Por la salud del tejido empresarial

agosto 24, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En cinco meses de pandemia el tejido empresarial hondureño se ha visto severamente dañado, calculándose hasta el momento que son miles de empresas medianas y pequeñas las que de momento han podido resistir porque han tenido el apoyo del sistema financiero, del que nos agarramos todas las empresas para poder ir avanzando sin necesidad de hacer despidos masivos, logrando acuerdos con los empleados, pero nada de esto sería posible sin la comprensión de los bancos que han sido una tabla de salvación para poder readecuar deudas y obtener recursos frescos a mediano y largo plazo, lo que permite a las empresas tener un manejo favorable del flujo que se ha reducido en todo este tiempo de cuarentena, cuando toda la actividad económica se ha achicado por las circunstancias del mercado que a su vez se ha reducido de tamaño.



Todas las medidas del gobierno han sido enfocadas a las pymes y estas son muy importantes, pero no menos importantes son las demás empresas que están en el nivel alto y mediano, donde hay una empleomanía de muchos miles de hondureños, que en su inmensa mayoría guardan la cuarentena porque las mismas empresas han reducido su tamaño de operación y porque las condiciones así lo establecen. No todos los edificios pueden abrirse so riesgo de dejar entrar la contaminación. El tomar medidas biosanitarias no está al alcance de todas las empresas como lo pide el gobierno, hay condiciones tan precarias que en muchos lugares los empresarios están haciendo de tripas corazón para mantenerse a flote sin despedir a su gente.

Pero, y en esto tenemos que rendir un reconocimiento sincero al sistema financiero hondureño, especialmente a los bancos, que han flexibilizado sus condiciones, con un amplísimo margen de entendimiento lo cual habla muy bien de nuestro sistema, que hasta ahora no ha sido selectivo, sino que ha mantenido abierto el paraguas para que todas las empresas que necesitan de su soporte lo encuentren de una forma ordenada. Los bancos no son instituciones de beneficencia, son empresas mercantiles financieras, pero trabajan con la mística de proteger al cliente, procurando su salvación y su crecimiento porque a la larga cuando la empresa crece, se convierte en un cliente más importante para el banco.

El gobierno debe tener en cuenta que en momentos tan delicados y dramáticos para el país, como el que estamos atravesando, su mejor socio acompañante que le ayuda a sostener el aparato empresarial es el sistema financiero donde están los bancos en primer lugar y después las demás entidades medianas como las cooperativas y financieras. La trágica realidad de miles de empresas es que, llegado el momento del ahogo, la única ventana que le queda para respirar es el sistema financiero. La mercadotecnia actual solo tiene esa ruta para recorrer cuando se trata de conseguir fondos para seguir operando, no hay otra puerta lícita que tocar por el momento. En EEUU, a los empresarios que demuestran que tienen cierta cantidad de empleados y no haber hecho despidos masivos se les está otorgando un subsidio de 499 mil dólares no reembolsables, que le ayude a cubrir un período no menor de seis meses. Esto es una réplica de lo que hizo el gobierno alemán, que puso el 70 por ciento del total de su Producto Bruto Interno a la orden de miles de empresas, a las que otorgó la cantidad de recursos para subsistir con préstamos a largo plazo de hasta 20 años a un mínimo interés del 2 por ciento.

Aquí las condiciones del país son tan precarias que no dan para que el gobierno otorgue un apoyo parecido, lejos de eso, el gobierno hasta ahora no ha tenido una mecánica para gestionar recursos para rescatar empresas y a trabajadores, más bien el SAR está presionando a las empresas para que paguen impuestos, quedando los empresarios en una encrucijada cruel; o despiden a los empleados para poder pagar impuestos, o pagan a sus empleados dejando de pagar impuestos, una de dos, porque las dos cosas no se pueden a la vez en estos tiempos. Pero, en todo esto, para parchar y seguir manteniéndose a flote, lo que queda a mano de los empresarios son los bancos, que han actuado con una sensibilidad muy acorde a la difícil situación.

El gobierno debería de reanimar la inversión con ayudas fiscales o con moratorias de pagos, para ayudar e evitar quiebras de empresas que traerían una tasa de desempleo brutal con miles de hogares mercados en sus recursos al límite de dejar a miles de familias en la miseria.

Cualquier medida que en este momento tome el gobierno queriendo exprimir al sistema financiero solo repercutirá en los miles de beneficiarios que hoy dependen de los bancos. En ese sentido, una medida de carácter regulatorio extrema desestabilizará al sistema financiero que entre todo lo mal que está la economía, ha demostrado ser un sistema estable con la suficiente garra y el cerebro necesario para resistir este embate y apoyar a los que producen la riqueza que son las empresas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 24 de agosto de 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *