No hay superhombres ni supermujeres

enero 10, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El descalabro de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica creció a la dimensión catastrófica financiera que amenaza a toda la economía hondureña, por culpa del anacronismo con que se manejaron los gobiernos de los últimos 18 años, cuando la estatal eléctrica empezó a caer cuesta abajo por las malas gestiones administrativas que fueron encargadas de la empresa más importante del país. La ENEE, por la naturaleza del servicio que es el nervio y motor de todas las actividades productivas y domésticas como es la energía eléctrica, siempre debió estar en manos expertas en el ramo eléctrico, pero por la terrible inercia de los gobernantes que dejaron en manos políticas la conducción administrativa de la ENEE, es que cayó en tal estado de desgracia y complicación, que hoy es un problema financiero del tamaño de Honduras, dado el monto de la deuda acumulada comparada con el presupuesto de la República.



Sin duda que la situación de la ENEE se agravó a lo sumo en el período del gobierno de Mel Zelaya, cuando se cayó en una jugarreta como si la empresa fuera un circo barato  para brindar espectáculo de segunda clase. El haber nombrado a la señora Riccy Moncada, una persona sin las nociones mínimas para dirigir la ENEE, fue la comprobación de la irresponsabilidad mayúscula de un gobierno que conducía al país como si fuera un juego de trompos. A la par de la señora Riccy Moncada, el propio Mel Zelaya acompañó el espectáculo circense al sumarse para colaborar en el trabajo gerencial de la estatal eléctrica. Aquello fue ridículamente inédito: dos desconocedores absolutos de los problemas de energía se pusieron a profundizar el descalabro de la entidad, llevándola al peor agravamiento de su historia.

Pero los gobiernos siguientes, emulando esta irresponsabilidad prosiguieron nombrando a los menos indicados para administrar la empresa. La desaprensión por la situación delicada de la ENEE queda demostrada al haber mantenido a una persona administrándola simultáneamente con HONDUTEL, con el consiguiente pobre resultado, porque encargar esta misión casi imposible a una sola persona, de dirigir dos empresas en situación de quiebra, requiere que esa persona sea un verdadero genio o cuando menos un mago especializado en energía eléctrica y telecomunicaciones a la vez, que sería una persona sui géneris, y si la hubiere, estaría en la Nasa dirigiendo el lanzamiento de los cohetes a Marte.

Así es como la ENEE y HONDUTEL han permanecido rodando cuesta abajo en los últimos 18 años, siendo ambas empresas claves para la economía nacional, aunque es la ENEE la que requiere una prioridad en atención porque un desenlace ruinoso definitivo se llevaría de encuentro a todo el país, por lo que encarna el rubro eléctrico en todo el aparato productivo nacional. De allí que proseguir con este modelo de buscar la solución a la cuasi quiebra de la ENEE poniendo en la cabeza a funcionarios que a la vez desempeñan otras tareas, es exponerse a obtener los mismos resultados que han dado los funcionarios que han sido calificados como una especie de superhombres, estando muy lejos de serlo.

Hoy se habla que la actual ministra del SAR, Miriam Guzmán, capitanea un triunvirato que se jacta de tener los mejores créditos en el desempeño de sus funciones, pero sin tener las menores nociones del ramo eléctrico.

Es momento que el gobierno se compenetre que en estos tiempos no hay en ninguna parte del mundo ni superhombres ni supermujeres que tengan una súper profesionalización para desempeñar dos tareas fundamentales. Una cosa es cobrar impuestos, donde el recurso de apretarle el pescuezo al contribuyente poniéndole mil cuchillos en el cuello para que pague o pague la obligación tributaria, y otra muy distinta es recomponer un descalabro que tiene convertida a la ENEE en un cadáver que se sigue moviendo como si fuera un pedazo de cable caído con energía eléctrica activa.

En la ENEE se requiere un profesional experto en el ramo eléctrico dispuesto a trabajar 48 horas al día, porque el tamaño del descalabro es proporcionalmente tan grande como el tamaño mismo del país. No es asunto que podrá resolverlo un funcionario o funcionaria que tenga las manos y la cabeza en un lado y el resto del cuerpo, del ombligo a los pies, en otro lado. Imposible resolver la catástrofe de la ENEE con una solución de esta manera.

El Presidente Hernández ha demostrado interés en poner a Honduras por un rumbo acertado, pero quien le aconsejó buscar la solución de la ENEE, usando a funcionarios que tienen que desdoblarse para atender dos tareas complicadas distintas, a la vez, le dio el peor de los consejos, porque así no se podrá rescatar a la moribunda ENEE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 10 de enero de 2020.