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¿Políticos o hienas?

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Si el Partido Liberal quiere, cuando menos, sobrevivir como un partido competitivo en las próximas elecciones del 2021, sus actuales dirigentes deben contestarse esta pregunta: ¿nos actualizamos, o esperamos que un nuevo cataclismo electoral acabe con lo que queda del partido? En las dos elecciones generales anteriores, el PL demostró ser un partido desmoronado en sus dirigencias, aunque todavía con un regular caudal electoral, especialmente en los términos municipales.

Por lo que estamos viendo, no hay indicios que los actuales dirigentes del PL entiendan que ellos y no otros, son los responsables de los dos grandes fracasos electorales, porque no pudieron descifrar los escenarios políticos que imperaron en aquellos momentos. Y hoy, parecen no estar conscientes que las estrategias que han emprendido, yendo de la cola de Mel Zelaya y Salvador Nasralla, solo llevan al Partido Liberal a su extinción final. Las confrontaciones intestinas con el diputado Elvin Santos no son razonables ni contribuyen a la integración interna, lejos de eso, siguen proyectando una actitud de hienas, dispuestos a devorar al hermano.

Atacar a Elvin Santos solo porque este tuvo la cortesía política de dispensarle un saludo diplomático al Partido Nacional en su aniversario, es algo desafortunado, porque parecieran no darse cuenta que el enemigo del PL no ha sido el PN. El que dividió al PL para llevarle parte de su membresía fue Mel Zelaya, el mismo que hoy se propone capitalizar lo que queda del liberalismo para fortalecer a LIBRE, lo cual dejaría al PL más exiguo de lo que ya está. Si los dirigentes actuales encabezados por Luis Zelaya, le creen a Mel Zelaya y a Nasralla, que en las próximas elecciones acuerparán al Partido Liberal, nos habrá convencido que en política es un niño gateando.

Muchos simpatizantes liberales pensaron en la campaña anterior que Luis Zelaya era un candidato que hacía nacido como la luz del sol, pero su comportamiento caprichoso que lo ha llevado a servir de paraguas de Salvador Nasralla, lo ha exhibido como un aspirante a político que todavía no tiene los reflejos que exige la política, donde el sentido común es poca cosa, porque en política el sanchismo, el actuar como el personaje Sancho Panza, que todo lo hacía guiado por la conciencia de su amo Don Quijote, solo conduce a cometer error tras error.

El buen líder político no se hace ni sale de un tirón, requiere kilometraje, millaje, recorrido, cuando después de las experiencias y los chichones, aprende que conducir un partido de gran trascendencia histórica no es nada parecido a como se conduce cualquier otra institución. En un partido como el Liberal no caben las soberbias, ni el “se hará como yo quiero o como yo digo, porque yo soy la máxima autoridad”, esos caprichos son engañifas que solo sirven para compensar el desconocimiento del manejo político. Quién actúa de esta manera, al dirigir un partido de díscolos como son los liberales, es absorbido por la ceguera y la consecuencia es el fracaso personal y la tragedia del partido.

Churchill, el gran político inglés perdió unas elecciones en medio de su gloria, todo un sabio en política, pero resultó derrotado cuando se creyó muy inflado por la soberbia. Y para recuperarse tuvo que cambiar diametralmente, frenando la insensatez y pasando a ser un personaje que aceptaba las sugerencias, abandonando el “yoismo” y así regresó al poder.

En el caso del ex candidato Luis Zelaya, por la secuela de errores que le hemos visto en el período poselectoral, no creemos que haya posibilidad de construir un proyecto político alrededor de su persona, más bien, y sin el ánimo de confrontarlo, le sugerimos que todo su trabajo lo dirija a reconstruir al partido, a organizarlo, a trabajar en un censo que identifique bien al liberalismo de todo el país. Y en este sentido, sabiendo plenamente que su liderazgo como candidato dejó unos resultados que hipotecaron el futuro del Partido Liberal, ceda una próxima candidatura a otro aspirante que demuestre en los años venideros ser una persona que disfrute de una genuina simpatía de quienes le conocen.

Deben dejar los miembros del CCEPL esa actitud de hienas contra los mismos liberales. La política actual no es una lucha en la jungla entre fieras salvajes, nada malo tiene que un líder en condición de ex candidato del partido, como Elvin Santos, que fue el último aspirante que obtuvo más de 830 mil votos, en unas elecciones celebradas en momentos dramáticos, y que siendo diputado y jefe de la bancada liberal en el parlamento, le ofrezca un saludo de cortesía al adversario. En el bipartidismo, liberales y nacionalistas nunca se vieron como hienas y leopardos; un saludo en el cumpleaños del adversario más bien enaltece, porque la nobleza eleva las condiciones de quien practica la educación con sus contrincantes.

Los liberales, en la humillante condición que terminaron con su candidatura presidencial, no se pueden dar el lujo de asumir veleidades caprichosas, porque eso es de mentes atropelladas. La política no debe ser una práctica como una lucha en la jungla, demanda que haya por momentos una tregua civilizada, por lo menos para darse un saludo de aniversario. Eso si, sin bajar la bandera de lucha para no perder los bigotes de buen luchador.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 2 de marzo de 2018.