Por el bien de Honduras

enero 14, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

He tenido la suerte de trabajar en la redacción y en los estudios de los mejores medios de comunicación del país. Siendo muy joven disfruté del privilegio de poder escribir en diario El Cronista, en el tiempo en que, en ese periódico estaba la mejor fibra periodística de aquellos años, que expandía el interés de pertenecer a su plantilla periodística, en la que se daban cita los grandes hombres de la pluma de aquellos años. Y desde entonces me he sumergido en la vivencia única de que el periodismo está vinculado al interés patriótico de defender la democracia y la libertad. Quizás el 90 por ciento del tiempo que he permanecido en el periodismo me ha tocado enfrentarme a personas que predican una cosa y practican otra cuando ingresan a la política en busca de colmar un interés personal. Hoy, vivo esa misma experiencia, cuando converso con amigos de los distintos partidos que están emocionados en participar en una decisión histórica donde está en juego el destino de Honduras.



En pocos días se elegirá la nueva directiva del Congreso Nacional, y nunca antes el destino de Honduras y nuestra democracia están en un juego donde los políticos pueden anteponer su propio interés y el de su partido, o el de Honduras. Con los que he conversado, he observado un prototipo minoritario de tenerle un gran temor al «que dirán», si se coaligan para establecer el sistema de pesos y contrapesos desde el Congreso Nacional, que es el factor indispensable para que Honduras viva de verdad en un esquema organizativo de división de poderes.

Los que se supone que son los gurús de la política en estos momentos no dan palo al agua. Están sumergidos, dejando hacer y dejando pasar, mientras el país corre por el vértigo de poder quedar en manos de un solo partido, que maneja un proyecto de largo plazo, como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Evitarlo está en manos de los políticos de los partidos que han quedado formando la oposición, pero que hoy nadan en sus propias dudas, pensando que si hacen la fórmula matemática para no cederle en bandeja de plata al partido ganador del Ejecutivo, la facilidad de apoderarse de todo el Estado, serán presa de las acusaciones y eso los pone a temblar. Una vez más demuestran que predicar es una cosa y dar trigo es otra.

Ni porque se trata del destino de Honduras y su democracia se atreven a sacrificarse, prefieren hacer migas extrañas con elementos del partido que no oculta, porque así lo ha predicado, querer poner a nuestro país en la órbita de un sistema político totalitario, donde se mezclan los «ismos»: el marxismo, el populismo y el fascismo, para imponer un régimen perpetuo que aniquila o cuando menos expulsa a los que no se acomodan ni se adhieren a esas ideas.

Y evitar esta hecatombe está en manos de los diputados de los partidos democráticos, que aunque no ganaron el control del Poder Ejecutivo tienen el número suficiente para mantener desde el Congreso Nacional, mediante el sistema de pesos y contrapesos, el equilibrio de poderes, que es el único salvavidas que le queda a la democracia.

Las matemáticas son frías y aburridas, pero son las que garantizan la realidad, y aunque casi todas las personas tiemblan ante los números porque les aterroriza pensar, una vez más son las matemáticas las que les dicen a nuestros políticos que no se dejen embaucar por aquellos adversarios que destilan un candor falso, aparentando una ruptura ficticia con el gran gurú de LIBRE, ofreciendo liderar una fórmula seudo-independiente que busca ganar el control del Congreso Nacional, que como es fácil deducir, es una obra de alta costura que les ha sido encomendada por el gran director de LIBRE para deshacerse del compromiso con Nasralla y de paso quedarse con la presidencia y secretaría del Congreso, en una magistral jugada «engaña bobos» en la que parece que han caído nacionalistas y liberales.

Winston Churchill, que era un mago de la política, perdió una elección en medio de la borrachera de la gloria de ser el héroe de la guerra mundial, donde fueron derrotados los alemanes. Churchill a perdió porque fue víctima del candor, de haberse engañado el mismo al desestimar que el adversario le estaba jugando la vuelta, diciendo que como Churchill era invencible había poco que hacer. Churchill reconoció que se engañó y que a la vez fue engañado.

Liberales y nacionalistas no deben caer en el candor de creer que un miembro de LIBRE trabajará en favor de ellos y en contra de su partido y su gran líder. Si diputados liberales y nacionalistas reflexionan que significa la expresión «por el bien de Honduras» sabrán que es una frase que encierra el máximo compromiso que todo HONDUREÑO bien nacido tiene con nuestro país. Por el bien de Honduras es una apelación patriótica que se sobrepone a toda consideración personal y partidaria. Por el bien de Honduras significa al final, que todo sacrificio que hagamos vale la pena si se trata de salvar el destino de Honduras. Y la democracia y Honduras, solo pueden ser salvadas por los hondureños demócratas de convicción.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 14 de enero de 2022.

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