierre de este ciclo consistió en sentar a dos líderes que para el 2012 todavía eran irreconciliables: logramos  que Elvin Santos se fundieran en un abrazo con Roberto Micheletti, evento feliz que fue retratado por Vera Rubí, en una fotografía que quedó para la historia. Sin embargo la historia no la pudimos   completar porque no tuvimos  el mismo resultado entre el ex presidente Carlos Flores y Roberto Michelleti, que continúan alejados, aunque este último era todo entusiasmo por abrazarse con el ex presidente.

Conocedor de la lastimosa situación en que quedó el PL, y por haber tenido el honor de haber sido llamado para conducir el proceso de reconciliación de sus líderes,  creo tener la condición moral para recomendar a los liberales por quien deben votar para escogerlo como su candidato idóneo  para las elecciones de noviembre próximo.

Sin duda que todos los precandidatos tienen sus virtudes ciudadanas como  dirigentes y líderes,  pero entre todos hay uno que a pesar del poco tiempo que lleva, apenas unos seis meses en la brega política, se perfila ya como el líder que los liberales han estado esperando para que de nuevo el Partido Liberal sea un partido con capacidad para disputar las elecciones al eterno rival y salir de los escombros en que lo dejaron los aprovechados que en el 2009 quisieron eliminarlo, fundando otro partido a costa del liberalismo.

El Partido Liberal es más que un partido histórico, es la médula de la democracia hondureña y de la estabilidad que solo el bipartidismo  le puede garantizar a Honduras. Para volver a hacer del PL un partido con ánimo de triunfo, se requiere de este nuevo líder que ha surgido hace apenas seis meses, que tiene valores supremos como ciudadano y como profesional. El,  es una garantía para hacer del PL un partido político que sea una suma de valores y acciones.

Los valores deben encaminarse a defender principios, orden, familia, igualdad de oportunidades, estado de bienestar para toda la nación.  Las acciones unas veces serán propiamente liberales, para garantizarle a Honduras un crecimiento que nos conduzca a tener una Honduras con oportunidades laborales para no tener que buscarlas afuera. Y otras veces, para que los empresarios tengan la certeza ya la seguridad jurídica que les garanticen sus inversiones. Por este candidato que surgió hace apenas unos seis meses y por el que hay una inmensa mayoría de intención de voto del liberalismo,  es que deben votar los liberales este domingo.

Con este candidato, desde ahora los liberales le pueden decir a los nacionalistas,  que no abran el champán antes de tiempo.  Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 9 de marzo de 2017.

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