¿Qué es el gunning? la practica de los reclusos que obligó a una asesora de presos a tomar acciones legales

marzo 4, 2019

La asesora de presos ha tenido que aguantar los abominables actos que los reclusos hacen frente a ellos

 

Florida, EEUU



Una asesora de privados de libertad en Florida demandó al condado de Miami-Dade luego de cansarse del acoso sexual que sufre en su trabajo.

Su nombre es Ceneca Valdez, quien trabaja como consultora de reclusos, y que denunció en anteriores ocasiones a los supervisores de la prisión Turner Guilford Knight, haciéndoles saber que los presos constantemente se masturban frente a ella, en una práctica que se conoce como ‘gunning’.

Se ha convertido en una acción normal en las prisiones, y, precisamente por eso, Valdez toma cartas en el asunto.

Incluso, ha intentado evitar pasar por el desagradable momento, al pedir salir por el camino interno que usa el personal médico, sin embargo, se lo negaron.

Tampoco le facilitaron un acompañante ni un radio walkie-talkie o un “botón de pánico” que le hubiera dado tranquilidad “en caso de que surgiera un evento relacionado con los reclusos varones” mientras caminaba por los “estrechos” caminos entre las celdas.

El “gunning” interfirió significativamente en el desempeño laboral de Valdez al “distraer, avergonzar, asustar y humillar a la demandante mientras intentaba cumplir con los deberes y responsabilidades de su cargo”, señala la denuncia.

El proceso, en el que detalla que también interfirió con la salud mental de la demandante, fue notificado al alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez.

“La demandante estaba sujeta a acoso sexual repetido por parte de reclusos varones, incluidos, entre otros, los reclusos varones exponiendo sus genitales y masturbándose”, detalla el texto.

El “acoso sexual” de los presos varones a la demandante “se debió a su sexo”, precisa la querella.

Las autoridades carcelarias de Miami-Dade no adoptaron “medidas correctivas razonables para proteger a sus empleadas, incluida la demandante, del ambiente sexualmente hostil que los reclusos crearon”, agrega.

Tampoco hizo lo necesario “para proteger a la demandante del acoso sexual que ella sufrió” como parte del contacto diario que debía tener con los reclusos debidos a su trabajo.

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