No hay que huirle a las urnas

enero 24, 2017

Muchos hondureños cometen el error de fijarse más en el envoltorio que en el contenido que viene en el paquete, y en esto el ejemplo principal está en la política, donde la gente termina beneficiando con su voto a personas que aspiran a los cargos públicos por razones de ego personal, o porque están cruzados con un compromiso ideológico que no representa ninguna esperanza para Honduras.  No obstante, debemos entender que para no llegar a caer en situaciones desastrosas como las que viven Venezuela y Cuba, la mejor salida es acudir a las urnas para elegir nuevas autoridades, desde Presidente de la República, hasta diputados y alcaldes.

Porque se piense que la política ha perdido su capacidad esperanzadora de crear ilusiones, no hay que rehuir a acudir a las urnas, porque es eligiendo a las personas que al estar en un cargo se prueban demostrando su capacidad para dar soluciones, como los ciudadanos podemos reclamar con autoridad moral a los gobernantes y autoridades por lo mal que actúan o por lo que no hacen.



La política no es alquimia para descomponer la realidad y ser como una especie de panacea. La política requiere personas con capacidad creativa y mucha voluntad para trabajar, estas son las virtudes que debe acreditar como habilidades una persona que quiera llegar a la conducción del país y a desempeñar funciones importantes en diputaciones y alcaldías. A los cargos públicos no deben llegar los pasmados, porque  detrás de ese disfraz de sangre fría de repente nos aparecen otros “marios zelayas, otros bertetis, otros josés zelayas” y quien sabe cuántos mequetrefes con manos de seda para meterlas en los dineros públicos.

Hay que ir a las urnas a votar por los ciudadanos que nos parezcan, después de conocer más de ellos, que sean los indicados para ejercer la función pública, pero como decíamos al principio, hay que dejar el envoltorio por un lado, hay que verlos en el fondo. Debe preocuparnos un factor y es que  están saliendo a la palestra muchos jóvenes antisistema, que no tienen idea de lo que significa manejar los engranajes de la administración pública, y en muchos casos de ellos, y  que nos son capaces ni de recoger la basura de su casa como quehacer para ayudar al hogar, y que en el fondo no tienen la menor idea de lo que implica ir a un cargo público. Desconocen que llegar a la administración es asumir el compromiso de ir a servir a los contribuyentes, que somos los que con nuestros impuestos les pagamos sus salarios a los funcionarios públicos.

No obstante todo esto, y con todo ese montón de equivocados que buscan llegar al poder a través de las elecciones, le insistimos a usted que no huya del compromiso de ir a las urnas este próximo 12 de marzo, porque al hacerlo, es decir, al huir de la responsabilidad cívica, no solo asumimos el papel de irresponsables, sino además,  el más triste, que es  convertirnos en cobardes escapando  por la rendija de la excusa, diciendo que no nos interesa la política, que la política es “chancha” y que votar por los mismos es volverse cómplices de los políticos.

Rehuirle a las urnas es algo así como echarnos la soga al cuello, porque no es más independiente el que se queda en la cómoda posición de indeciso, ese ciudadano que se refugia en la burbuja de la indecisión queda prisionero de su propia conciencia, que en el curso del tiempo no lo dejará tranquilo, al recordarle que él, como indeciso, por no haber votado por nadie,  no tiene ninguna calidad moral para reclamarle a las autoridades lo mal que hacen, lo que hacen a medias o lo que no hacen,  en función del bienestar de la nación.

No debe ser más divertido abstenerse, ver como la población se desplaza a ejercer el sufragio; ese momento en que los que deciden quedarse apoltronados en su casa o paseando, desentendiéndose del deber cívico-ciudadano, es el que marca la diferencia entre los que nos decidimos a ejercer el voto, sin importarnos que nuestra democracia sea todavía impura o imperfecta, pero eso sí, resueltos a elegir a quienes queremos que ejerzan la función desde el más alto cargo como es la presidencia de la república, hasta elegir a los ciudadanos que serán nuestros representantes en el congreso nacional o  administrarán nuestras comunidades desde las alcaldías.

Desde ahora se está viendo la fatuidad de ciertos personajes que ayer dijeron una cosa y hoy salen con otra, esos no son dignos de darles nuestra confianza. Los hondureños debemos tener el sentido del voto, usándolo para castigar a quienes no han respondido desde un  cargo público cuando fueron electos,  o para premiar a quienes han demostrado suficiente capacidad para vertebrar la administración de nuestro país.

¿Por quienes no debemos votar los hondureños?  Por aquellos  que demuestran ser extremadamente caprichosos y recalcitrantes con sus mismos correligionarios.  Por ese simple hecho se dan a conocer como personas que no merecen el voto de los hondureños. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 24 de enero de 2017.

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