«No se vayan, eso está muy difícil», recomiendan migrantes retornados a los hondureños

abril 29, 2021

San Pedro Sula, Honduras

El Centro de Atención al Migrante Retornado en San Pedro Sula (CAMR-SPS) recibió este miércoles a 61 nuevos compatriotas provenientes de Estados Unidos, sumando ya más de 200 las personas retornadas que han sido atendidas en estas últimas tres semanas en dicha instalación.



Según estadísticas migratorias de la Dirección General de Protección al Hondureño Migrante, hasta el 26 de abril un total de 16.291 personas han sido retornadas al país.

Datos del Observatorio Consular y Migratorio de Honduras (CONMIGHO) indican que la mayoría de esos hondureños retornados provienen de México (14.024), Estados Unidos (2.006) y de Centroamérica (261).

Cruzar o morir

Luego de bajar del avión y con una bolsa pequeña donde traía algunas cosas personales, el migrante retornado Melvin Sauceda contó con su voz entrecortada los escenarios que le tocó vivir cuando viajó de manera ilegal y solo a los Estados Unidos en busca del «sueño americano».

«Fue muy difícil porque me fui solo y al ser mi primera vez no sabía cómo estaba el camino», expresó Suceda con una mirada perdida y llena de dolor.

«Lo más difícil que me tocó vivir es cruzar el desierto, porque me tocó aguantar hambre, sed y hasta en algún punto temí perder la vida», añadió Sauceda

Además, Sauceda relató cómo le tocó ver que en el grupo en que iba tres personas perdieron la vida y solo quedaron dos, que pudieron llegar hasta al otro lado, y afirmó que «aquí son dos cosas: o cruzás o morís».

«Ya que estoy aquí, deseo continuar trabajando y levantarme nuevamente porque no deseo irme de nuevo, y a los que están pensando en irse: no se vayan, eso está muy difícil», recalcó Sauceda.

Mujeres y niños sufrían

Oscar Hernán Pineda, otro migrante retornado a San Pedro Sula, manifestó que «fue una decisión que tomé de irme a Estados Unidos y poder apoyar a mi familia y poder tener este sueño americano y, la verdad, no le va bien a uno porque a veces se logra y en la mayoría no, hasta se puede morir».

«Durante este camino se observan situaciones muy difíciles; me tocó ver cómo mujeres y niños sufrían al ser maltratados, otros asaltados y perdiendo la vida», apuntó Pineda.

«Así como viví este camino para el norte, yo le diría a mis hermanos hondureños que no se muevan, luchen aquí y busquen sus oportunidades acá», recomendó Pineda.

Extranjero en tu propio país

Con 19 años de edad, a René Zúniga le tocó volver hoy al país que dejó cuando era apenas un niño, y ahora le tocará vivir y adaptarse en una tierra natal que no conoce.

«Ahorita que regreso a Honduras me siento extranjero en mi propio país, porque me fui a los 10 años y ya estando nuevamente aquí, con 19 años de edad, no conozco nada porque me fui siendo un niño», argumentó Zúniga.

«Para mí, es triste regresar a Honduras, porque dejé a mis dos niños en Estados Unidos; a uno ni lo conocí por estar detenido, él nació estando yo en la cárcel, y el otro apenas cumplió un año», añadió René.

Estados Unidos es duro

Zúniga expresó que irse para Estados Unidos es duro porque se tiene que luchar para salvar la vida y ya estando en territorio extraño se debe andar con cuidado porque al primer error lo deportan.

«El camino a Estados Unidos es peligroso porque se vive hambre, peligro a que te secuestren y a perder la vida en el peor de los casos», ahondó Zúniga.

«Ya estando aquí voy a echarle ganas; me gusta el trabajo de trailero y ya que no lo aproveché estando allá, voy a trabajar para obtener la licencia aquí y ganarme ese dinero honradamente», indicó.

«Mi meta es seguir adelante y no solo porque fui deportado eso me va a detener de mis sueños. Aquí está todo, hondureños, busquemos un buen trabajo y van a ver que todo estará bien», concluyó Zúniga.

 

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