Nuestra memoria democrática

enero 15, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los rumores que se echan a correr alimentando la especie que varios políticos se han estado reuniendo para buscar aplazar las elecciones primarias programadas para el 14 de marzo de este año, son los tradicionales globos sonda que ya están muy choteados por ser elucubraciones que no tienen sentido, porque las condiciones que están dadas son para celebrar los comicios internos o elecciones primarias. El Partido Nacional tiene dos precandidaturas fuertes, la de Mauricio Oliva con una impresionante organización de estructuras a nivel nacional, y la de Tito Asfura, que goza de una gran simpatía en la región metropolitana de la zona central y cuenta con las estructuras tradicionales nacionalistas en el resto del país. El Partido Liberal tiene tres precandidatos que están trabajando arduamente, Darío Banegas, Yani Rosenthal y Luis Zelaya, y LIBRE con varias precandidaturas debidamente organizadas. La pandemia que es la poderosa razón que podría invocarse para aplazar las elecciones tampoco es un óbice que se oponga al desarrollo de las elecciones, porque hay antecedentes de países donde se han celebrado elecciones en medio de la crisis sanitaria. República Dominicana fue el primer país que defendió el derecho de los ciudadanos para elegir nuevas autoridades y para no ir muy largo, recientemente Estados Unidos, donde existe la mayor cantidad de contagiados, celebró elecciones en forma consecutiva.



Es cierto que la salud de todos es lo primero, pero también está la salud democrática del país que solo se puede vitalizar por medio de las elecciones, que son las que garantizan la alternancia del poder donde radica la fortaleza de una nación. La democracia no puede ser manejada como la plastilina que es el material que se usa para hacer figuritas y pichinguitos, por más globos sondas y elucubraciones que se lancen al espacio no hay razón para hablar de aplazar o suspender las próximas elecciones internas, porque eso es algo que no le conviene a nadie. Las elecciones primarias son la fuente nutricia para la democracia, porque en ellas se elige a los candidatos que aspiran a dirigir los destinos de nuestro país, así está escrito en nuestra memoria democrática y en las leyes y quienes busquen alterarlas deberán pagar las consecuencias.

En el mes de marzo los hondureños habremos de acudir a las urnas para elegir a los diferentes aspirantes a cargos públicos, quienes quieran invocar la supuesta alarma epidemiológica para hacer creer que las elecciones primarias no podrán celebrarse en marzo es porque están inseguros con sus candidatos y quisieran buscar otro camino, que no es el democrático, para ascender al poder. Las elecciones primarias deben celebrarse a toda costa, bajo los protocolos de bioseguridad que les permitan a los hondureños acudir a las urnas sin el riesgo de contagiarse.

Por ahora pareciera que el COVID-19 no da tregua, pero de aquí a marzo cuando llegue el momento de acudir a las urnas los organismos electorales y las instituciones relacionadas con el desarrollo del proceso electoral, en coordinación con las autoridades de salud del país, habrán diseñado un protocolo por el que deberemos regirnos para acudir a las urnas en marzo, como lo hicieron los dominicanos en julio y los estadounidenses en noviembre pasado. Los que no quieren elecciones, poniendo de argumento al COVID-19, es porque no se han organizado y no se sienten seguros por lo que preferirán hacerle una mala jugada a la democracia que al final será una traición a Honduras, buscando impedir la celebración de las elecciones primarias.

La clase política hondureña que sin duda no es la mejor pero que tampoco es la peor, debería saber que suspender las elecciones primarias es un invento que puede causarle daño a los partidos en primer lugar, y de paso puede deteriorar más la institucionalidad democrática. Hablar de fantasmas a estas alturas, como el de pensar que hay intenciones de prolongar el actual período presidencial, es algo tirado de los cabellos. Ya no hay condiciones ni internas ni externas que pudieran respaldar un chalaneo electoral. Nos parece oportuno que sea el propio JOH el que afirme que su período como servidor público terminará en enero del 2022, cuando deberá asumir el nuevo Presidente de la República.

Por ahora la curva de la pandemia se ha desbordado pero por el buen trabajo que hacen las autoridades de Salud Pública con el apoyo de los demás sectores para marzo resplandecerá el sol y la tormenta habrá escampado para darnos el trecho suficiente para que los hondureños, ceñidos a un protocolo sanitario, podamos acudir a las urnas. Estas elecciones quedarán imborrables en la memoria democrática de los hondureños, porque ni aún una pandemia nos impedirá elegir a nuestros próximos gobernantes.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 15 de enero de 2021.

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