Por el agua hasta una guerra

febrero 11, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cualquier pregunta sobre si el gobierno hace bien en entregar agua en cisternas a los sectores donde la distribución es tan pobre que apenas se reciben gotas por las llaves, sale sobrando, porque una crisis por la falta de este líquido vital puede crear un problema mayúsculo entre los habitantes de la capital, por lo que creemos que el gobierno con buena visión se ha anticipado a prevenir. Ahora bien, la medida como respuesta se ve muy buena, lo difícil es asegurar si el gobierno podrá cumplir la promesa cuando llegado el momento en que las dos represas, Los Laureles y La Concepción queden con el mínimo nivel de agua, no haya forma de exprimirlas porque el asolvamiento que sufren los dos embalses es mayor que la poca agua que parecieran tener en realidad.



La voluntad de enfrentar el problema que representa la carestía de agua en la capital debe ir acompañada con otra decisión que debe ser implementada desde ahora y es la de otear de donde deberá traerse el agua a la capital una vez que Los Laureles y La Concepción llegaran a colapsar si para el mes de mayo, que es el límite de rendimiento de ambas, no tuviéramos el régimen lluvioso de la época, que por lo general se prevé para el quinto mes de cada año. Ya no hay seguridad de que las lluvias empiecen en Mayo, porque el cambio climático ha distorsionado todos los períodos de las diversas estaciones del año, y ahora las flores de pascua que antes se daban de noviembre en adelante, se cambiaron para julio cuando el sol está de lo más candente.

Los pronosticadores del tiempo en los últimos años aconsejan a los agricultores no comenzar la siembra en mayo sino hasta uno o dos meses después por el retraso del período lluvioso, y esta vez pareciera que andamos en la misma ruta meteorológica, las lluvias pudieran tener un desfase hasta de un mes y medio, por lo que los habitantes de la capital debemos prepararnos mental y anímicamente para tomar nuestras propias medidas y hasta para cambiar hábitos cuando recibamos agua cada diez o quince días.

Estando en un hotel en Alemania me enteré que los cuartos con agua tienen un costo adicional porque la diferencia la hace tener el agua a la disposición, los cuartos sin baño son los más baratos. Me di cuenta que la gente se baña tres veces por semana y personas que han vivido en París, me cuentan que los parisinos casi no se bañan, sino que usan formas distintas para asear su cuerpo, una de ellas es sustituir los baños diarios por los aromas, lo que les evita emanar los malos olores de un cuerpo sin baño.

No sabemos con certeza si la crisis por la falta de agua nos obligará a los capitalinos a ser como los alemanes y los franceses, que no sienten la necesidad de estar metidos en el baño todos los días, y para no emanar los malos olores habremos de recurrir a los perfumes y algún tipo de esencia aromática que distraiga a los que se nos acerquen para no hacer que huyan de nuestra presencia.

Se vale conjeturar todo esto, por supuesto no queriendo siquiera imaginar que la carestía de agua pronto nos obligará a privarnos del baño diario, que por costumbre los hondureños lo hemos adoptado como uno de nuestros mejores hábitos, y porque es una necesidad de higiene lavar el cuerpo de las impurezas que se nos adhieren por efecto de la contaminación en que vivimos.

Pero volviendo al asunto de responder si hace bien el gobierno en anticiparse a ejecutar desde ahora un plan para entregar agua por medio de cisternas, indudablemente que hace lo correcto, porque lo malo sería que el gobierno se quedara pasmado, de brazos cruzados, esperando el día en que las llaves no nos traigan agua y que todos los hogares de la capital dependamos de la llegada de las cisternas del gobierno.

Este es un desafío colosal que se ha impuesto el gobierno de JOH, porque, qué tal si las lluvias se retrasan hasta junio, y en mayo lo que quede a la vista en Los Laureles y La Concepción sean promontorios de basura y restos de inmundicias lanzadas por personas inconscientes y que es lo que no permite que las represas capten más agua cuando llueve. Desde ahora el gobierno debe trazar un plan de los lugares donde las cisternas puedan abastecerse para trasladar el agua a la capital.

No estamos ni bromeando ni exagerando, hay que pensar ya en la segunda etapa de la promesa del gobierno de entregar agua en cisternas. Porque cisternas sin agua no sirven de nada; hay que traer agua de los lugares circunvecinos a la capital, donde todavía hay corrientes de agua de montaña que corren sin dar utilidad. Los de COPECO, el SANAA y la alcaldía deben explorar esos lugares para no llegar al día de la carestía total, en que no llueva y las represas queden resecas. Y aquí surja una revuelta por la falta de agua. Recuerden que en Europa, los agoreros vienen prediciendo que la próxima guerra mundial surgirá por las disputas por apoderarse de los yacimientos de agua.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 11 de febrero de 2020.