Poner las barbas en remojo

noviembre 26, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



La detención del ex diputado Juan Antonio Hernández por las autoridades norteamericanas bajo el cargo de implicación en el negocio ilícito de drogas, y la posterior confirmación de este cargo por el Departamento de Justicia de EEUU, es un indicativo que el manejo de los asuntos de Estado ya no podrán ser tratados fuera del marco de la ley, porque todo aquello que se haga al margen de lo legal, tarde o temprano será alcanzado por el brazo de la justicia, cuya actuación ya no se circunscribe al ámbito nacional; la aplicación y cumplimiento de las leyes como todo lo demás se ha globalizado, de manera que un delito aunque no sea castigado en nuestro país, puede ser penalizado supranacionalmente por el aparato de justicia de otro país con el cual Honduras tiene tratados vigentes para perseguir delitos que nacen en Honduras, pero que tienen consecuencias contra la sociedad norteamericana, en el caso con Estados Unidos.

El ex diputado Tony Hernández, hermano del presidente JOH, está sindicado como responsable de participar en la introducción de drogas en EEUU, un delito perseguido por las leyes de los países de todo el mundo por sus consecuencias letales, de manera que deberá enfrentar un juicio ante una corte federal, ante la cual podrá establecer su defensa para demostrar su inocencia o asumir su responsabilidad en caso de ser declarado culpable.

Por tratarse del hermano del Presidente de la República, este es un caso sumamente sensible tanto para el gobierno, como para el partido gobernante y en general para Honduras, en el que el gobernante ha asumido con valentía política la difícil situación, apegándose al respeto a la ley, que es una lección para cualquier político, para todos los funcionarios y para los que gobernarán el país de hoy en adelante. El apotegma “nadie está por encima de la ley” pronunciado por JOH, no es un enunciado quimérico, sobre todo en este caso, tratándose de su propio hermano. El gobernante hondureño ha sido valiente, cuando manifiesta que ningún funcionario de gobierno, ni familia del presidente, pueden estar por encima de la ley. Lo que equivale a que alguien que esté en esa condición no debe esperar favores ni intercesiones del gobernante, porque actualmente la ley se desarrolla en el marco majestuoso de la independencia. A estas alturas nadie puede esperar favores para retorcer la ley mucho menos para retorcer la justicia.

Quién haya cometido un delito o una simple falta debe saber que los mecanismos legales están vigilantes y que no hay cuellos blancos ni manos poderosas que tengan capacidad para salvar a quien haya incurrido en una falta grave, no digamos un delito de lesa humanidad como se le considera al negocio del tráfico de drogas. Y en este sentido, hay que esperar que en el desenvolvimiento de los juicios por narcotráfico que se celebran en las cortes federales de EEUU, pronto puedan ocurrir otros llamamientos o libramientos, y quien sabe sino capturas de personas que han sido involucradas en las declaraciones de los testigos detenidos por la misma causa.

Quedan pendientes situaciones que pareciera que se han esfumado en el tiempo, como el avión misterioso que aterrizó en Tegucigalpa, aquel 25 de febrero del 2006, eso puede haber caído en el olvido de los hondureños, pero se mantiene en los registros de la DEA y del mismo gobierno de EEUU que recibió los informes del embajador Charles Ford, hechos del conocimiento público por medio de los ‘Wikileaks’, sobre los negocios ilícitos que se hacían en ese tiempo relacionados con el mismo tráfico ilícito. El fiscal general de aquel período, abogado Leónidas Rosa, hizo las gestiones para averiguar la procedencia del avión, en países como México y Venezuela, pero nada se pudo esclarecer, por lo que descifrar el misterio quedó en manos de autoridades internacionales, por lo que es de suponer que en la medida que se van desenrollando los hilos de la madeja misteriosa, pronto se sabrá quien envió aquel avión, que carga traía y a quien venía dirigido.

Los que han estado mezclados en estas situaciones anormales tienen que poner sus barbas en remojo, porque el ovillo está girando en los tribunales de Estados Unidos, igual que los tribunales y demás aparatos de la justicia hondureña están sumamente activos para aplicar la ley. Es decir, no se puede creer que Honduras seguirá siendo como lo fue en el pasado, un país con leyes pero sin mecanismos efectivos para aplicarlas.

Resta por esperar que se mencione el nombre del ex presidente hondureño que figura en uno de los juicios criminales más sonados en la historia, el juicio contra el ‘Chapo’ Guzmán, por haber favorecido de alguna manera las operaciones del cártel delictivo del famoso capo mexicano.

Para Honduras, el caso del ex diputado Tony Hernández, es algo que repercute en los círculos políticos, en los cuales muchos de los que “gurgurutean” no podrán escupir como  quisieran, porque sus parientes, en algunos de ellos, aparecieron mezclados hasta sus queridos progenitores, denunciados por hacer negocios incorrectos en organismos claves como el TSE.

Hay que ver este caso del ex diputado Hernández, como debe verse, un caso de responsabilidad particular, muy personalísima; tomando cuenta que, las personas podemos seleccionar y escoger a nuestros amigos, pero no a los familiares, sin embargo, de los cuales no se pueden cargar ni sus hechos ni sus culpas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 26 de noviembre de 2018.

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