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Plataforma para la gobernanza

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A algunas personas les cuesta entender que para que un país subsista como nación, debe existir una plataforma que lo sostenga, en donde el país pueda pararse, que sea lo suficientemente robusta, para que ni en medio de los jamaqueos que produce la inevitable conflictividad social, pueda perder el equilibrio, que le permita al país caminar con paso seguro en una dirección que le corresponde fijar a la autoridad. Esa plataforma es el gobierno, que siendo del color que sea, o del partido que hubiera ganado el derecho a dirigir al país, tiene el deber de hacer el mejor trabajo posible para procurar el bienestar de los ciudadanos.

Un país sin un gobierno responsable es un albur que puede perderse si la autoridad que maneja el timón, no está capacitada para conducir la nave del Estado. Y hay de gobiernos a gobiernos, de los mejores y los peores, cuyos resultados saltan a la vista cuando se observan las condiciones de los países. Venezuela, para el caso, no tiene el mejor ejemplo de gobierno, basta ver las condiciones terribles en que se encuentra el pueblo venezolano, que en masa está abandonando su territorio, huyendo de la represión política y de la carencia de todo, porque dadas las políticas del gobierno de Nicolás Maduro en ese país no existen las mínimas condiciones para tener un bienestar que haga que las personas sientan que viven con dignidad.

Honduras no es el paraíso, pero nadie puede decir que es un infierno como si lo es Venezuela, y Nicaragua, que ya empieza a caminar por la ruta chavista, con una dictadura feroz que no permite las libertades mínimas a los ciudadanos. Aunque los estadios de pobreza que existen en nuestro país podrían ser atacados con los recursos que tiene el Estado con mayor efectividad, si los gobiernos se lo propusieran, no hay nada parecido con lo que el mundo puede ver que está ocurriendo en Venezuela, país que abunda en petróleo pero que se hunde en la desgracia por la mala conducción de un régimen populista marxista, incompetente y corrupto.

Porque este es el meollo del asunto, los que creen que Honduras está mal por la corrupción, se resisten a ver que Venezuela, Brasil, Nicaragua y Cuba, viven en peores situaciones por una secuela de corrupción que se ha entronizado por décadas de gobiernos populistas-marxistas. A eso se debe que, en Brasil, Jair Bolsanaro, un líder ultraderechista, le ganó con creces electorales al Partido de los Trabajadores, institución marxista que después de tantos años de manosear el poder, con su máximo líder Lula Da Silva, condenado a prisión por doce años por múltiples casos de corrupción, recibió el repudio masivo de los brasileños en las urnas.

La corrupción no es propia del sistema democrático, los gobiernos populistas marxistas están cuarteados por grandes episodios de corrupción, nadie puede decir que un sistema es más o menos corrupto que otro, porque, por desdicha, las personas de cualquier pensamiento cuando son tentados por la ambición de enriquecerse por la vía fácil, terminan cediendo para aceptar el dinero fácil.

Honduras no es la excepción cuando se habla de corrupción, pero entre Venezuela y Honduras hay un mundo de diferencia, porque mientras en Honduras se libra una guerra contra el crimen organizado y sus brazos armados y financieros, el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela  encubre abiertamente la actividad delictiva, porque depende del tráfico de drogas para sostener el respaldo de unas fuerzas armadas corruptas que lo sostienen en el poder.

No nos parecemos para nada a la perversa Venezuela, porque mientras el remedio de Nicolás Maduro para mantenerse gobernando radica en la receta del narcotráfico, Honduras está comprometida abiertamente en una guerra contra este flagelo. Que esto implica una relación que nos mantiene sujetos al pie de las directrices que dicta Estados Unidos, es muy cierto, pero podría ser peor la enfermedad si Honduras fuera hoy un eslabón de la cadena del socialismo del siglo XXI, atados al chavismo, viviendo un modelo de país donde la izquierda recalcitrante grita que puede con el Estado, aunque a las pruebas nos remitimos cuando vemos la situación miserable de Venezuela, que ha obligado a tres millones de venezolanos a huir de su país, ante la escasez de todo, prefiriendo ir a exponerse a vivir como se pueda en otros países.

Los que miran las condiciones de Honduras como la causa de las recientes caravanas de unos 6 mil migrantes, no quieren ver las causas que han tenido 3 millones de venezolanos para huir de su país. En Honduras hay pobreza, pero con todo lo que se está haciendo últimamente por las autoridades de gobierno hay múltiples opciones para encontrar oportunidades. Honduras tiene la gobernanza que países como Venezuela y Nicaragua no tienen, porque en Venezuela y Nicaragua, dos verdaderas dictaduras, lo que menos existen son oportunidades, y mucho menos libertades.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 2 de noviembre de 2018.