Nuestro idioma: una fábrica de conocimientos

abril 23, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Nada como nuestro rico idioma Español realiza una labor de mediación imprescindible entre el saber general o especializado, por una parte, y la comprensión natural del mundo por la otra, para crear la cultura que propulsa el progreso de un país. Y para riqueza, ningún otro idioma como nuestra preciosa lengua española, que no admite limitaciones en lo que concierne a términos, por lo que nadie puede decir que no tiene palabras para poder expresar un pensamiento o un sentimiento, porque al darse este caso significa que la persona no conoce el idioma, y que es lo suficientemente inculta e ignorante, que es la situación por la que no tenga el recurso idiomático para poder expresarse. Esa persona está privada del inmenso mundo de conocimientos que está a la orden de todo el que pueda leer con capacidad para aprender.



En términos freudianos, cuando las personas son educadas sin que se les despierte el entusiasmo o la necesidad, o la obligación de leer para aprender, se está produciendo el cultivo de la ignorancia, que en Honduras es la peor epidemia que nos mantiene postrados como país, cuando la media educativa es alarmante por la precariedad de conocimientos que una inmensa cantidad de hondureños no han podido adquirir en los centros educativos, o porque del todo no han podido asistir a un centro educativo, sea por falta de cobertura, o porque sus padres los criaron para no estudiar, para defenderse en la vida con lo que la fuerza bruta les podía proporcionar.

Hoy es el día de nuestro grandioso idioma español y podemos afirmar categóricamente, que aunque en el ranking de idiomas no es el número uno por cantidad de hablantes, si es uno de los más importantes del planeta, reconocido como un idioma universal por la cantidad enorme de países que lo practican como su lengua oficial y por los aportes extraordinarios que a manera de legado le ha contribuido a través de la literatura, a través de compendios históricos, jurídicos, científicos y sociales, al mundo entero, donde el idioma español se impone junto al inglés, el chino, el francés y el alemán.

¿Cuál es la realidad pragmática de nuestro idioma español? El idioma no solo sirve para hacer poemas, para escribir novelas, para hacer crónicas periodísticas, para escribir ensayos de toda índole; nuestro idioma español es la mejor puerta para tener acceso a las grandiosas oportunidades que nos depara la vida, las que no podremos aprovechar si no tenemos un conocimiento adecuado del idioma para expresar nuestras ideas, pensamientos y conocimientos generales o específicos para poder optar a la oportunidades.

Cuando tenía 12 años y me gradué de sexto grado en mi escuela Manuel Bonilla de la Laguna en Puerto Cortés, asistí a un acto escolar, en el que sorprendido, me dijeron que por ser el mejor alumno de mi escuela durante los seis años, me había ganado una beca. Y dentro de mi ignorancia infantil, mi primer discurso al pasar al estrado del salón de actos, fue hacer una pregunta en público, con el brevísimo contenido de cinco palabras: ¿y qué es una beca?

Fue a partir de ese momento que comencé mi carrera por familiarizarme con nuestro idioma, al ingresar al primer curso de cultura general en el libro “Idioma Nacional” del profesor Rubén Antúnez, aprendí que la expresión “limpia, fija y da esplendor” era el lema de nuestra lengua establecido por la Real Academia Española y que saber hablar en público dependía mucho de conocer el idioma, de leer libros y cuando menos leer los periódicos y revistas que llegaban a la barbería de don Pancho Alemán, un barbero apasionado por la lectura. Al ingresar al oficio periodístico, mis grandes inductores, don Efraín Zúñiga Chacón y don Wilfredo Mayorga, me aconsejaron leer todo aquello que caía en mis manos. Pero, ya antes, en los primeros años en mi querido colegio FDR, dos profesores de idioma, don Braulio Fajardo y don Osmán Perdomo, al notar mis inclinaciones hacia el periodismo me hicieron dos sensatas recomendaciones: si quieres ser periodista debes aprender a escribir, debes leer todo lo que puedas y conocer las reglas del idioma.

Cuando ingresé a la redacción del desaparecido diario El Cronista, don Armando Zelaya “El Chilío”, me dio una sentencia inolvidable: “si quiere enseñar sus cartas como periodista, primero lea, y después escriba, y habrá dado sus primeros pasos en el periodismo”. Y ya en la Universidad Nacional, en Español 101, el profesor Julio Escoto nos recomendó subrayar la lectura para fijar el contenido de lo que leíamos, para hacerlo parte de nuestros conocimientos. Sabias palabras que seguimos al pie de la letra y que hoy recordamos con inmensa gratitud, porque las mejores credenciales que puede mostrar un periodista es conocer bastante el idioma, para tratar de hablar correctamente. Porque el asunto no es de hablar por hablar, o hablar mal; para demostrar educación y contribuir con la estatura digna que anhelamos para Honduras, hay que hablar correctamente, es decir, hablar bien nuestro querido idioma Español.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 23 de abril de 2019.

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