Nuestro ejército del aire

noviembre 19, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Fuerza Aérea Hondureña, que es nuestro ejército del aire, más que un gasto como han dicho algunos bergantes, es una inversión que además de su función natural en materia de seguridad, siempre está presta y oportuna en las demás emergencias de Estado como la colaboración con nuestros compatriotas en situaciones de catástrofe como las que han acontecido durante los dos huracanes que nos azotaron. La acción de los militares hondureños desde su inicio se ha ejercido en la superficie terrestre, pero últimamente también en los mares con la Fuerza Naval y a través de la FAH, que es un poder en el aire.



En efecto, la FAH es un poder muy diferente a las otras formas de poder militar, porque desarrolla su actividad en el aire y en el espacio que es un medio físico muy especial, para el que son muy pocos los que califican, puesto que deben ser personas con un carácter y nervios bien templados. Nuestros jóvenes pilotos igual que sus tripulantes han realizado estos días verdaderas proezas heroicas en los helicópteros en jornadas extenuantes, haciendo tareas de salvación que hemos podido testimoniar con filmaciones que no dejan escapar los esfuerzos titánicos para el rescate y salvamento de compatriotas que no pudieron escapar de las crecidas de los ríos, subidos en los techos de las casas y las copas de los árboles por varios días y sus noches.

Centenares de hondureños se salvaron de morir ahogados gracias a la oportuna intervención de los helicópteros de la FAH que durante las últimas dos semanas han sobrevolado intensamente el Valle de Sula y sus alrededores rescatando compatriotas que fueron superados por las inundaciones para no poder salir a tiempo de los lugares donde viven. La FAH demostró el potencial de sus pilotos, los cuales tienen un desarrollo integral, no solo para el combate sino para realizar misiones en momentos de tragedia, cuando centenares de vidas hondureñas han estado en el hilo de la muerte por las inundaciones.

El espacio aéreo donde los helicópteros de la Fuerza Aérea desarrollaron las maniobras era muy reducido, entre árboles y viento, condiciones que requirieron toda la pericia y valor de los pilotos, aparte de que los auxiliares que bajaron en escalerillas hasta las ramas y copas de los árboles demostraron que tienen los pantalones bien puestos, los nervios en su punto y que no conocen el miedo, porque aunque a los mundanos de a pie, que solo tenemos confianza cuando ponemos los zapatos sobre la tierra, esas maniobras pudieran parecernos algo común, hay que ver el número de accidentes que diariamente hay en el mundo cuando los helicópteros que realizan maniobras similares se accidentan con resultados trágicos.

En el particular caso nuestro, los helicópteros y pilotos de la FAH han estado sometidos durante más de dos semanas, cuando ocurrieron dos huracanes en forma consecutiva, a misiones difíciles dignas de haber sido filmadas para el contenido de alguna película. Dicho esto y como en los últimos tiempos la cinematografía hondureña ha alcanzado una dinámica muy notable, sugerimos a alguno de nuestros jóvenes productores de cine que tomen este argumento para realizar una obra que sin duda será un éxito taquillero.

Por el medio y la forma en que nuestros pilotos han venido desarrollando sus misiones, la FAH se ha ganado un sitial de oro en el corazón y el pensamiento de los hondureños, y hasta los grupúsculos que han venido criticando las inversiones que se asignan en el presupuesto nacional para dotar a la FAH de las sumas indispensables para reparar y mantener las aeronaves de nuestro ejército del aire, deben reflexionar y reconocer que la FAH es una rama vital no solo en el momento de un conflicto sino que ha demostrado que es imprescindible en situaciones cruciales como los que hemos vivido en Honduras por el azote de dos huracanes. La flexibilidad y capacidad de nuestros pilotos para llevar a cabo todo tipo de misiones con la precisión extraordinaria ha permitido salvar la vida a muchos compatriotas de la población civil.

Un antiguo comandante de la Fuerza Aérea de EEUU dijo una vez que «en el Ejército pueden parar y bajarse, en la Naval pueden parar para bajarse y nadar, pero en la Fuerza Aérea no pueden parar ni bajarse, todo hay que hacerlo en el aire hasta que se aterriza». Para nada es cierto que la FAH es la princesa de las Fuerzas Armadas, es un ejército del aire con adiestramiento, habilidades y capacidades especiales. Lo han demostrado con el intenso trabajo que han tenido los pilotos, de día y de noche, realizando salida tras salida, salvando personas, transportando grupos que realizan otras tareas, llevando alimentos y medicinas a diferentes lugares.

La FAH tiene muy bien ganada esta mención especial que le hacemos en este editorial por su extraordinaria contribución con nuestros compatriotas que han sufrido la catástrofe que han sido dos huracanes consecutivos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 19 de noviembre de 2020.

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