Palmerola: el sueño de Mel Zelaya

diciembre 16, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando el vuelo 390 de TACA, en el avión Airbus A-320, se aproximaba a Toncontín aquel fatídico 30 de mayo de 2008, el capitán Cesare D’Antonio, piloto con experiencia al mando de aquella aeronave, no se imaginó que un error de cálculo en la corta pista de nuestro Aeropuerto Toncontín lo llevaría a sobrepasar el límite para poder contener el avión, con un resultado trágico en el que perdieron la vida el señor Harry Brautigam, presidente del BCIE, la señora Jeanne Chantal, esposa del embajador brasileño Brian Michael Fraser Neele y el propio capitán Cesare D’Antonio, más una regular cantidad de heridos producto del impacto del avión y un par de personas que resultaron con conmociones graves al resultar aplastado el carro en que viajaban por la vía que conduce a la Colonia El Pedregal. Por más que se buscaron justificaciones, atribuyendo la tragedia a un error humano del piloto, excusa que se invocó antes en otros accidentes trágicos, la conclusión es que esos errores fueron producto de la ubicación de Toncontín y por las condiciones estrechas del aeropuerto debido a la situación geográfica de los alrededores del aeropuerto capitalino, que siempre demandaron un enorme cuidado y una pericia de varios años  en los pilotos que manejan las últimas generaciones de los aviones de gran tamaño.



La reacción del entonces presidente Manuel Zelaya, producto del nerviosismo y de la ubicuidad de ofrecer soluciones sacadas de la manga de la camisa en situaciones dramáticas, lo hicieron tomar una decisión que en el momento fue un acto tirado de los cabellos, al decidir el cierre inmediato de Toncontín y el traslado de toda actividad aeroportuaria a Palmerola. Toncontín permaneció silenciado y clausurado por varias semanas, mientras toda la aeronavegación comercial se desarrolló en el Aeropuerto Ramón Villeda Morales de SPS: Por supuesto que no se podía trasladar la actividad de Toncontín a Palmerola, porque no habían instalaciones para laborar como aeropuerto internacional, la cosa no era tan simple como pensaba Mel Zelaya, que abrir Palmerola era un asunto de un dos por tres, levantando algunas casetas improvisadas, porque Mel Zelaya creía que al estar la pista lo demás era llevadero. Aquella idea de Mel Zelaya provocó estallidos de risa en todos los que le escucharon decir que, siendo Toncontín un aeropuerto peligroso, a partir de ese momento habilitaba Palmerola, cosa que era un imposible en aquel momento.

Sin embargo, la idea inicial de convertir Palmerola en el aeropuerto Internacional que necesitamos los habitantes de la zona central partió de aquel arrebato de Mel Zelaya, pero fue el gobierno de JOH el que tomando en serio lo que en su momento fue un desaguisado de Mel, le dio forma mediante un proyecto elaborado con un socio internacional inversionistas y con experiencia en el ramo de la aeronavegación comercial. Entonces se dieron los pasos en serio como debe hacerse un proyecto de país como es Palmerola. El gobierno de Hernández realizó los pasos y fue el consorcio que administra el Aeropuerto de Múnich, Alemania, el que ofreció la mejor propuesta, superior a otras que hicieron firmas de otros países.

Al cabo de 6 años, Palmerola es una realidad, ya es el aeropuerto internacional de Honduras, ubicado en un sitio estratégico, en el área mejor considerada para todo tipo de aeronavegación por expertos internacionales, y en un punto clave por donde se realizará el tráfico comercial terrestre del Pacífico al Atlántico. Por el Canal Seco se accede desde Palmerola a la zona sur en poco tiempo, y a la costa norte por la carretera CA-5. A partir de este día las cinco compañías aéreas: AA, United, Avianca, Copa y Spirit, han centrado sus operaciones en Palmerola. Naturalmente que esta decisión ha provocado un enorme malestar en todos aquellos sectores que hicieron en Toncontín su actividad comercial para vivir, por lo que el gobierno de Xiomara Castro, está llamado a crear nuevas condiciones para mantener la actividad de los vuelos domésticos, agregando otras que bien pueden ser relacionadas con el transporte de buses hacia las ciudades del interior que no tienen un punto de concentración como la Terminal de Buses de SPS.

Sin embargo, el fin de Toncontín no lo determinó aquella decisión arrebatada de Mel Zelaya por el trágico accidente del 30 de mayo del 2008, fue el avance de la aviación internacional el que poco a poco requirió de nuestro país un nuevo aeropuerto situado en un lugar apropiado para una aeronavegación con poco margen de riesgo, que al decir de expertos japoneses y estadounidenses, ese lugar indiscutible es Palmerola. Para todos los sectores de la población capitalina que se lamentan la pérdida del querido Aeropuerto Toncontín, se impone la reflexión inevitable: a las personas, como las empresas y todo lo demás que constituye la actividad perdurable se les termina su ciclo. Las personas pasamos a mejor vida cuando partimos de este mundo, las empresas cambian cuando pasan a otra dirección con otras mentalidades. Y también los aeropuertos sufren el impacto de la evolución cuando la tecnología y los avances de la aeronavegación les marcan el paso para indicarles que su ciclo ha terminado. Esto es lo que pasó con Toncontín. Su ciclo se acabó, vinieron otros tiempos donde Palmerola es el indicado por asuntos de seguridad y estrategia de país, aspectos ante los cuales no se puede resistir por cuestiones de sentimentalismo y nostalgia.

Los dirigentes de LIBRE que ponen en entredicho la operación de Palmerola, deben preguntarle a Mel Zelaya, por qué en el 2008 pensó en Palmerola como la solución para una aeronavegación segura. Hoy, el sueño de Mel Zelaya se hizo realidad, Palmerola ya es el aeropuerto internacional de Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 16 de diciembre de 2021.

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