¿El principio del fin de la ONU?

octubre 2, 2018

Última Línea con Juan Ramón Martínez

 

Honduras



Todos en el mundo, por diversas razones – todas validas – hemos celebrado la risa general de los líderes mundiales en la Asamblea General de la ONU, cuando el Presidente de los Estados Unidos pronunciaba su discurso. El que se atribuyera la calidad de mejor Presidente de los Estados Unidos en toda su historia, provocó las carcajadas de casi todos los asistentes, representantes de los países miembros de la principal organización mundial. Aunque Trump asimiló los efectos destructivos de las sonorizas burlonas, diciendo que no se habían reído de él, sino que con él – prueba de sus habilidades histriónicas – el incidente debe valorarse como una nueva prueba del desencuentro, que viene desde hace muchos años, entre el gobierno de los Estados Unidos y las Naciones Unidas. Para confirmarlo, Trump, acabó diciendo que Estados Unidos no seguirá financiando a la ONU, más allá del 25% de sus gastos totales. Hasta este momento, la contribución de los Estados Unidos, ha sido del 60%.

La ONU, que naciera después de la II Guerra Mundial que desangrara a Europa y provocara la peor hecatombe de la historia, ha hecho posible, el manejo de los conflictos que, regionalmente han seguido enfrentando con armas en la mano, a hombres de diferentes países. Pero lo más importante de la ONU es que, ha evitado – por la operación de su Consejo de Seguridad en donde cinco naciones tienen derecho al veto – la III Guerra Mundial. Las potencias emergentes o declinantes, se han conformado, enfrentándose en los conflictos locales, en el ánimo de resolver sus problemas particulares, así como para exhibir sus poderíos armados y promover la venta de las armas que constituyen en el fondo, son la base de las economías de las grandes potencias.

El aislacionismo de los Estados Unidos, la emergencia de China como potencia competidora y las fisuras que se dan en la Unión Europea, nos son augurios de paz mundial. Todo lo contrario. Ángela Merkel, Canciller de Alemania, ha llamado la atención sobre la desaparición de la ONU. Ella, cree – sin mayores explicaciones todavía – que en la medida en que Estados Unidos se aísle, política y comercialmente, la ONU corre el riesgo de desaparecer, sin ninguna otra entidad de su calibre que la sustituya. Aunque puede parecer alarmista la postura de la líder alemana, no deja de tener sentido después de lo ocurrido en la ONU y las declaraciones del Presidente Trump, anticipando un riesgo que tendrá efectos desastrosos para el mundo. Porque la ONU al margen de sus torpezas, tonterías e intervenciones descabelladas en América Latina – Guatemala – y África, es necesaria para mantener la paz mundial. La desaparición del Consejo de Seguridad, en que las cinco grandes potencias contrabalancean sus disgustos y paladean sus desacuerdos (más Alemania) toman decisiones o se oponen a las mismas, según el caso, podría tener catastróficos resultados para el mundo, haciendo retroceder lo que se ha logrado después del fin de la guerra mundial en 1945.

El mundo ha mejorado mucho. Ahora la mayoría de los muertos no lo provocan las guerras sino que los automóviles. Hay suficientes alimentos para sostener a la población actual, aunque está pendiente la tarea de una distribución más equitativa. El comercio mundial, evoluciona y acerca a las naciones, volviendo las disputas no en guerras, sino que en discusiones sobre el mercadeo de sus productos. Por todo ello, debemos prestarle atención a Ángela Merkel que, con mucha anticipación, nos provee sobre el riesgo de suprimir la ONU. No por sus debilidades internas, sino que por el aislacionismo estadounidense, especialmente si en este 6 de noviembre, se imponen los republicanos en las llamadas elecciones intermedias.

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