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Nasralla no entiendo porque los de Libre no se sientan con el gobierno

Hacer política sin mapa

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Salvador Nasralla es un político que ya ha caminado en dos elecciones, ha fundado un partido, fue precursor de una alianza con un partido de extrema izquierda y hoy está en proceso de organizar otro partido para lanzarse a torear al redil político con una nueva capa; Nasralla ya no es un ‘outsider’, es un político jugado y en ocasiones hasta manoseado, pero que no se detiene. Su discurso político es milimétrico, es decir, basado en dos o tres palabras y qué clase de palabras, pero con un gravísimo defecto: es un político sin mapa, inspirado en los impulsos que le brotan como un manantial de exabruptos. Y sin embargo, sigue adelante.

Es inconcebible hacer política sin mapa, aceptar participar en un debate importante como es el diálogo político nacional para jugar a la cojera y la mentira no corresponde a un político que quiera jugar en el escenario con la seriedad, porque estar en la mesa dando la impresión que se tiene el espíritu y el coraje de contribuir a la salida que lleve a elaborar las reformas electorales necesarias, y por otro lado lanzando señales agresivas con humo candente, es faltarle el respeto a la seriedad.

No vemos muchos asesores alrededor de Nasralla, más que al señor Tony García, pero si tiene algunos otros parecieran ser inexistentes, con lo cual entenderíamos que el nuevo partido de Nasralla es una institución con un liderazgo muy reducido, quizás porque a Salvador Nasralla no le gusta que lo aconsejen, sino que le aplaudan todo lo que dice y hace. Y cuando se le contradice, es capaz de mandar a la luna a quienes se atrevan a hacerlo, porque en su concepción política, su lucha para crear un partido es asunto de satisfacer una vanidad personal.

Un trabajo político realizado de esta manera conlleva fácilmente a estar en una ruta errática permanente, y eso está retratando muy mal a Salvador Nasralla, porque estando en la tercera incursión ya no debería estar cometiendo los mismos errores de cuando comenzó haciendo el papel de aprendiz. Su experiencia que le tocó compartir con Mel Zelaya en la fallida “Alianza de Oposición” debió haberlo hecho madurar, pero por lo visto no fue así y sigue con una conducta propia del más inmaduro de los politicos, que es aquel que cree que un partido político es algo así como el famoso tesoro del pirata, el botín de un solo individuo.

La política en si es un mapa, donde están configurados todos los departamentos que se requiere tener, con sus cabeceras y con sus alcaldes y gobernadores. Esto en buen romance se conoce como estructuras de partido, y quien pretenda organizar un partido nuevo debe saber que le toca recorrer el territorio nacional cuantas veces sea indispensable, para organizar los cuadros, con los equipos que se necesitan para librar una campaña electoral en forma efectiva. Un caballo solitario no gana una carrera, necesita acompañamiento y Salvador Nasralla está confiado a su suerte que en las próximas elecciones tendrá el mismo respaldo que la vez anterior, olvidándose que en tres años y medio pueden haber circunstancias que le pueden caminar en favor unas veces, pero desfavorablemente muchas otras.

El mapa político es algo indefectible en todo partido y para todo político, es el esquema que le indica a un aspirante como está en cada departamento, donde tiene respaldo para formar los cuadros estructurales y donde no los tiene. Cuando alguien se lanza a una campaña sin siquiera tener noción del mapa político es casi seguro que va al fracaso desastroso. Los que se tiran a una campaña de esta manera, aunque lo hagan desde un partido tradicional, lo que cosechan es el fracaso.

En medio de las mesas del diálogo, Salvador Nasralla soltó un cachinflín, que no globo sonda, diciendo que las elecciones se adelantarán para el próximo año, lo cual es una mentira de cuatro esquinas, porque las próximas elecciones serán en el 2021. Si lanza esa mentira para desconcertar a todo mundo, le falló el tiro. Porque hasta Mel Zelaya reconoció que los nacionalistas ganaron las elecciones por los votos rurales, y que la alianza no pudo ganar por los constantes bandazos de Nasralla, que un día salta como liebre y otro día salta como rana. Eso es andar entre la cojera y la mentira, y como dice frecuentemente Juan Ramón Martínez, la mentira no puede ir muy lejos porque tiene patas cortas.

Hacer política sin mapa es igual que caminar dando palos de ciego, y así no se puede llegar a Roma. Salvador ya no debe actuar como un aprendiz, ya no es un ‘outsider’, es un político jugado y manoseado. Y con tanto desplante lo único que conseguirá es que, de aquí a tres años y medio en que sean las elecciones, estará tan desgastado por su mal hábito de mentir que poco a poco irá creciendo pero en desgaste.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 13 de septiembre de 2018.