¿Qué hizo mal Australia?

enero 15, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Australia es un continente a miles de kilómetros de distancia, en tiempo está casi un día completo por delante, lo que nos marca que cuando aquí es un día, los australianos ya pasaron al siguiente día del calendario. Los australianos tiene un nivel de vida alto, su estado de bienestar es uno de los mejores del planeta, el sistema educativo es óptimo y en términos generales, en Australia hay una economía sólida, la seguridad física atrae a los turistas y la seguridad jurídica es estricta al estilo anglosajón. Pero tiene un grave problema ecológico que la hace arder en épocas del año, llegando este último a convertirse en una hoguera gigantesca que al no poder ser sofocada con todo el esfuerzo que han hecho autoridades y ciudadanía, hace ver desde el espacio aéreo a Australia como un verdadero infierno, al decir de los expertos en siniestros.



Australia padece de sequías extensas, los meteorólogos bromean cuando hablan que en ese continente las estaciones del tiempo ocurren al revés, de manera que cuando en otros países llueve y hace frío, los australianos arden en calor y como llueve poco, los incendios forestales se han vuelto más frecuentes. Pero ni aún con estas adversidades naturales que padece Australia, en otros países se piensa que no son causas suficientes para que se den los incendios descomunales que tienen a los australianos con necesidad de lanzarse al agua.

Los incendios en Australia son cinco veces mayor a la extensión de las Amazonas afectada por el fuego, y son cincuenta veces mayor a los incendios forestales del año pasado en California, lo que es interpretado por los analistas de siniestros como algo excepcional en todo sentido, por lo que empiezan a preguntarse, qué hizo mal Australia o qué hicieron mal los australianos para ir propagando una autodestrucción de su medio ambiente todos estos años. No hay acusación contra Australia y su gente, lo que hay es un debate mundial, porque como todo efecto tiene su causa, estos incendios han ido adquiriendo una extensión dimensional gigantesca por razones ecológicas y los australianos están obligados a revisar sus hábitos y conductas, porque los mismos australianos se lamentan que no han tomado todas las previsiones que ameritaban tomar, en base a recomendaciones formuladas por organismos internacionales y nacionales.

Un aspecto que los mismos australianos se autocritican es que su ganadería especializada los ha llevado a tener un territorio muy proclive a ser presa del fuego, algo en lo que los hondureños debemos reflexionar, porque nuestra agricultura migratoria y la ganadería establecida en zonas no convenientes nos podrían llevar dentro de algunos años a una situación parecida a la de Australia.

Es interesante ver la tragedia de Australia para aprender en materia de prevención ecológica lo que debe hacerse con la debida anticipación. En Honduras es muy poco lo que se hace en este sentido, el gobierno es el que más enfatiza con llamados a cuidar el medio ambiente, aunque en el sector empresarial la reconocida casa LARACH Y CIA desde el 2006 viene realizando campañas excepcionales, atribuida al genuino interés cívico de su propietario el ciudadano don Emilio Larach, quien es un abnegado defensor y protector del medio ambiente. Siendo su publicista el recordado amigo Carlos Calderón, Larach y Cía se convirtió un bastión defensor del medio ambiente, dando un ejemplo que debería repercutir en escuelas, colegios y universidades, que están obligadas a hacer compás con esta causa tan fundamental como es la protección del medio ambiente.

En el campo de la prevención la tarea no corresponde solo al gobierno, también las empresas y los centros de estudio deben involucrarse a fondo en el trabajo ecológico. La defensa de la ecología en Honduras se ha llevado al campo político, para atacar y hacer fracasar los pequeños y medianos proyectos hidroeléctricos, porque esto constituye un rico filón que resulta financiado desde el extranjero.

Los ecologistas se entretienen con este objetivo, pero si quisieran trabajar de verdad, deberían promover las acciones individuales para el mejoramiento ambiental, desde la clasificación y separación de la basura y deshechos, hasta la inducción de los niños en las escuelas y jóvenes en los colegios, sobre la necesidad de reforestar, sembrar más árboles y en el campo hacer tareas de limpieza en el bosque y tomar medidas para evitar las quemas en tiempo de verano.

Los incendios forestales en Honduras han ido creciendo con los años, los bomberos forestales no son tan numerosos y las alcaldías no se han preparado para tener brigadas que puedan responder para sofocar las quemas cuando comienzan, y evitar que se extiendan y conviertan en incendios forestales que se vuelven siniestros gigantescos que devoran centenares de hectáreas de bosques.

Australia hoy es un continente infernal asediado por el fuego, por varias condiciones climáticas, pero también por ese vacío pernicioso que propicia la negligencia, que se crea cuando autoridades y población no hacen lo necesario para precaver el inminente peligro. Alguien tiene que hacer conciencia permanente en Honduras. No esperemos que solo el gobierno haga lo suyo, imitemos las iniciativas de la empresa Larach y Cía que ha hecho de la defensa ecológica una de sus mejores causas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 15 de enero de 2020.