No se puede quitar lo que no se ha dado

abril 2, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El anuncio del presidente de EEUU, Donald Trump, de quitarle el apoyo económico a Guatemala, Honduras y El Salvador, de fondos destinados para fortalecer la lucha contra el crimen organizado en el triángulo norte centroamericano, es un grave error de gobierno, aunque en el fondo como todavía no se ha hecho ningún desembolso para ese fin, cualquier amenaza de suspensión no tiene sentido, porque no se puede quitar lo que no se ha dado.



El estado de malestar de Trump no se justifica porque ni Honduras ni Guatemala ni El Salvador, muy particularmente el gobierno hondureño, no han hecho ninguna motivación que incite a emigrar, por el contrario, en los medios hondureños hay una intensa campaña llamando a la reflexión a los compatriotas para que no tomen el camino de irse del país, a buscar sueños dorados que ya no existen en Estados Unidos ni en ningún otro país del mundo.

Cuando Trump lanza a los aires sus amenazas, que lo hace a cada momento, en el caso del triángulo norte centroamericano, comete doble error, el primero que es mayúsculo, consiste en anular la gestión que hace pocos días había hecho la secretaria de Seguridad Nacional con los presidentes de los tres países centroamericanos. La señora secretaria Kirsjten Nielsen ha de haber experimentado la amargura que provoca la alteración de la bilis en una persona, que se siente frustrada cuando su jefe superior le desbarata un importante trabajo de aproximación con los aliados.

El segundo, es que Trump no entiende el efecto de la diplomacia, su estilo tuitero de lanzar expresiones por esta vía, responde a lo más informal de la diplomacia que en el fondo es anti-diplomática, como lo hace el común de los chuscos que usa las redes sociales para verter disparates. Sin embargo, el hecho de ser Donald Trump el presidente del país más poderoso y democrático del planeta, convierte cada expresión suya en el twitter, en una especie de movimiento telúrico que provoca sacudidas dentro y fuera de EEUU.

Entrar y salir de los asuntos de Estado, para Trump es un ejercicio que revela su informalidad, así como un día dice que saca a EEUU de la OTAN, porque los europeos no hacen lo que él dice, otro día le promete a Bolsonaro que lo llevará de la mano para incorporar a Brasil a la OTAN, y de este organismo le responden que ya no cuentan con EEUU y que están armando el ejército europeo.

A los pobres presidentes centroamericanos, Trump los pone de vuelta y media con el asunto de las caravanas, como si aquí los ejércitos y las policías deberían estar vigilantes de día y de noche en las fronteras para no dejar pasar a nadie que diga que se va a cruzar la frontera. La conducta del presidente Trump es una desgracia para todos, su modelo de administrar la política exterior de ese gran país no tiene horizonte, es evidente que cada frase suya, cada una de sus palabras disparada por el twitter, no corresponde al verdadero interés de EEUU, pero es su ascensor político para subir a lo alto del edificio personal que le garantice ser reelecto por un período más.

En el triángulo norte centroamericano ha continuado el tráfico de todo tipo, a pesar del denodado esfuerzo que hacen los tres países, muy especialmente Honduras, por la convicción del gobierno hondureño de enfrentar con decisión al crimen organizado. Lo que no podrán hacer los tres gobiernos es destinar sus escasos recursos en este punto del istmo, porque suficientes problemas deben atender a lo interno de cada país, para garantizar la seguridad y la tranquilidad social de las respectivas naciones.

Trump está muy alegre con su victoria política, producto de la desvinculación de la trama rusa según el fiscal Muller, y lanza en ristre ataca por su conducto favorito, el twitter, descalificando lo actuado por su secretaria de Seguridad Nacional con los tres presidentes centroamericanos en lo concerniente al triángulo norte. Craso error, equivalente a un hara-kiri para los mismos EEUU, porque con ese terrible desdén con que Trump trata a sus aliados del istmo, EEUU son los que más pierden al no contar con el soporte indispensable para cortar el tránsito al narcotráfico que tiene en un gran sector de la población estadounidense su mayor mercado de consumo, y además, el tránsito de personas en caravanas migratorias.

Lo demás, las algaradas de Trump diciendo que suspenderá la ayuda a los países del triángulo norte centroamericano, es un sombrerazo, porque aunque esté presupuestada la ayuda, hasta el momento los países del triángulo no han recibido un tan solo dólar. Como decíamos, no se puede quitar lo que no se ha dado.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 2 de abril de 2019.