Un pacto por la estabilidad

abril 27, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Estemos conscientes que el diálogo nacional nunca prosperará con actores como Mel Zelaya, que no le juega limpio a Honduras, y que cada paso que da, es para poner más obstáculos, de manera que lo que se puede ver como un gesto positivo de su parte un día, al siguiente se echa para atrás, de forma que, como en la baile de la conga, un pasito para adelante primero y un pasito para atrás después, equivale a punto muerto; una práctica al estilo jugarreta, que no deja espacio para que el diálogo nacional tenga futuro.

Con Mel Zelaya y Salvador Nasralla nunca habrá diálogo, porque ambos tienen su objetivo bien definido: mantener la inestabilidad en el país, convocar a cuanta convulsa les sea posible y estar a la defensiva cuando sea muy evidente su posición recalcitrante, y atacar, haciéndose las víctimas cuando la situación les permita lucirse por errores de los adversarios y por la buena fe de los representantes de la ONU, que creen que con los mencionados actores todavía es posible llevar a feliz término un diálogo provechoso que contribuya no solo a salir de este conflicto político, sino a procurar el enderezamiento de la nave del Estado hondureño, para enfilarse de una vez por todas en la ruta del desarrollo. Porque este es el meollo del asunto, mientras estemos sumidos en una cadena sucesiva de conflictos políticos, Honduras seguirá perdiendo un tiempo valioso en que, igual que cuando se cae en los suampos o en las arenas movedizas, moverse equivale a hundirse en cada intento que se hace por avanzar.

Tratando a Honduras como un juguete de poco valor, como lo hacen los políticos inconscientes que solo trabajan por fortalecer su peculio personal, es acostumbrarse a tener a Honduras como un juguete roto, de manera que no habrá futuro a la vista para nuestro país, o más bien, el futuro será una quimera, una ilusión, y cualquier destino será de carácter trágico. Si Mel Zelaya y Salvador Nasralla quisieran darnos a los hondureños una pequeña muestra del patriotismo que tanto alardean, el paso al frente que deberían dar es buscar con los demás actores políticos asumir el compromiso de concertar todos un pacto por la estabilidad, que es el punto desde el cual hay que partir: porque en un país estable se pueden obtener los mejores resultados, tanto en el aspecto político, económico como social.

En medio de un clima inestable ningún sector conseguirá nada a su favor, como tampoco le permitirán avanzar al país, porque con inestabilidad es poco lo que se puede lograr, en primer lugar se estancan las actividades públicas y privadas aunque en medio de la zozobra, el gobierno no tiene problema para afianzarse contando con el respaldo de las instituciones democráticas, de las Fuerzas Armadas y de la Policía. Un conflicto político le hace daño al país, pero le hace más daño a los que lo impulsan, porque en contra de ellos es donde más rebota y golpea el desgaste.

No hay que pensar en un diálogo milagroso, porque los milagros no se dan en la mundanal vida terrenal, mucho menos en el campo político donde son más los demonios los que habitan que los seres pensantes en procura del bienestar público. Sin embargo, aun con esta clase de protagonistas, lo que no debe estar ausente es la capacidad de razonar, para comprender que si no se contribuye a crear las condiciones favorables para un proceso político donde dialogando se puedan encontrar luces para trabajar por las transformaciones y reformas que el país necesita, todos los actores y el país mismo, caerán en la inercia del inmovilismo. Nadie avanza, nadie retrocede, nadie camina, cero resultados. Este es el “modus operandi” de los cabezones, aquellos que por creer que tienen una cabeza grande, ignoran que su masa gris es tan pequeña que no les permite tener una visión para ver más allá de la punta de su nariz.

El acuerdo que deben procurar los actores del diálogo es un pacto por la estabilidad donde la apuesta sea excluir el sectarismo, que es el mayor estorbo que impide que un grupo de personas que piensan de manera diferente puedan llegar a tomar acuerdos entre ellos, en función de lograr objetivos de país.

Honduras, para bien, está avanzando, se han tomado medidas que aunque la oposición se obstine en no reconocerlas como buenas para la nación, tienen un reconocimiento mundial, lo cual es un baluarte valioso no solo para el gobierno, es mayormente beneficioso para todos los hondureños, porque, que el Departamento de Estado de EEUU y los países de la Unión Europea lo reconozcan paladinamente, significa que Honduras no está estancada ni hundida, está marchando en medio de pequeños, medianos y grandes avances.

Y si los actores políticos logran alzar su mirada hacia esos horizontes que están más allá de nuestras fronteras, entenderán que no pueden seguir perdiendo su tiempo ni haciéndonos perder el tiempo a los hondureños en general, porque de mantenerse en ese estado de torpeza, perderán su calidad de líderes y en cada proceso electoral la factura que deberán pagar es el rechazo de los electores.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 27 de abril de 2018.

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