Paradoja eléctrica hondureña

marzo 30, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El manejo de la energía eléctrica en Honduras nunca se ha hecho bien, salvo rarísima excepción cuando las empresas y los usuarios de residencia pudimos respirar un poco sin sufrir tantas groserías de la institución que suministra este servicio público vital. Contratar a una empresa colombiana, con una trayectoria cargada de créditos, experta en mejorar los  sistema de distribución, parecía ser hace algunos años, la perfecta solución para renovar el sistema eléctrico de Honduras, y al principio EEH, la firma colombiana con montaje hondureño, dio buena impresión, pero en la medida que fue cambiando de cabeza gerencial las buenas expectativas iniciales se vinieron a pique, demostrando que lo suyo era levantar dinero en Honduras sin ofrecer a cambio la solución al  problema.



Hoy, el sistema eléctrico de nuestro país sigue siendo tan deficiente como lo ha sido siempre, y la empresa colombiana, que está bien cimentada en un jugoso contrato, se aferra al cumplimiento del mismo cuya resolución le costaría al Estado una bicoca millonaria por compensación, de manera que lo que procede es exigir el cumplimiento de EEH para que mejore el servicio; no vemos una salida vía rompimiento de contrato, porque eso sería volver a un punto muerto con el agravante costo de compensar a la empresa colombiana con una suma que para Honduras por los momentos resultaría impagable.

El asunto está en que, todas las instancias superiores piensan que, para que la ENEE le pueda cumplir el contrato a EEH, solo es vía incremento de tarifas del servicio a todos los sectores, la funesta clásica salida en la que se escudan todas las empresas de servicio. Esto es una especie de tiranía, porque la raíz de la crisis del sistema eléctrico hondureño no está en los usuarios sino en las malas administraciones que han estado al frente de la empresa estatal. El desmadre de la ENEE se agravó en 2007, cuando el gobierno de Mel Zelaya realizó una serie de piruetas administrativas que deberían ser investigadas a fondo. Al colocar a Rixi Moncada al frente de la ENEE, entró a una politización peligrosa, porque doña Rixi era una política a tiempo completo que no conocía ni jota del manejo de una empresa tan compleja e importante. Y de remate, para terminar la metedura de pata, Mel Zelaya se autonombró gerente de la ENEE, un caso tan absurdo que nos hizo pensar que a Mel Zelaya se le habían cruzado los alambres. Si bien en el 2006 cuando asumió el poder Mel Zelaya, la ENEE no estaba en un estado financiero tan saludable, no había caído en una crisis inmanejable. Ese tramo de tres años y medio de la administración de Mel Zelaya fue fatal, por la politización extrema a que llevó a la ENEE, y en los años subsiguientes los gobiernos tampoco hicieron algo que remediara la crisis. El hecho de que en los gobiernos nacionalistas se pusiera a jóvenes políticos como Jesús Mejía al frente de la empresa, demostró que no había interés en manejar con seriedad la crisis de la ENEE. Salvo los pocos meses que le tocó asumir al Ing. Roberto Ordoñez, que por ser un planificador respetado, era el funcionario que debió haber asumido como titular esa empresa hasta que lograra ponerla en la ruta de la recuperación, los gobiernos nacionalistas han pecado de no poner todo el interés en la ENEE.

Hoy de nuevo, para no perder la costumbre, se nos anuncia la ingrata noticia de un incremento a la tarifa, cuando estamos sumidos en una crisis sin precedentes, con la economía trabajando parcialmente, con una constante pérdida de empleos por el cierre de miles de empresas, y aunque se anuncia una inversión pública en el proceso de reconstrucción, estos anuncios nunca se concretan y las empresas que han quedado operando están golpeadas y apenas se mantienen, igual que el boxeador que ha sido tocado con un golpe al estómago y que, apenas se mantiene de pie pidiendo la hora en que termine la pelea para sentarse y poder respirar a gusto.

Por un lado los dirigentes sindicales se mantienen exigiendo un incremento de salario, no tanto para beneficiar a los trabajadores sino para mejorar sus ingresos vía cuota sindical, y ahora la EEH y la ENEE nos amenazan con una nueva estocada de la tarifa eléctrica. Ante tanta puya no hay toro valiente que pueda aguantar, esto pareciera ser un boicot en contra de la sobrevivencia de las empresas y del bienestar de los usuarios. Lo que podría provocar un incremento de la tarifa eléctrica en estos momentos es una escalada de convulsión social. Si esto es lo que andan buscando los tecnócratas de esas empresas, preparémonos todos porque lo que se nos avecina no será sabroso para nadie.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 30 de marzo 2021.

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