¿Por qué asesinan nuestros bosques?

marzo 19, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El fuego provocado ha calcinado miles de hectáreas de nuestros bosques, pudiera ser que la provocación en ciertos momentos sea por el proceso de refracción solar, pero ante lo masivo que son los siniestros, es indudable que la autoría en la mayoría de los incendios obedezca a la acción de la mano criminal que actúa por la tendencia patológica a la provocación de incendios, como un trastorno siquiátrico, porque los pirómanos causan incendios de forma deliberada e impulsiva, pero también puede que existan razones externas, como un acto político, venganza y hasta dinero, tratándose de que por la vía de los incendios se limpian territorios que son anhelados para dedicarlos a diferentes obras.



Quisiéramos dudar que haya tanta maldad en algunos hondureños, que no tienen ningún reparo moral cuando de hacerle daño a los bosques se trata, pero lo reiterado con que se están presentando los incendios forestales nos induce a pensar que el comportamiento para esta práctica endemoniada tiene un trasfondo variado, desde el prurito que da la satisfacción de ver arder los bosques, hasta el malsano propósito de hacer daño, y quien sabe si con la intención de ver despejadas las áreas para ser aprovechadas comercialmente. Todo cabe en el campo de la sospecha, porque un incendio provocado sin un motivo específico es un fenómeno raro, en todo caso llegar a la temeridad de prenderle fuego a las montañas es un comportamiento antisocial de lo más criminal y salvaje que puede haber.

Hoy las montañas que forman los alrededores de Tegucigalpa están convertidas en escombros, la ceniza es esparcida por la brisa veraniega, de manera que los capitalinos estamos respirando un aire de lo más viciado y peligroso, como es la mezcla aire-ceniza, cuyos efectos son letales a las vías respiratorias, causante de que miles de niños estén padeciendo de males de la garganta y la nariz, mientras que los adultos también sentimos un ardor permanente en ambas partes del cuerpo.

¿De dónde han salido tantos pirómanos? Según las investigaciones, la mayoría de los pirómanos son hombres, que por algún trastorno mental o emocional sienten complacencia en prenderle fuego al bosque o a la montaña, sin embargo, las autoridades hondureñas afirman que hay mano criminal causando los incendios, lo cual no es descartable, viendo que en Honduras el sectarismo político lleva a ciertas personas a encerrarse en la obstinación de hacerle daño al país, creyendo que de esta forma afectan al gobierno, a un partido político o a determinado dirigente del país.

Pero también puede haber un tipo de vandalismo con interés económico que prenda el fuego a las montañas para conseguir el propósito de que las tierras, una vez devastado el bosque, queden aptas para otras actividades, además de las agrícolas, para levantar viviendas, que es la moda que se ha venido implantando en varias ciudades de muchos países, donde vivir cómodamente en medio de los bosques es el objetivo residencial de personas que cuentan con muchos recursos.

Este derecho a vivir en medio de los bosques y montañas no es condenable, pero se puede ejercitar sin necesidad de que, un lotificador o constructor de viviendas, tenga que destruir centenares de hectáreas por medio del fuego.

Sin el ánimo de echar kilos de morbo y estigma para acusar sin fundamento a los empresarios que lotifican en zonas boscosas, es necesario que las autoridades procedan a investigar a quienes han solicitado permiso de construcción de viviendas en áreas forestales, en primer lugar para descartar cualquier sospecha que recaiga sobre alguien, porque normalmente un empresario lotificador es una persona con conciencia social, que lejos de provocar un daño ecológico, trata de prevenirlo para salvar la buena reputación de sus proyectos empresariales.

Hay otros factores en esta piromanía criminal que se ha desatado en nuestras montañas de los alrededores, entre ellos puede estar mezclado el odio político, porque así como vemos hondureños haciendo daño aquí y afuera, en contra de Honduras, mientras se manifiestan  en favor de otros países, la animadversión puede haber llegado al trastorno visceral de creer que metiéndole fuego a los bosques y montañas debilitan al gobierno. Lo cual es un trastorno verdaderamente monumental, porque el fuego es pasajero y en algún momento controlable, y en la medida que el gobierno actúa extinguiendo los incendios, se posiciona mejor en la opinión pública.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 19 de marzo de 2019.

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