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Un paso al frente

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Congreso Nacional dio un golpe de autoridad política este día al lograr que, tanto los actores políticos hondureños como los cooperantes internacionales de la ONU, se instalaran en el seno del parlamento hondureño para darle continuidad a una misión que compete por naturaleza cumplir a los hondureños. Si el término fuera aceptable, podríamos hablar en el lenguaje diplomático internacional diciendo que ha terminado la guerra fría entre los dirigentes políticos hondureños, del sector gobierno como opositores, porque dieron un paso al frente evadiendo la intolerancia y el sectarismo para aceptar que entre hondureños pueden conversar sobre los asuntos más importantes que son aquellos que tienen que ver con el futuro de Honduras.

Con la anuencia de llevar el diálogo nacional al único escenario valedero para hablar de temas que podrían ser vinculantes al convertirse en iniciativas de ley, cayeron algunos muros, mientras uno que otro, especialmente el que concierne a Mel Zelaya, trata de mantenerse, solitario, pero que de mantenerse en la intransigencia, le pasará la costosa factura de quedar reducido a una mínima expresión política sectaria.

El presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, en uso de sus facultades delegó en tres de los diputados, la gran responsabilidad de presidir tres comisiones que deberán rendir los frutos para transformar el escenario político hondureño. Y escogió a un diputado sobresaliente por su condición de jefe de bancada de cada partido, dándole al diputado liberal Elvin Santos, el papel más notable entre todos, que concierne al de las reformas a la Ley Electoral, aunque no son pocos los que auguran que más que de reformas, hay que pensar en una nueva Ley Electoral. Mientras que a Mario Pérez del PN le toca presidir la comisión de asuntos sociales y económicos, y a Jorge Cálix de LIBRE la comisión constitucional.

No se puede hablar que los tres diputados escogidos son hombres privilegiados, sencillamente es que, por ser jefes de bancada de su respectivo partido, son los llamados a asumir las delicadas distinciones que les delegó al presidente del Congreso, partiendo de que son líderes en sus partidos y sin importar la posición política de cada uno, su deber ahora es trabajar por construir un escenario político más vigoroso, en el que Honduras pueda situarse en el marco de la certidumbre, buscando dejar atrás los graves encontronazos que se dan por las guerras parciales en que se traban los partidos en la búsqueda del poder.

Esto es un aliciente bastante alentador, porque significa que la bandera del diálogo nacional es más fuerte que las banderolas partidarias y que al sentarse para dirimir las diferencias políticas, muy especialmente en lo que concierne a las reformas electorales solicitadas, los hondureños podemos cifrar esperanzas reales que los actores políticos están penetrando a la etapa de la madurez, donde quedan atrás los intentos desesperados por imponer caprichos, por las malas o por las malas.

El delegado de la ONU ha celebrado con júbilo este día y lo ha declarado un día feliz, y tiene razón, porque su papel de amigable componedor ha fructificado para bien, dando por terminada su obligación, porque a partir de hoy serán los dirigentes políticos hondureños los que por su propia cuenta y responsabilidad deberán mostrarle a la nación y al mundo entero, que los políticos hondureños también son capaces de sacar las ramas secas de los árboles vetustos, para sembrar nuevas semillas, colocándolas en maceteras bien protegidas, de manera que cuando nazcan los nuevos árboles, además de echar buenas raíces, crezcan tan alto que lleguen a tocar el cielo.

Si el diálogo nacional fructifica entraremos a una nueva etapa histórica en contraposición a la época de las reyertas que nos han pasado factura, especialmente desde el 2009. Es satisfactorio ver a los tres jefes de bancada, alrededor del presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, y del delegado de la ONU, cuando este se apartaba del escenario y les daba posesión a los actores políticos hondureños.

Con este avance, porque eso es el que los políticos acepten sentarse donde deben hacerlo, el Congreso Nacional, podríamos hablar de una Honduras en transición a una democracia más sólida, enfilada a vivir momentos extraordinarios  e inspiradores, cuando es evidente que los extremos obcecados podrían quedar marginados en no participar en  absoluto en la alegría de ver un nuevo escenario político, donde los partidos lleguen con el espíritu de mostrar una nueva expresión, donde los pactos internos son inevitables, porque así lo demanda Honduras, porque si los políticos no aceptan conversar sobre los asuntos importantes del país, sentados en una mesa de diálogo, no merecerán que se les llame “dirigentes políticos”, porque los buenos dirigentes están llamados a construir las bases del nuevo país, mientras que los malvivientes metidos a política son un peligro mortal porque siempre estarán elucubrando cómo hacerle daño a Honduras.

Ojalá que la felicidad que ha brotado hoy, cuando los actores políticos han aceptado conversar en una mesa de diálogo, se extienda por los próximos años y que esta conversación que hoy ha comenzado no sea malbaratada por los políticos extremistas que conspiran a cada momento en contra de Honduras. En este diálogo los políticos deben conversar, deben barajar alternativas y procurar que las que surjan, den paso a un escenario político nuevo y modernizado. Pensaríamos que después de hoy, se puede ver la luz al final de numerosos túneles. ¡Y esto es grandioso!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 10 de abril de 2018