Presidentitis en la Cámara

julio 2, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las cámaras de comercio son redes integradas por dueños de empresas de una ciudad, que se asocian para defender y proteger sus intereses que son eminentemente comerciales, que nacieron por esa necesidad desde hace más de cuatro siglos en países europeos, y que se han extendido hasta nuestros días, adquiriendo una importante fisonomía en varios aspectos, porque al constituirse como una organización empresarial, las cámaras de comercio juegan un papel incidentales en la vida de una ciudad en todas aquellas actividades que propendan al desarrollo comercial local, regional y nacional.



En Estados Unidos las cámaras de comercio son organizaciones muy respetables, a las cuales es una obligación afiliarse por que no solo funcionan como un escudo o un paraguas para los afiliados, sino que al interconectarse con el resto de las cámaras de comercio de toda esa gran nación, se comunican las aperturas comerciales que se extienden de unas ciudades a otras y es así como los empresarios van monitoreando las nuevas oportunidades de negocios que su respectiva cámara les va notificando cada día.

Las cámaras de comercio no son centros de política, son escenarios de comercio y de negocios. Una cámara de comercio no tiene que actuar como una centrífuga de la política criolla, porque su naturaleza es eminentemente comercial. Cuando una cámara de comercio quiere asumir el papel de faro orientador de la política, sencillamente es porque sus dirigentes o sus principales conductores, picados por el gusanito de la política han sido infectados por una fiebre que acalora los ánimos y que es bastante común entre los hondureños. Es la fiebre de la “presidentitis”, que si bien no representa peligro de muerte para quien la sufre, tiene repercusiones negativas, especialmente en organizaciones que no son de esencia política como las cámaras de comercio.

El que un miembro de la importante Cámara de Comercio de Cortes, renuncie de manera irrevocable por no estar de acuerdo con la forma en que el presidente de la organización la está dirigiendo, es producto de la disconformidad de ver como don Jorge Faraj ha convertido a la Cámara en un escenario político, atrayendo a los candidatos de partidos, a hablar de temas que no son propiamente comerciales, que son los que incumben a los afiliados.

Jorge Faraj se defiende con el argumento de que, la institución debe conocer todos los pensamientos políticos, incluso ser tolerantes con los políticos de discurso incendiario que han provocado ataques contra los negocios y empresas que han sido saqueadas al calor de esos discursos. Ese papel de querer hacer de la Cámara de Comercio de Cortes, un escenario de convergencia de carácter política, no es una obligación ni legal ni moral de la cámara, porque el origen natural desde su constitución, es eminentemente de interés comercial.

A Jorge Faraj le han soplado el oído, malos consejeros por cierto, haciéndole creer que tiene los suficientes méritos para lanzarse a la política. Recientemente ‘Toti’, como le llaman sus amigos, me reenvió un mensaje que recibió, supongo de un amigo suyo, donde le motiva a buscar la máxima dirección del país. Supongo que al reenviarme el mensaje, esperaba de mi parte una voz que secundara el consejo, pero, aunque conozco muy poco a ‘Toti’ Faraj, quise ser del todo franco con él y le contesté, más o menos de la forma siguiente: “Jorge, tu eres comerciante, lo tuyo es el comercio, no te tires a la política”. Y creo que le di el mejor mensaje para su beneficio y el de su familia. Pero, parece que ese tipo de mensajes ya le había taladrado la mente a ‘Toti’, provocándole calentura y fiebre a la vez, llevándolo a abrir las puertas de la Cámara de Comercio de Cortés, para hacer de esta organización un nuevo teatro de la política vernácula. Sin duda esto no le gustó al fiscal de la Cámara don Emilio Medina, quien en apego a su dignidad prefirió ponerse al margen del nuevo circo político en que Jorge Faraj ha convertido a la Cámara de Comercio de Cortes.

Por supuesto que Jorge Faraj tiene todo el derecho del mundo de participar en política y tiene el legítimo derecho como ciudadano de aspirar a la Presidencia de Honduras. A lo que no tiene derecho es a convertir a la influyente Cámara de Comercio de Cortés, en una palestra política, porque entonces esa aspiración deja de ser un derecho para convertirse en una inmoralidad, que es lo que ocurre cuando alguien se aprovecha de una instancia colectiva que preside, para sacarle provecho personal.

Que no digan que por el espíritu de conciliación que hay en la Cámara de Comercio de Cortes, es que surgió la iniciativa de acercarse a los políticos, incluso a los que han demostrado un desprecio por el respeto a la propiedad privada por considerar que los empresarios no apoyan las acciones de LIBRE para llegar al poder, y de manera directa insuflaron los saqueos y los incendios de varios negocios en San Pedro Sula, porque esos argumentos de Jorge Faraj son puras pamplinas.

Qué le picó el mosquito y le infectó la fiebre de la presidentitis, me consta, después de leer el mensaje que me reenvió en días pasados. Y hoy, por su bien y de sus empresas, se lo reitero: ‘Toti’, lo tuyo es el comercio, tu eres comerciante, la política ya te empezó a hacer daño.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 2 de julio de 2019.