No todo es pan ni todo es pandemia

julio 30, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La propuesta que ha lanzado en un tweet el presidente Donald Trump para suspender las elecciones, nunca antes lo planteó un presidente de Estados Unidos. Ni siquiera cuando EEUU entró a guerra mundiales o se inmiscuyó en conflictos con otros países, se contempló siquiera la posibilidad de suspender o postergar la elección de un presidente que es la base que sostiene a la democracia de ese gran país, que sigue y seguirá siendo a pesar de lo que diga la izquierda, la primera potencia mundial. Las elecciones en EEUU se realizan el primer martes después del primer lunes de noviembre, cada cuatro años, y solo un político como Trump, sin duda el más loco entre todos los políticos descabellados del planeta, se atrevería a plantear esta aberrada propuesta.



Las elecciones constituyen la regla fundamental en un país que vive en un régimen democrático; variar los tiempos de ejecución es un atentado al sistema, posponer las fechas de las elecciones generales en EEUU es totalmente inaceptable, aun en los momentos difíciles que vivimos. Los dominicanos, con ese espíritu merenguero que les caracteriza, pospusieron la elección creyendo que la pandemia duraría un par de meses, pero aunque calcularon mal la nueva fecha propuesta que resultó ser el tiempo donde más fuerte pegó el contagio, fueron a las urnas y eligieron a un huevo presidente contra viento y marea de la tempestad viral. Esto puede pasar en un país caribeño donde se cuecen las habas más antidemocráticas, no así en EEUU que es el prototipo de las democracias del planeta.

Para no ir más lejos, en Honduras tenemos dos procesos electorales a la vista, uno de carácter primario donde los partidos deben elegir a sus candidatos, elecciones que son esenciales para garantizar la escogencia de los aspirantes en forma democrática. Sin elecciones primarias la democracia hondureña tendría una regresión desafortunada, porque los partidos volverían al odioso pasado de cuando los candidatos eran escogidos de dedo. Lo políticamente correcto es subir la escalera grada por grada, primero debemos subir el escalón de las elecciones primarias donde los partidarios de cada institución política tienen la oportunidad de votar por la mejor opción de su partido. Entre los partidos políticos reconocidos por su legendaria trayectoria democrática, el PN y el PL, no cabe ninguna duda respecto a elegir en un evento electoral primario a todos sus candidatos a cargos de elección.

El Partido LIBRE, cuyos propietarios rechazan las elecciones primarias para no permitir que haya otras opciones que no sean los Zelaya, se reafirma como un partido de tendencia totalitaria y antidemocrático, que de ganar un día las elecciones, de antemano debemos saber que Honduras dejará de ser una democracia porque habrá caído en las llamas del totalitarismo. Dejaríamos de ser una democracia para convertirnos en un país de barricadas levantadas con palabrejas y llantas ardiendo, incendiando las calles que es la forma con que se expresan los revolucionarios de esta clase.

La pandemia no debe ser la ruina democrática para ningún país, y Honduras está dando un ejemplo admirable de no paralizarse en el fortalecimiento de su sistema de vida. El Registro Nacional de las Personas y el Consejo Electoral están haciendo un trabajo incesante, superando los contratiempos normales que se presentan en cualquier organismo en una temporada tan complicada. El RNP especialmente, integrado por tres ciudadanos de distinto partido que han sabido armonizar sus diferencias para vacunarse contra el sectarismo, que es un enemigo que hace trabajo de zapa para torpedear todo, está marchando con el reloj bien cronometrado en la ejecución de las tareas que deben hacerse para tener a tiempo el nuevo documento de identificación de los ciudadanos hondureños, documento que no debe permitir que nadie quede oculto ni que nadie se quede atrás intentando burlar la soberanía del proceso electoral que comienza por garantizar la pureza del documento de identidad de cada ciudadano.

En el reciente pasado nuestros procesos electorales fueron profanados por funcionarios del mismo registro de las personas, y por individuos que actúan como agentes proselitistas que se aprovecharon de la frágil tarjeta de identidad para permitir que una misma persona ejerciera el sufragio varias veces y que mediante identidades falsas usurparan el nombre de otras personas, incluso algunos que ya habían fallecido, y que por el milagro de la fraudulencia ejercieron el voto.

El RNP esta vez tiene el reto de vacunar al proceso electoral contra el peligro del fraude, y sus integrantes han asumido la responsabilidad más grande de su vida, porque este proceso electoral estará bajo la luz del sol, con un partido de izquierda radical que con la misma hoja de ruta que hoy sigue Trump en EEUU, pondrán toda su capacidad de hacer el mal para usar la prédica del fraude que es la principal fortaleza de sus propietarios, de la que se valen incluso para hacer añicos a sus propios adversarios internos. El otro partido que sigue nadando en las aguas oscurecidas de la indecisión, por no tener los cuadros organizados, es el partido de Salvador Nasralla, que actúa como un partido político sin serlo por no haber pasado el tamiz del reconocimiento legal en el organismo electoral. Pero, aun en esa situación de no saber si alguna vez dejará de ser un partido en la sombra, actúa por lo que dice en las redes sociales su único dirigente, que es un inquisidor alucinado, que todo lo cuestiona bajo su punto de vista de considerarse el único en el país que sabe y que todo lo puede hacer de boca.

A Rolando Kattán, que es el coordinador del RNP, le toca lidiar con esta clase de toros, que no son tigres, porque estos dos partidos últimos ni siquiera tienen garras para destrozar, pero con los cuernos que se cargan sus propietarios, porque tanto LIBRE como el Partido Salvador son propiedad particular, pueden obstaculizar cualquier iniciativa del proceso que lleva a cabo el RNP, para interferir el desarrollo de la gran tarea del organismo que es dotarnos a los hondureños de un documento de identificación confiable y entregado a tiempo para soportar la transparencia de las próximas elecciones. Esperamos que el RNP esté debidamente vacunado contra estas amenazas para garantizarnos la salud de los próximos eventos electorales, dotándonos de una identificación personal que sea robusta y resistente.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 30 de agosto de 2020.