Nuestro granito de arena

enero 14, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras es el país donde en ocasiones se juntan las catástrofes, unas son de origen natural como los huracanes, otras como la pandemia del COVID-19 son provocadas por manos indignas, si nos remitimos a que el gobierno de China Comunista se opone a que funcionarios de la OMS investiguen los orígenes del virus en un laboratorio militar de la ciudad de Wuhan. No es nada cierto que la pandemia es el resultado de un hecho fortuito, porque cuando China se niega a una revisión en este caso, es porque reconoce que si bien no fue algo deliberado, el oponerse a una investigación es una clarísima admisión de culpa por un descuido que está costando miles de vidas a la humanidad.



A los hondureños, en nuestra dimensión, nos toca aportar un granito de arena en la tarea de contención de la propagación del virus, lo que no debemos hacer es quedarnos haciéndole un guiño al COVID-19, como ignorándolo, sabiendo que éste está regado en todo nuestro territorio, mientras haya personas empeñadas en creer que a ellas no les alcanzará el contagio. De continuar tratando a la pandemia con un desplante propio de la gente ignorante, casi empeñada en contagiarse, entonces preparémonos para enfrentar una catástrofe que no será fortuita sino provocada por la terquedad de muchos compatriotas.

Si continúa creciendo el número de contagiados, porque no atendemos las indicaciones de las autoridades de Salud, y porque hay personas que no respetan el esfuerzo que hacen SINAGER y la mesa multisectorial, entonces preparémonos para lo peor, porque los efectos de la pandemia producirán en nuestro país un récord luctuoso de espanto, como ocurrió en los meses de mayo y junio del año pasado  en España, Italia, Francia y otros países europeos. La insolencia no debe tener cabida en el espíritu de los hondureños, porque el hecho de creer que las recomendaciones que hacen las autoridades de Salud, SINAGER y la mesa multisectorial, son para jorobarnos la vida, es una lamentable insolencia propia de las personas más ignorantes, porque no hay peor ignorante que aquel que piensa que se le quiere hacer daño cuando más bien se le quiere salvar la vida.

Hasta hoy a los hondureños nos está tocando enfrentar la gravedad de la crisis sanitaria por nuestros propios medios, excepto por los apoyos recibidos de países amigos que nos han demostrado que debido a nuestras carencias y debilidad geográfica somos una zona catastrófica, donde nos azotan los huracanes sin piedad cuando estamos hundidos en una de las áreas más afectadas por el coronavirus. Y por otro lado, entre más avanza el tiempo y el recuerdo del cuantioso daño que nos causaron los huracanes se hunde en la fragilidad de la memoria, también hace que los organismos internacionales y los multilaterales desvíen su atención hacia nuevas situaciones que van surgiendo en otros países del planeta. Por lo tanto, el gobierno debe apresurar el paso en la elaboración del diseño de la reconstrucción para tener un proyecto coherente en el menor tiempo que sea posible.

La plana consultiva escogida por el gobierno, donde hay profesionales de comprobado quilataje profesional, no debe esperar a que escampe la lluvia emotiva que se esparció en el mundo llevando las imágenes más conmovedoras que mostraban el Valle de Sula inundado hasta el copete con un aeropuerto que parecía más bien un lago artificial, propio para hacer trabajos de astillería para construir barcos y fragatas, en lugar de ser un sitio aeroportuario para recibir aviones.

Por la composición de ese equipo consultivo donde afortunadamente no se entrometió la ideología ni las puyas de las banderillas políticas, creemos que el gobierno tiene con qué responder para formular un proyecto que convenza a la comunidad internacional. Porque del apoyo que se perciba para la reconstrucción nacional es que nuestro país podrá disponer de un circulante valioso que moverá la economía que seguirá siendo afectada por un coronavirus que según los virólogos tendrá una duración de largo plazo.

Ahora bien, en esta crisis a los hondureños nos toca aportar un granito de arena, los ciudadanos actuando de manera consciente para no contribuir a la propagación del virus, mientras el sector empresarial no puede dar un paso al lado, porque todavía tiene que aportar su contribución para mantener en forma sostenida una campaña de alerta pública en los medios de comunicación masiva. Y de nuevo insistimos con todo el coraje, usemos la mascarilla sin importar las incoherencias de los que reniegan cubrirse la nariz y la boca, mantengámonos distanciados de otras personas y no ahorremos agua para lavarnos las manos con jabón cuantas veces sea necesario.

Recordemos la recomendación del virólogo Ravi Gupta: aunque usted se aplique la vacuna siga manteniéndose en las tres medidas biosanitarias porque, por mientras se comprueba que la vacuna es verdaderamente efectiva, la mejor vacuna es usar la mascarilla, mantener la distancia física evitando las aglomeraciones y lavarse las manos con jabón y agua con la mayor frecuencia posible. Cumplir estos tres pasos sanitarios es nuestro granito de arena que podemos aportar como ciudadanos, todo sea por nuestro propio beneficio y por el beneficio de más de nueve millones de hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 14 de enero de 2021.

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