O la crisis sanitaria o la crisis económica

abril 22, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El gobierno está recibiendo dos presiones, una de los médicos que están advirtiendo que no es momento de reabrir la economía, sin siquiera permitiendo que los rubros vuelvan a una normalidad condicionada por las medidas de control; y la otra, es la presión de los diferentes sectores empresariales que están angustiados después de permanecer oprimidos por la cuarentena y los consecutivos toques de queda que no les permite realizar sus actividades comerciales. El asunto es que todavía no hemos alcanzado el drama angustioso del pico del coronavirus que es cuando se podrá empezar a planificar la reactivación de la economía, por lo que  abrir en este momento todos los rubros comerciales puede pasarnos una factura muy costosa. Es decir, estamos caminando de espalda al peligro, como que si no nos hubieran impresionado los cuadros dantescos que ya vivieron los italianos, españoles y ecuatorianos, que hasta ahora están terminando de pasar lo angustioso de la tragedia horrorosa de ver a miles de personas morir a causa del COVID-19.



El Dr. Salvador Moncada ha advertido que regresar al trabajo y reabrir el comercio y la industria en este momento es muy peligroso, cuando lo procedente es garantizar el aplanamiento de la curva, reducir la cantidad de muertes y realizar en forma masiva los test para detectar entre la población los posibles contagiados asintomáticos que deben haber propagado el virus entre centenares o miles de personas con las cuales se han relacionado o han tenido algún tipo de contacto. No escuchar este consejo es dar pasos temerarios que nos pueden llevar en pocos meses a que debamos someternos a otro confinamiento más severo y extenso que los que hemos tenido.

No se debe poner en la balanza la crisis sanitaria contra la crisis económica, cuando estamos hablando que lo prioritario es salvar vidas. La primera es real, porque el coronavirus no es una invención, una cosa es que el virus sea invisible, pero deberíamos saber todos que a pesar de su tamaño microscópico cuando penetra al organismo humano se transforma en un monstruo con mucha capacidad para acabar con la vida de una persona. Tratar de resolver la crisis económica por encima de la salud de las personas es un grave error, como lo dice el Dr. Salvador Moncada.

Todos quisiéramos que la reactivación económica se recuperara lo más pronto, porque todos dependemos de que los comercios estén abiertos para recobrar nuestra actividad; los medios de comunicación estamos entre las empresas que más sufrimos el cierre de la economía, porque los comercios y las empresas cerradas no anuncian y los medios de comunicación que vivimos de la industria de la publicidad, cuando la economía cierra nos quedamos sin ingresos; pero a la vez comprendemos que mientras no se aplane la curva del virus, reabrir la economía es un riesgo que nos puede llevar dentro de pocos meses a sufrir un toque de queda severo que nos podría mantener en un confinamiento de varios meses. Y esto es lo que hay que  evitar a toda costa, es decir, soportar el mal menor de estar confinados por un mes o dos meses más, en lugar de tener que soportar un encierro obligatorio de seis o diez meses o quizás más.

Analizando todo esto llegamos a la conclusión que es un error grave presionar para que el gobierno reabra la economía como lo piden diversos sectores empresariales, porque aunque se prometa el sol y la luna para cumplir los requisitos sanitarios, una vez saliendo la gente a la calle ya demostró que no es consciente para respetar medidas como el distanciamiento físico respecto a las demás personas, como tampoco se apega a llevar mascarilla para cubrir la nariz y la boca.

Mover el dinero a través del comercio para revitalizar la economía de todos  es una necesidad, pero si se antepone a la parte sanitaria, cuando no hemos llegado al punto crucial del crecimiento de la pandemia en nuestro país, podríamos caer en una situación calamitosa como aconteció en Italia y España, y en Ecuador. El día, todavía impredecible, que sin duda será en poca semanas, en que tengamos las cifras reales de contagiados por el virus, será el punto de partida para saber si podemos ir planeando el regreso una vez que la curva haya sido aplanada. Pero tampoco sabemos si llegado ese instante, estaremos en condiciones de tener la serenidad para planear el día de la reapertura de la economía.

Mientras tanto deberíamos caminar por la ruta de la realidad, como se están practicando muy pocas pruebas no sabemos cuántos hondureños ya están enfermos del coronavirus y que van por allí, caminando, todavía asintomáticos, propagando el virus sin saberlo, estando ya enfermos y muchos en peligro de estarlo. Así camina el COVID-19, nadie lo ve, nadie lo oye, nadie lo percibe por lo microscópico de su tamaño, pero está merodeando entre nosotros sin imaginarnos que tan cerca lo tenemos, aguardando que toquemos o rocemos una superficie de algo, de tela, de metal, de madera, donde esté reposando por mientras encuentra la forma de penetrar a más organismos humanos.

Los hondureños debemos aprender a tener paciencia, llegará el momento en que todos podremos volver a trabajar de manera normal, y la máquina económica pueda volver a su ritmo anterior, entonces debemos de dejar la pachorra a un lado para trabajar más rápido, ser más eficientes, con el deseo de recuperarnos y ponernos al día. Es seguro que cuando llegue ese momento nos encontraremos con muchos cambios, que así como se prevé que afectarán a los países grandes, también afectarán al pequeño mercado hondureño.

Va a depender en gran medida como el gobierno de JOH gestione el futuro inmediato, donde las empresas, pequeñas, medianas y grandes, estaremos necesitadas de recursos que no sean demasiado caros, porque con estos cinco o seis meses de estar cuasi paralizadas, las empresas están siendo afectadas por un lucro cesante del que no se podrán recuperar al cabo de junio como piensan en el sector tributario del gobierno. Esto requerirá de varios años si es que antes muchas empresas no se han ido a pique con la consiguiente cesantía de miles de desempleados.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 22 de abril de 2020.