Nuestra joya en el Pacífico

agosto 31, 2017

Un golfo del tamaño del Golfo de Fonseca, aunque compartido con dos países vecinos, en una enorme fuente de riqueza para Honduras. En si, el Golfo de Fonseca es un accidente geográfico que tiene para nuestro país la mayor importancia estratégica tanto en lo económico, como en lo social y en lo político. Al ser compartido con dos países, Nicaragua y El Salvador, no se puede trazar ningún plan de aprovechamiento de manera unilateral, so pena de enfrentar los acontecimientos negativos que son los roces permanentes que surgen entre dos partes que quieren establecer, cada cual por su lado, una supremacía en el aprovechamiento de sus recursos.

Por eso, nos parece que los acuerdos que están celebrando el Presidente hondureño JOH con sus colegas Daniel Ortega de Nicaragua y Sánchez Cerén de El Salvador, es la iniciativa más afortunada para proseguir con un objetivo trinacional para favorecer el desarrollo de las zonas golferas de los tres países que confluyen en el golfo con intereses comunes para sus habitantes y para cada país en general.



Todos los golfos, unos más que otros, constituyen un tesoro en los países que se ubican, porque además de servir de protección frente a todos los eventos marinos, favorecen al desarrollo por una serie de ventajas que los gobiernos deben aprovechar en materia de construcción de puertos para incrementar el comercio marítimo. El Golfo de Fonseca, por su mediana extensión, es una salida natural que constituye una verdadera joya para nuestro país, porque la parte que le corresponde a Honduras, donde está la Isla del Tigre, tiene las profundidades ideales que facilitan la navegación de barcos de gran calado que son los que transportan grandes cantidades de mercancías y productos por ultramar.

Hace unos años en el New York Times, el periodista Nicholas Kristoff informó que China continental analiza desde hace tiempo la construcción de un megapuerto en un pequeño islote centroamericano en el Pacífico. Lo hemos reiterado un par de veces, que rebuscando que otra isla, además del Tigre, podría estar en el supremo interés de los chinos continentales, no encontramos ninguna isla que no sea nuestra Isla del Tigre, donde está el estratégico puerto de Amapala, en el que los coreanos hacen estudios para la construcción de un gran puerto.

Nos alegra sobremanera que sean los surcoreanos los que hayan tomado la iniciativa sobre Amapala, y no China continental, porque Corea del Sur es más afín con el pensamiento democrático de los hondureños, no así China continental, que aunque es una soberbia potencia económica, no nos favorecería un acercamiento con ese país, por nuestras relaciones fraternales con Estados Unidos. Y aunque algunos ilusos dicen que en asunto de negocios no hay que ver colores ni ideologías ni credos, lo cierto es que somos del parecer que hay que cuidar las amistades y no exponerlas por razones de glotonería económica.

Con esta dinámica que se está moviendo entre los tres países ribereños para explotar de manera común las condiciones del Golfo de Fonseca, aunque la iniciativa la ha llevado el gobernante hondureño JOH, contando con el soporte financiero del BCIE, estamos más cerca que nunca de convertir en realidad el desarrollo de Amapala y el resto de nuestras posesiones en el Golfo de Fonseca.

Si China y Corea del Sur, que son países diestros y con una vasta experiencia en el comercio marítimo, le han clavado la vista a Amapala, es por una sencilla razón: por la ubicación Amapala es uno de los puertos naturales más importantes del mundo en el Pacífico, porque sus profundidades naturales donde permiten la navegación toda clase de barcos comerciales.

Mantener una indiferencia sobre el importante Golfo de Fonseca y su maravillosa Isla del Tigre con el puerto de Amapala, ha sido uno de los grandes descuidos de nuestros gobernantes, que han brillado por su poca visión al desaprovechar Amapala y en general el Golfo de Fonseca.

Un aprovechamiento común, como le ha propuesto JOH a sus colegas Ortega de Nicaragua y Sánchez Cerén de El Salvador, es lo más conveniente, porque, evitar que el golfo se convierta en una zona de conflictos permanentes solo es posible con un proyecto de desarrollo trinacional soportado por un organismo financiero regional, donde los tres países son socios activos y sujetos de crédito. Esta es una maravillosa oportunidad para impulsar el desarrollo de nuestra zona sur, comenzando con la instalación de un megapuerto en Amapala, que obligará a unir a este puerto con tierra firme, para contar con la segunda salida del Pacífico al Atlántico.

Estamos a punto de abrir una página histórica que nos habrá de conducir a nuevos tiempos, tiempos de prosperidad, una vez que el gobierno de JOH salga de la duda y se decida de una vez por todas a construir el puente de Amapala a tierra firme, e instalar en la Isla del Tigre, un megapuerto que atraiga el tráfico de mercaderías de los países asiáticos hacia la costa este de EEUU.

Frente a tan extraordinaria oportunidad para salir del subdesarrollo, lo que queda es que el gobierno de JOH se anime a dar el gran paso.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 31 de agosto de 2017.

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