No se puede estar contra Honduras

julio 2, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La reelección del Fiscal General Oscar Chinchilla, conforme a lo establecido en el art. 23 de la Ley del Ministerio Público, es una demostración de que nuestra democracia puede funcionar y resolver los problemas de la institucionalidad en función del país, en lugar de utilizarlos como munición para la demagogia. Los líderes de los dos partidos históricos, que son los dos grandes soportes de la democracia, con algunos de los partidos pequeños, afortunadamente esta vez se formatearon con una reingeniería emocional alejada de los defectos de ocasiones anteriores, de manera que pusieron su mente y su foco en arreglar en forma concreta un asunto de alto interés nacional sin permitir el mínimo de riesgo que pudiera ser aprovechado por los enemigos de la institucionalidad.



Elegir al Fiscal General con suficiente tiempo era lo conveniente, y no dejarlo para el último momento cuando la premura no favorece la toma racional de decisiones, sino que abona para que los anarquistas de oficio patrocinen el caos por medio de las presiones callejeras. La conducción del parlamento por el presidente Mauricio Oliva favoreció este desenlace afortunado, partiendo del axioma de que, solo existe un correcto modo de hacer las cosas, que es el de procurarlas dentro del marco de la ley y no fuera de ella. De esta forma se venció a la estrategia sectaria de los grupos que se inclinaban por elegir a dos miembros de la lista de cinco, enviada por la junta de proponentes, no para apoyarlos para que llegaran a los cargos a trabajar, sino porque ambas personas identificadas como afines al Partido Nacional eran su mejor bandera de lucha para torpedear por los próximos años al gobierno, al Congreso, al Ministerio Público y al propio Partido Nacional.

Pero, como decíamos, a DIOS gracias, la mente de los líderes de los partidos históricos se iluminó y especialmente la sensatez arribó a los dirigentes del Partido Liberal que crecieron en sentido favorable a Honduras, y de forma unánime los diputados liberales tomaron la iniciativa para favorecer la reelección del Fiscal Oscar Chinchilla, lo cual fue bien acogido por los diputados nacionalistas, que a su vez retiraron su mirada de los miembros de la lista y la volvieron sobre la reelección de Chinchilla. Esta debería ser la tónica que los dos partidos históricos deberían mantener cuando el destino de Honduras está de por medio.

No nos cansamos de reiterar un pasaje histórico de la transición en España, una vez terminada la dictadura franquista, en que el presidente de gobierno español, Adolfo Suárez, logró varios acuerdos vitales con el dirigente comunista Santiago Carrillo para devolver a España a la democracia, y muchos años después, cuando le recriminaban a Carrillo porque se había prestado para tales acuerdos, respondió: “porque no se puede estar contra España”, una afirmación admirable que debería estar esculpida en oro para la historia.

Lo mismo deberíamos aplicar en Honduras, la decisión de reelegir al Fiscal Oscar Chinchilla, por su extensísima hoja de logros en estos cinco años, es más que convincente para ponerlo, no solo de ejemplo perfecto, sino porque se le necesita como el funcionario idóneo para el cargo, donde la boca que es el instrumento favorito de los expertos en hablar, sirve de poco o nada cuando rehuye a emitir las palabras para ordenar hacer lo que procede en los casos dramáticamente peliagudos. En esta parte, el Fiscal General Chinchilla es admirable, porque es hombre de acción y no de palabrerías.

Hay personas que a diario hacen apología de la demagogia activa, creyendo actuar como portavoces de la honestidad, algo que la gente solo reconoce en los funcionarios y ex funcionarios cuando al estar al frente de los cargos actúan sin titubeos, al costo que sea. Pero cuando quieren vender gestos de algo que no hicieron cuando les tocó estar al frente de los cargos, lo que hacen es enmascarar la incapacidad que demostraron por medio de la demagogia destructiva.

La reelección del Fiscal General Chinchilla hay que recibirla con celebración porque prevaleció el buen juicio y la sensatez en la dirigencia política de los dos partidos históricos, apoyados por algunos partidos pequeños, lo cual enaltece a la clase política responsable. Además, la reelección nunca estuvo cerca de la ilegalidad, porque el art. 23 de la Ley del Ministerio Público la establece.

Llamamos la atención a aquellos dirigentes políticos de la oposición, que en lugar de formular una crítica constructiva, se dedican a hacer campañas de matonería contra todas aquellas decisiones, que como la reelección del Fiscal General Chinchilla, son impostergables y de verdadera urgencia nacional. Cuando hay asuntos de alto interés nacional deben empaquetar y guardar el sectarismo, porque ¡no se puede estar contra Honduras!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 2 de julio de 2018.

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