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No toda Honduras es corrupta

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La corrupción es un vicio que ha venido primando en algunos sectores de la sociedad desde los tiempos antiguos, en unos países más que en otros, pero casi todos han sido alcanzados por esa extraña fuerza de la costumbre que es consecuencia de la tendencia humana a imitar lo que se hace en otros lados, porque igual que las modas traspasan las fronteras, el vicio de la corrupción se ha trasladado desde la antigua Roma hasta nuestros días. Ciertos historiadores han llegado a afirmar que uno de los peores legados que los pueblos latinos heredamos de loa romanos fueron sus prácticas corruptas, y que los mismos romanos reconocieron que una de sus graves perversiones sociales era la corrupción que había en las clases políticas y en sectores pudientes de la sociedad romana.

Lo que si es cierto, porque lo cuentan las crónicas históricas, es que la corrupción como descomposición moral afectó a romanos, a griegos, pero también a otros pueblos, incluyendo los germanos y los nórdicos, pero como la que más se conoce es la historia de la antigua Roma, es que sabemos que la corrupción era un plus de ignominia y de indignidad que los romanos la consideraron un crimen muy rechazado por los buenos ciudadanos, quienes guardaron contra ella la mayor repulsa, igual o mayor que contra otros crímenes.

Los romanos persiguieron el peculado con todo lo que tuvieron como herramientas legales, ese delito que en nuestros códigos se define como la apropiación o malversación de los dineros públicos. En el compendio de Derecho Romano del romanista Eugene Petit, bajo la magistral cátedra que recibimos en nuestra Facultad de Leyes con el abogado Rigoberto Espinal Irías, cuando estudiamos los antecedentes del peculado, vimos el famoso proceso contra Cayo Verres, gobernador de Sicilia, por haber esquilmado a casi toda la isla. Representando al pueblo siciliano el acusador nombrado fue el gran tribuno Cicerón, que tuvo como contraparte defensora de Cayo Verres al famoso abogado romano Hortensio. Cicerón quedó consagrado como el mejor orador político de Roma al lograr que el tribunal condenara a Cayo Verres. De esa victoria en los tribunales romanos, se valió Cicerón para ser electo cónsul, que era uno de los más altos cargos políticos en la vieja Roma. Esta parte sirve para ilustrar que quienes toman como bandera el ataque a la corrupción, igual que Cicerón andan detrás de levantarse un perfil político para optar a cargos elevados.

En la actualidad, no solo en Honduras tenemos las distintas modalidades de corrupción, tampoco en esto tenemos el primer lugar, porque hay más corrupción en otros países, aunque esto no debe servirnos de consuelo. Pero lo que si es cierto es que hoy ningún caso de corrupción ni ningún corrupto escapa de la lupa poderosa de la opinión pública, porque tarde o temprano se destapan las fechorías, especialmente porque los corruptos tienen el defecto o virtud de no ocultar la exuberancia económica. Y si no miremos las distintas posesiones y bienes de los indiciados que no han sido adquiridas por negocios limpios, sino por sustracción de dineros públicos.

Hoy cada caso de corrupción que se descubre es noticia prioritaria en los medios informativos, día tras día, desde el momento que surgen las primeras conjeturas sobre un hecho, hasta que afloran los indicios de las investigaciones del MP y los tribunales y la policía que ejecuta las capturas. Pero, aunque hay varios casos de corrupción en nuestro país, afortunadamente Honduras no encabeza la lista de países más corruptos del planeta como lo dicen algunas personas que quisieran que Honduras fuera conocida por esa ignominiosa calificación, que afortunadamente no corresponde ni la realidad ni a la verdad.

No tratamos de decir que Honduras no está afectada gravemente por la gravedad, pero tampoco es cierto como es totalmente injusto que la corrupción es una epidemia en Honduras. En nuestro país hay un gran trabajo de las instituciones apoyadas por organizaciones colaboradoras que persiguen la corrupción y a los corruptos, y los hechos están demostrando que nadie que practique la corrupción como estilo social se puede salvar de los largos brazos de la justicia. No se debe generalizar que toda Honduras es una sociedad corrupta, aunque no se puede negar que hay muchos corruptos y corruptores. Pero hoy tenemos en Honduras, tanto leyes, como jueces y fiscales comprometidos con la transparencia y la correcta aplicación de la justicia. Como hay funcionarios, jueces y fiscales que trabajan con transparencia y honestidad.

Jamás había habido en Honduras una persecución contra la corrupción como ahora. En Honduras, bajo una democracia que ha sido alternada por los dos grandes partidos históricos, PN y PL, hemos sufrido los desgastes por la corrupción, pero también ambos partidos se han esmerado por crear los mecanismos para combatirla. Por lo tanto, ni es justo ni cierto, que la democracia sea la causante de la entronización de la corrupción, porque los mayores corruptos son los sistemas totalitarios y autoritarios que, por su naturaleza antidemocrática, se especializan en distorsionar y ocultar la realidad, comenzando por querer aparecer transparentes y honestos en medio de una evidente corrupción.

Ningún juicio moral que pretenda decir que Honduras es corrupta responde a la verdad, porque hoy más que nunca la inmensa mayoría de la sociedad hondureña exige que la corrupción y los corruptos sean castigados con todo el peso de la ley.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 1 de marzo de 2018.