¡Perdón papayito lindo!

julio 7, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Tengo que pedir disculpas y rectificar públicamente sobre mi expresión de la semana pasada, cuando dije que el rollo de INVEST-H y los hospitales no daba para escribir una novela, apenas para un cuento, pero, si el nudo de la trama se va desarrollando según como escuchamos al señor Marco Bográn, que a la vez que se declara inocente reitera que el barco que trae los primeros hospitales está por llegar este fin de semana. Creo que el argumento agarra fuerza para escribir toda una novela, llena de acusaciones, dudas, intrigas, invenciones y hasta malquerencias. Dijo Marco Bográn al salir de la primera indagatoria en el Ministerio Público que es inocente y que el barco que transporta los hospitales estará arribando a Puerto Cortés, tal como está programado el itinerario, este fin de semana.



La verdad es que, comprar hospitales no es un asunto que se hace de una forma tan expedita y fácil como cuando se compra un carro en una agencia que en un dos por tres se cierra la compra. Los hospitales, según hemos investigado, se compran por encargo de construcción que, según sea la cantidad, tardan un determinado tiempo. Oigan ustedes el tiempo que lleva todo aparato que no está disponible en un mostrador, sino que se empieza a fabricar cuando el comprador ha dado una prima de un 30 por ciento, solo comprar un elevador, después de pagarse por adelantado una prima para que la fábrica comience a elaborarlo lleva 60 días y luego para transportarlo a Tegucigalpa desde el lugar donde lo elaboran tarda por lo menos otros dos meses más, un simple elevador, lleva más de 4 meses en construcción. Suponemos que un hospital lleva más de este tiempo y si es en serie, toma más tiempo. Habría que preguntarse si al señor Marco Bográn le explicaron todo esto y que, aunque la pandemia nos estuviera metiendo presión por todos lados, si los siete hospitales los encargaron en marzo, estarían llegando a Honduras a finales de julio.

Vean ustedes porque nos retractamos del cuento a la novela. Es porque, como en la vida siempre existen los imponderables, que son aquellos incidentes circunstanciales que no pueden prevenirse porque ocurren de la nada, cuando menos se esperan, ¿qué tal si en estos días en que ya estamos en la época de huracanes, uno de estos ciclones se cruza en el Caribe y desviara el curso del barco de los hospitales? Y de remate el susodicho huracán arrastrara al famoso barquito al fatídico Triángulo de las Bermudas y lo hiciera perdedizo en el fondo del mar ¡donde han desaparecido barcos y aviones! No les parece que sería algo terrible, aunque como argumento es digno de una novela, pero sería terrible para los hondureños.

No olviden que las novelas por lo general son relatos que nacen de la invención de los escritores, las últimas casi todas basadas en el realismo mágico que pusieron en boga autores como García Márquez, Vargas Llosa y Alejo Carpentier. Pero, como deseamos que el infortunio sea benigno con los hondureños, que ya suficiente hemos padecido con estas compras hechas por el señor Marco Bográn, esperamos que no surja un imponderable de las entrañas marítimas y que el barquito de los hospitales atraque sin contratiempos en los muelles de Puerto Cortés. Y que, llegado ese día, contabilizados los primeros hospitales, pieza por pieza, vengan todos completitos, listos solo para armarse y ponerlos al servicio de los hondureños, con lo cual el señor Marco Bográn empezaría a disfrutar su tapado de bocas, demostrando que los hospitales si fueron comprados como lo dijo, aunque a destiempo, pero fueron comprados, aunque sobrevalorados, pero comprados al fin de cuentas.

Entonces, todos los medios informativos que hemos sometido al pobrecito Marco Bográn a un verdadero linchamiento, porque eso es lo que hemos hecho TODOS LOS MEDIOS contra este señor, estaríamos obligados por ley y por asunto moral, a ir en una especie de procesión a pedirle perdón al personaje al que todos hemos inculpado de inepto y corrupto. Igual que si fuéramos un 2 de febrero a rendirle fervor a la Virgen de Suyapa, todos los medios estaríamos obligados a pedirle disculpas al señor Marco Bográn, o como decía el inolvidable Margarito Pérez y Pérez, a decirle ¡perdón papayito lindo!

Este es un escenario inventado, pero que podría suceder si Bográn nos demuestra a todos cuantos hemos dudado de la llevada y traída operación, que compró en la debida forma los hospitales y que, el trato fue hecho en el marco de la seriedad, que como dijimos, empezó a ser cuestionado desde Tegucigalpa por otros que querían hacer el negocio para ellos, pero que se lo perdieron porque Marco Bográn lo hizo para él, supuestamente para él solito.

Como pueden ver, el asunto si da para una novela, solo falta ver si el argumento de Bográn se cumple: que los hospitales vengan completos, listos para amarse y funcionar. Porque, con solo una tuerca y un tornillo que les falten para la armazón, el señor Marco Bográn está frito, nadie lo salva de la cárcel.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 7 de julio de 2020.

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