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Posverdad política

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Dice la Real Academia de la Lengua Española que “posverdad” es la distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Ateniéndonos a este concepto del nuevo vocablo, no debe extrañar la conducta de uno de los nuevos líderes políticos hondureños que ha surgido a la palestra como un fenómeno entre algunos sectores, que le dan la dimensión de un nuevo salvador, un nuevo mesías, que se gasta un lenguaje político triturador, con ninguna vinculación a la verdad, pero que a cierta gente le ha encantado, aunque el personaje no tiene ninguna trayectoria en la vida pública y que nosotros sepamos nunca se ha preocupado ni siquiera por regalar un chícharo, porque lo suyo ha sido enaltecer su personalidad, creyéndose el mejor de los hondureños.

Hoy, este nuevo líder tiene desconcertados a los participantes en el diálogo nacional, porque primero mostró su disposición a formar parte de la mesa de conversación, aunque fuera a través de un representante, pero más tardó en ponerse la luz del sol que en retirar de la mesa a su representante. Una persona así no es garantía para presidir un gobierno, porque cuando menos se piensa reacciona con un bandazo opuesto a una promesa que ha prestado pocas horas antes.

Este personaje en sí mismo es una posverdad, porque sus acciones no compaginan con sus declaraciones, y si no veamos de cerca cada declaración suya afirmando que participaba en el diálogo aunque a Mel Zelaya no le gustara, y sin ser una sorpresa, pocas horas después de esta afirmación procedía a ordenarle a su representante en la mesa que se retirara de la misma. El lenguaje político de este personaje lo distorsiona a si mismo, no hay manera de buscarle el lado serio porque ante la posibilidad de creerle una declaración, a las pocas horas se está desdiciendo para tomar otro rumbo.

La conducta de este personaje logra influir en la opinión pública, cosa no extraña, porque la gente, no solo aquí sino en muchos lugares del mundo, pareciera embelesarse con un individuo que le miente y le engaña. De allí que la Real Academia de la Lengua Española admitiera últimamente este concepto que aunque dicen que es nuevo, no lo es, porque el mundo ha estado lleno de mentirosos y farsantes, que al incursionar a la palestra política resultan ser unos personajes idolatrados por las masas.

Con un individuo así, perteneciente a la cultura de la falacia, ningún esfuerzo por llevar adelante un diálogo nacional podrá fructificar, porque siendo que el personaje disfruta al sentirse importante, mientras más lo rueguen y lo busquen para darle el trono del liderazgo más rogado se volverá, y el diálogo que es un escenario que muchos consideran que es la tabla de salvación para engendrar una situación política estable, quedará en los cuernos de la luna, porque el personaje disfruta viendo como pone a mover la cintura a los demás, queriendo descifrar sus caprichos que solo le benefician a él.

Muchos de sus seguidores pensarán que su líder es único porque vacila a los demás políticos, especialmente a los ingenuos de último cuño que se han olvidado que su tarea fundamental es rescatar su propio partido, también les da por hacerle comparsa a esa este nuevo salvador.

En otros tiempos una persona con estos desplantes era descalificado por los electores, pero esta visto que los tiempos que vivimos hoy, son diametralmente distintos, porque la sociedad hondureña está plagada por un enjambre que hace causa común con los elementos antisociales, muchos de ellos incluso conectados a los cognomentos delictivos, y son ciudadanos, tienen tarjeta de identidad y por lo tanto nada ni nadie les impide votar y apoyar al líder que representa sus intereses.

¿Cómo puede enfrentar la democracia una situación tan peligrosa, en que un líder con semejantes condiciones pudiera tener las posibilidades de ganar el poder público algún día? Con qué mecanismo se puede aislar la mentira hecha persona, que con un discurso político descalificador y con una retórica nada venerable, pero que le endulza el oído a esa masa amorfa que los expertos denominan “millenials”,  encarnándose como el líder que aglutina a ese enjambre criminal, que busca ansiosamente que haya un gobierno que les permita realizar sus actividades ilícitas.

Pareciera que le mentira hecha persona es indetenible y que nada impedirá que asuma el poder algún día, porque, desgraciadamente, hay un amplio sector de hondureño, al que no le importa quien gane el poder. Horror, pensar que la posverdad convertida en político manipulador de conciencias y voluntades, podría llevarnos a convertirnos en una nación con el autoritarismo como escudo. Si eso llegara ocurrir, DIOS quiera que no, pero como todo puede pasarnos, llegará el día en que sentiremos nostalgia por la verdad. Quizás sea demasiado tarde, porque con un personaje así en el poder, la democracia será cosa de historia en Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 12 de abril de 2018.