Poner en juicio a la ENEE

febrero 14, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una empresa como la ENEE que pierde más de un millón de dólares al día, 50 mil dólares por hora, y que por el momento no da visos de recuperación por una serie de factores adversos, no puede estarse embrocando en compras de suministros de energía firmando contratos que le representan más endeudamiento, como si no tuviera suficiente con la montaña de obligaciones que por ahora no puede honrar, porque con el flujo que recibe no tiene capacidad para pagar cuentas atrasadas. Una empresa que en otros tiempos fue enorme y que hoy se ha convertido en un recoveco de lipidias, que no puede auto-sostenerse en el gigantesco trajín que significa operar la tarea clave de mover todo el aparato productivo de Honduras, ha pasado al plano de la pequeñez, en que apenas percibe para pagar las grandes planillas, pero sin excedentes para invertir en el mantenimiento que necesitan los equipos de generación.



Estamos conscientes que Honduras necesita energía para enfrentar el crecimiento natural que lleva el país, pero tampoco es como para exagerar la nota y creer que hay que hacer cualquier compra a todo vapor porque si no nos quedaremos sin luz. Con lo que producen las represas El Cajón y las pequeñas represas en diferentes puntos del país, la producción de las diferentes empresas de energía del sector privado, más la producción futura de Patuca III, se cuenta con el suministro de energía para que las diferentes actividades no sufran las gravosas paralizaciones que provocan cuantiosas pérdidas a la economía.

La recuperación de la ENNE no llegará por milagro, requiere de un trabajo cerebral en la parte administrativa que la ENEE propiamente no ha tenido, y de un soporte financiero que solo los bancos hondureños grandes, pueden facilitar. Si la ENEE está perdiendo casi un millón doscientos mil dólares al día, significa que en las actuales circunstancias de operación nunca se recuperará y la mayor parte de la deuda son las facturas pendientes de pago a las empresas generadoras del sector privado, que mal trance estarán pasando cuando la ENEE no tiene para pagarles las facturas al día.

Ahora bien, la oferta de esta nueva generación de energía, por parte de una empresa internacional francesa, complementada por un grupo de inversionistas hondureños, debe ser mantenida en reserva, es decir, el hecho de que por el momento no haya condiciones para contratarla no significa que debe ser descartada. Tampoco es cierto que la oferta provenga de un grupo desconocido que no tiene capital, lo contrario, la empresa francesa trabaja generando energía con gas natural que es una de las formas de generación menos contaminantes. Es más, producir energía con gas natural sería una ventaja porque Estados Unidos tiene abundantes fuentes de ese recurso por lo que resultaría una generación a precio razonable que es lo que se está buscando, para favorecer a la economía y en general a la población hondureña.

El tema energético es demasiado sensible y muy susceptible de ser manoseado por todos los sectores que tienen intereses en el negocio de la generación eléctrica, de allí que es muy fácil que los hondureños resulten confundidos por los interesados que, al tener apertura en los medios de comunicación, agitan las distorsiones con suma rapidez. La decisión adoptada por el Presidente Hernández Alvarado, por recomendación del jefe de gabinete económico Marlon Tábora, nos parece razonable y coherente. El gobierno ha suspendido de momento la compra, más no la ha descartado, porque es un negocio de Estado que debe tomar tiempo para su ejecución, siendo que en los actuales momentos la generación eléctrica atiende las exigencias del mercado, y que tenemos a la vista la entrada en funcionamiento de Patuca III, que aliviará la demanda de un sector importante de la zona oriental hondureña.

Un funcionario de la ENEE, que sea competente, no sale armando la alharaca en los medios para presionar por un negocio de Estado de suma importancia, pero a la vez lo suficientemente sensible como para provocar el escozor de las sospechas. Se impone que para garantizar la transparencia de la futura compra, que se haría en el momento que el país la demande, es bueno que se adelante que la empresa francesa que ofrece la generación energía con gas natural tiene suficiente capital de respaldo, y que la parte hondureña está formada por inversionistas nacionales respetables que tienen suficiente respaldo económico y moral.

Estas cosas que tienen que ver con los grandes negocios de Estado no deben ser enturbiadas de ninguna forma, ni por el desplante de un funcionario que no tiene la categoría para manejar una empresa como la ENEE que ha estado operando al filo de la navaja, en un estado de cuasi quiebra, ni por las partes interesadas en torpedear cualquier operación comercial donde no tengan una parte de la torta.

Honduras necesita de la clemencia de todos cuando está de por medio el futuro del país, que ha estado muy amenazado con la situación delicada en que ha caído la ENEE. Todos los sectores debemos aportar algo de nuestra parte para ayudar a que la ENEE pueda superar el descalabro a que la llevaron los malos manejos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 14 de febrero de 2019.

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