Por las vacunas los conoceréis

agosto 5, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

De entrada quiero aclarar que no siendo médico, ni experto en materia farmacéutica, no puedo descalificar a la vacuna rusa ‘Sputnik V’, por el hecho de ser fabricada en un país que no tiene antecedentes ni referencias importantes que la avalen para producir un elemento tan vital en las epidemias y pandemias como es la vacuna. El hecho que quiero poner en relevancia este día es en materia comparativa desde el punto de vista de capacidad, que Rusia no tiene para producir vacunas en cantidades suficientes como para suplir a distintos países del mundo en momentos en que más arrecia la pandemia.



El mal cálculo del gobierno ruso lo llevó a situarse en la picota del descrédito, porque al inicio de la pandemia los rusos se ufanaban de no tener los altos niveles de contagio que experimentaban Estados Unidos y muchos países europeos, y no digamos en América Latina. Al no haber demanda de vacuna entre los rusos, porque se creían elegidos de sus dioses para no contagiarse, el gobierno de Putin se jactó de producir para abastecer a los países donde en esos momentos no llegaban las vacunas de EEUU. Entonces el fondo estatal ruso que depende del Kremlin, empezó a contraer compromisos comerciales en base a vender pequeñas cantidades de la primera dosis de la ‘Sputnik V’, donde entró nuestro país adquiriendo 40 mil dosis que llegaron en buen momento, en las primeras semanas del mes de mayo pasado, con las cuales se vacunaron igual número de compatriotas.

Pero, cuando la tortilla se volteó y el COVID-19 comenzó a hacer estragos en Rusia, los rusos corrieron a aplicarse la vacuna y el fondo ruso se vio acorralado por la demanda interna, dejando colgados a los países con los cuales había contraído obligaciones de suministro. A eso se debe que al sol de hoy no haya certeza plena de que la segunda dosis de la ‘Sputnik V’ llegue a Honduras y a los demás países, donde hay miles de personas sumidos en la desesperación esperando la segunda dosis que a ciencia cierta no se sabe cuándo llegará, que casi es lo mismo a que no llegara, porque cuando venga la susodicha segunda dosis de la Sputnik, habrá pasado el período establecido para cumplir las funciones de acumular los anticuerpos necesarios para fortalecer el cuerpo de las personas vacunadas con la primera dosis.

A mediados de mayo tuve la llamada de una persona amiga de la Secretaría de Salud, para anotarme en la primera aplicación de la Sputnik, sin embargo tuve la precaución de hacer un análisis sencillo, basado en que la Sputnik viene desde muy lejos, por lo que creí que al surgir problemas de abastecimiento en Rusia nos podríamos quedar a medio camino con una sola aplicación, que es como están los 40 mil compatriotas que no tienen una solución inmediata que les garantice la segunda aplicación. El problema no lo creó el sistema de salud de nuestro país, como lo quieren hacer aparecer los camaradas hondureños que pretenden eximir al fondo ruso de su irresponsabilidad, porque el asunto es pura incapacidad de Rusia que no tiene un desarrollo competitivo en el campo de la industria farmacéutica, porque en ese país todo lo centraliza el gobierno, ni siquiera existe un protocolo de verificación y aprobación para los productos medicinales y alimenticios como la FDA en EEUU y la AME en Europa.

En cambio, en el ambiente de libre competencia que existe en EEUU hay cuatro industrias mayores en el campo farmacéutico, encabezadas por la Pfizer, la Moderna, la Johnson y Johnson, que tienen la suficiente capacidad de producir vacunas para abastecer al mundo. El gobierno hondureño contrató 4.5 millones de vacunas de Pfizer e igual cantidad de Sputnik con el fondo soberano ruso, de las cuales la vacuna Pfizer está llegando puntualmente en cantidades programadas de hasta un millón vacunas por mes, en cambio no ocurrirá lo mismo con la Sputnik, porque el fabricante ruso sencillamente no tiene capacidad para abastecer una demanda a gran escala como pretendió hacerlo el gobierno de Putin. Ante esta situación, y por el incumplimiento de los rusos por incapacidad industrial, las autoridades hondureñas deben hacer nuevas gestiones con la firma Moderna para suplir las 4.5 millones de vacunas que Rusia no podrá entregar, debido a que deben destinar su producción para atender a sus conciudadanos contagiados que suman millones de rusos.

Lo que sufren los 40 mil hondureños que se vacunaron en mayo con la Sputnik V, es producto de la incapacidad de un país que por mucho que quiera aparentar ser una potencia con niveles competitivos en el más alto rango, todavía no llega a esas alturas, porque su desarrollo está focalizado más en el campo de la fabricación de armas y varios productos bélicos. El caso de China Continental es distinto, este país si tiene capacidad de producción, nada más que ahora que el COVID-19 está surgiendo de nuevo en el territorio chino, toda su producción podría destinarse a vacunar a sus 1500 millones de personas, que el gobierno quiere cuidar con esmero porque es su gran banco de producción para abastecer los distintos mercados donde China vende sus artículos.

En el campo de la industria farmacéutica es donde podemos empezar a ver lo distante que están los países que se precian estar a la altura de EEUU, que con su enorme capacidad están produciendo vacunas en cantidades industriales, hasta para donar por millones a sus aliados y demás países de escasos recursos. A los hondureños ya nos donó 3 millones de dosis de la vacuna Moderna en el término de un mes, y por lo que hemos leído, en un par de meses EEUU enviará otra cantidad igual de la misma marca con lo que los hondureños tendremos vacuna para alcanzar un 70 por ciento de personas vacunadas al finalizar este año. Parodiando la expresión, por las vacunas conoceremos quién es quién entre los países. Y EEUU con su enorme capacidad demuestra estar muy por arriba de rusos y chinos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 5 de agosto 2021.

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