Un periódico en función de país

diciembre 16, 2016

Es famosísima la  controversia entre dos grandes intelectuales franceses, Víctor Hugo y Honorato de Balzac, sobre la utilidad que los periódicos prestaban  en aquellos tiempos a la sociedad.  Mientras Balzac sostenía que los diarios eran cajas de publicaciones que aturdían a las personas, casi siempre por sus  contenidos superficiales, Víctor Hugo era consecuente con el papel que desempeñaban los periódicos en las cosas de la vida.

Desde entonces hay quienes ven de un modo y otros  desde muy diversas perspectivas, el papel de los periódicos, que durante siglos vienen desempeñando una misión, desde lo que propende interpretar los asuntos del país hasta la misión de informar e indagar los aspectos de interés público. Pero cuando se consolida la importancia de un periódico en la vida de un país, es cuando se convierten en los principales medios para mover tendencias en  asuntos de Estado. Entrar al debate de si es importante o no un periódico en la vida del país nos podría ocupar mucho tiempo en que tendríamos que enfrentarnos a los distintos criterios, que igual que en los tiempos de Víctor Hugo y Honorato de Balzac, sabemos que hay posiciones de los que son admiradores de la prensa escrita y los que son detractores que hasta se niegan a abrir las páginas para informarse.



Un periódico adquiere carta de ciudadanía cuando el público lo acepta  como referente de la vida nacional, especialmente aquel periódico que habla de los asuntos del país por encima de las posiciones inversas que defienden sus intereses y  sus asuntos particulares. Un periódico como La Tribuna de Tegucigalpa es un referente de la vida nacional, que se ha ganado esa ubicación por haberse mantenido a lo largo de 40 años con todo el  carácter y la entereza de no abandonar la espontaneidad en la defensa del interés común de los hondureños. En todos sus cuarenta años, desde que fue fundado por su creador don Oscar Flores, La Tribuna se plantó en el gran objetivo de medir a Honduras como nación, en un trato efectivo para cumplir con su lema de ser una voluntad  al servicio de la Patria. Y en ningún momento abandonó la verdad de lo que es: una institución que nació para servir a Honduras y no para servirse de Honduras.

Esa realidad filosófica nunca la trastocó el sucesor de don Oscar, su hijo Carlos Roberto,  ni aún en el período en que fue Presidente de Honduras, porque supo depositar la responsabilidad del periódico en las decisiones de su director actual, Periodista Adán Elvir Flores, profesional entero del periodismo, desde entonces con la suficiente edad para aceptar el reto de poner a La Tribuna en su papel exacto, del que nadie, ni su principal propietario desde la Presidencia de la república podía desviarlo.

Cuando un periódico ha sobrepasado esta prueba, de no someterse ni siquiera al poder de su principal propietario desde la silla presidencial, es porque se ha convertido en toda una gran institución,  en que ni las consecuencias políticas lo pueden hacer tambalear por las dudas,  de ser un diario independiente o un medio obligado a defender al gobierno presidido por su principal propietario. En esos momentos, que los recordamos muy bien, cuando algo se agitaba en el gobierno porque La Tribuna se atrevía a señalar los errores de aquella administración, se comentaba interminablemente en los corrillos de la capital, donde los chismes cimentaban  esa irrefrenable conducta de creer que el periódico se convertiría en un órgano del gobierno que presidía Carlos Flores, cosa que no sucedió. Nunca La Tribuna se desinteresó por los asuntos de aquel gobierno, siempre  desde el principio del deber de enfocar los asuntos de estado con sentido crítico; el periódico fue  congruente con los asuntos de Estado sin ceder ni un solo milímetro a su plataforma filosófica de ser una voluntad al servicio de Honduras.

A un periódico con este temple hay que medirlo en función de país, porque en materia de plantarse del lado de Honduras,  La Tribuna es un medio incondicional que siempre se ha mantenido alerta, velando por la veracidad y el acierto de lo que se dice en sus noticias publicadas, en los artículos de sus colaboradores y en sus posiciones que asume en su espacio editorial. Porque  si algo podemos decir al sostener que La Tribuna es un periódico en función de país desde que vio la luz pública, es que ha sabido distinguir entre lo que hace y lo que dice por motivos decorosos positivos para Honduras, rechazando todo aquello que responde al negativismo con afán destructor y la voluntad de estorbar.

Todo lo dañino a Honduras no ha tenido cabida en La Tribuna, porque así lo estampó a manera de mandamiento su fundador don Oscar Flores y así lo ha mantenido en franco respeto a aquella memorable figura,  su sucesor e hijo, Carlos Flores. El afán de denigrar que es señal de esterilidad e impotencia no han tenido posibilidad en sus páginas. Basta con mirar y reflexionar en estos 40 años de trayectoria de La Tribuna, para saber que este es un periódico que se publica en función de país. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de diciembre de 2016.

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