Nos dividimos, pero aun así, avanzamos

abril 26, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Hay temas que avivan la división entre sectores de la sociedad, y uno de ellos es la despenalización del aborto, un asunto sobre el cual ya hay bases legales que  deben existir en la sociedad, igual que en otros países, porque si se les deja en la completa despenalización puede conducir  a situaciones proclives que nos lleven a caer en un libertinaje que no es conveniente, tratándose de algo que tiene que ver con la vida de las personas, ya sea que se trate de la madre o de la criatura engendrada. Hablar de la despenalización del aborto es un tema muy espinoso, donde en primer lugar están la posiciones moralistas de tipo religioso que velan por la posición natural de defender el principio de la vida, mientras que los grupos sociales que dicen velar por el derecho de la mujer, exclusivamente, son radicales en que debe dejarse a la mujer que decida su derecho a tener o no la criatura engendrada.



Entonces, si hay un tema que enciende la animosidad de la confrontación infecunda entre los hondureños, es el del aborto, aunque de antemano ya se sabe que no hay ambiente ni ánimos en el Congreso Nacional para incorporar a las reformas de la codificación penal algún articulado que despenalice el aborto. Mejor lo dejamos como está, porque para dividirnos, los hondureños ya tenemos muchas  otras razones infecundas. Debiendo entender los grupos interesados en promover la despenalización del aborto que no es tan cierto que esta clase de temas pueden entrar con facilidad en un período electoral, que es la creencia que tienen algunos sectores, respecto a que el mejor tiempo para que los políticos se doblen ante sus pretensiones es un período electoral. Pero, un tema tan sensible como la despenalización del aborto, que no cuenta con la simpatía de la inmensa  mayoría de los hondureños, que están regidos profundamente por la fe religiosa, ni aun en períodos políticos tiene cabida.

Sin embargo, aunque estas discordias momentáneas producen enfrentamientos como el que se dio ayer en la planta baja del Congreso nacional, por otro lado, la ciudadanía está observando en las últimas horas un despliegue de operativos que bajo la denominación mitológica de Estigia, ha confiscado bienes de valores multimillonarios a elementos ligados a las redes de las organizaciones criminales hondureñas dedicadas al tráfico de drogas. Por cierto como Estigia es un nombre poco familiar para nosotros, recurrimos al diccionario enciclopédico para ahondar más conocimientos sobre este nombre y encontramos que Estigia, según la mitología griega, era uno de los ríos de los infiernos  cuyas aguas tenían propiedades mágicas como la de volver invulnerables a las personas y garantizar la inviolabilidad de los juramentos, pero a la vez, sus aguas no eran cristalinas sino completamente oscuras y ponzoñosas,  una verdadera zona pantanosa que resultaba intransitable. Según los poetas griegos, en las orillas de  la laguna de Estigia se apiñaban las sombras errantes de los muertos que no habían recibido sepultura.

Los que escogieron este nombre para bautizar los últimos operativos, donde se han confiscado lujosas viviendas y bienes valorados en muchos miles de millones de lempiras, escogieron un nombre impresionante, pero no más que el objetivo que han logrado la FUSINA y los fiscales del Ministerio Público, que no dejan ninguna duda que el Estado hondureño a través de sus instituciones no quieren dejar títere con cabeza, siguiendo la estrategia de la lucha contra el crimen transnacional organizado  que tiende a cortarle todo flujo de recursos a los miembros de las organizaciones criminales.

Agregado a la operación Estigia, la movilización de casi 400 elementos delictivos que guardan prisión en el Penal Sampedrano, para depositarlos en la cárcel El Pozo, contribuye la reducción de los indicadores de los hechos criminales que más afectan a los hondureños, como la extorsión, que tanto daño le ha hecho a los medianos y pequeños negocios y en términos generales a la ciudadanía, no solo en el aspecto económico, sino en términos trágicos que ha segado muchas vidas de hondureños útiles.

Es decir, viendo el panorama de manera objetiva como debemos hacerlo los medios independientes, podemos afirmar que son menos los hechos discordantes que nos distraen en debates estériles como la despenalización del aborto, y que, resultan altamente impresionantes, las acciones emprendidas por las autoridades del gobierno y las instituciones, en procura de reducir la presencia de los grupos criminales que, aun desde los presidios venían operando a sus anchas en perjuicio de la ciudadanía. La conclusión final es que aunque haya pequeños disturbios sociales, lo positivo es que Honduras está avanzando hacia la meta de volver a tener un país tranquilo y en paz. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 26 de abril de 2017.

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