Papa, Obama buscan terreno común

septiembre 23, 2015

El papa Francisco y el presidente Barack Obama se aprestan a reunirse en el solemne recinto de la Oficina Oval para hablar de causas que son de suma importancia para ambos.
Los contemplará ávidamente una nación embelesada por Francisco, un hombre humilde que rejuvenece el catolicismo estadounidense a la vez que le provoca urticaria a la derecha.
El papa pronunciaba su primer discurso en Estados Unidos desde el jardín de la Casa Blanca y luego hablaba a los obispos. Ese discurso, se aguarda con ansias, dada una cierta falta de sincronización entre un papa que destaca la justicia social y una iglesia de la misericordia, y las guerras que han librado los prelados estadounidenses contra el aborto y los derechos de los homosexuales.
Desde el momento que el hombre de sotana blanca y amplia sonrisa aterrizó en Washington, se quitó el solideo para que no se lo llevara el viento y subió a un modesto Fiat gris, su visita fascinó a una ciudad habituada al ir y venir de las grandes personalidades del mundo.Washington es la primera escala de una visita a tres ciudades -las otras son Nueva York y Filadelfia- que durará seis días.
Gente de todas las confesiones quiere participar, desde los centenares que lo aguardaban en la Base Aérea Andrews hasta los grupos de espectadores en torno a la misión diplomática donde pernoctó. Y se esperaban 15.000 personas para la ceremonia de recepción en la Casa Blanca.Entusiasmos aparte, el papa y el presidente tienen asuntos graves de que ocuparse.
Antes de su arribo, Francisco respondió a las críticas de la derecha a sus posiciones económicas. Durante el vuelo desde Cuba, dijo a los periodistas que algunas personas pueden tener la impresión equivocada de que se inclina «un poco más a la izquierda».
«Estoy seguro de que nunca dije nada más allá de lo que está en la doctrina social de la iglesia», aseguró. En cuanto a los que cuestionan su catolicismo, añadió con una sonrisa: «Si tengo que recitar el Credo, estoy preparado».
Obama espera encontrar terreno común con el papa para dar impulso a sus propias luchas contra el cambio climático o la disparidad de ingresos. Pero hay fuertes discrepancias entre los dos en asuntos tales como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.