¿Qué podemos esperar de Biden?

enero 20, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Estados Unidos en un país de leyes, toda su articulación como nación está regida por estamentos  legales que tienen sus rasgos específicos, que son inviolables, porque aunque cada Estado de la Unión americana tenga su propia Constitución todas están regidas por una Constitución Federal que data desde su fundación por la cual se rige el gobierno. Ningún gobernante puede saltarse las trancas de esa Constitución, por lo tanto sin importar el presidente o partido que asuma la conducción del poder, no puede imponer nuevas reglas, salvo aquello que le sea aprobado por las cámaras. Esta breve explicación procede para explicarle al público que cuando asume un nuevo gobierno en EEUU no se debe esperar un cambio en el tratamiento hacia cualquier país, como lo esperan algunos ingenuos compatriotas, que piensan que con el gobierno de Biden podemos abrigar esperanzas. Y en efecto, si podemos esperar algo distinto del nuevo gobierno estadounidense es respecto a la calidad del tratamiento diplomático, por lo menos estamos seguros que esta vez no habrá desde Washington un trato soez y maleducado como el que practicó Trump en sus cuatro años de gobierno.



Dirán entonces que el cambio es insignificante, pero no es así, porque con solo que los países como el nuestros tengan un trato cortés, respetuoso y amable ya habremos ganado, porque nada indigna y molesta tanto a un país como el tratamiento altanero y procaz del gobernante de un país poderoso. No habrá trato preferencial, lejos de eso, los demócratas se han caracterizado por ser austeros y severos a la vez; en base a este nuevo carácter político no habrá mentiras, la cooperación que está contemplada la mantendrán pero no abrirán la caja para otorgarnos un dólar más.

Esto es lo que hace a EEUU un país diferente, un país con reglas bien definidas, tanto internamente como para el exterior; EEUU no es país de tribus, ni de caudillos como quiso ser Donald Trump, es un país que se rige por una Constitución que conserva con ciertas enmiendas, especialmente para protegerse como sociedad, pero sus principales objetivos están definidos en función de sus intereses y no de otros, por lo tanto no hay ninguna razón para creer que debemos cifrar esperanzas en el gobierno de Biden, porque se mantendrá inalterable conforme sus reglas establecidas. Esto es lo que podemos esperar de Biden: no permitirá más inmigrantes ilegales de ningún país, no aumentará ningún programa de cooperación hasta tanto no lo dispongan las cámaras y no tendrá prisa por ayudarnos a solucionar nuestros problemas, porque esto es algo que nos toca resolver a los hondureños.

En cambio, EEUU será cada vez más exigente para pedir a Honduras más cooperación en el combate al tráfico de drogas y al crimen organizado, mientras la participación del gobierno de EEUU en este mismo campo, será la misma de siempre. Esta es la realidad que nos espera de EEUU, ni siquiera debemos acariciar la idea de que Biden nombre de inmediato a un embajador, porque esto es algo que compete al Departamento de Estado, que tendrá sus razones para manejar las relaciones de EEUU solo desde el aspecto comercial, no así en lo político, de manera que seguiremos con esta relación a medias, en la que EEUU se llena de satisfacción al ver como las autoridades hondureñas les atienden sus peticiones, mientras desde Washington se nos mira por encima del hombro, en un absoluto desdeño por nuestra condición de República bananera.

Y no es que no signifiquemos algo para EEUU, seguro que les importamos, pero no tanto para dedicarnos más atención y cooperación de la que nos dan, mientras en Honduras las autoridades se esmeran en cooperar con sus peticiones que en su mayoría están relacionadas con las extradiciones de personas ligadas a los negocios ilícitos de las drogas, que al acogerse al tratamiento de las autoridades estadounidenses se convierten en piezas claves para incriminar a personas hondureñas a cambio de reducir sus penas, en ese extraño procedimiento legal que tiene EEUU que le permite al criminal echarle tierra a los que han facilitado su extradición para ponerlos a la orden de los tribunales estadounidenses.

En Honduras no tenemos nada que celebrar con la llegada al poder de ningún presidente de EEUU, tal vez solo por algo: celebrar que se va un hombre maleducado, resentido e ignorante, un narcisista peligroso para la democracia mundial y el hecho de que asume el poder una persona que luce calmado, con rasgos de buena educación, respetuoso y consciente que asume la conducción de su país en medio de miles de problemas. Y que al conducir en semejante condición al país que todavía es el más poderoso del planeta, no tendrá argumentos para mentirnos como lo hacía Trump, posiblemente el presidente estadounidense que más mentía a cada paso que daba.

No hay que fiarse de las relaciones de EEUU. Aunque sigue siendo la democracia ejemplar más admirada del planeta no hay que perder de vista que todo lo que hagan sus gobernantes será en primer lugar para favorecer a los intereses de su país. Y esto es así, porque quien dirige el poder en EEUU, su obligación y no otra es velar por los intereses de su país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles de 20 de enero de 2021.

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