No estamos solos

diciembre 14, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Dos hechos importante ocurridos este día son contentivos de reconocimiento internacional, el primero de ellos es el anuncio de que el FMI le otorga al Estado hondureño un nuevo acuerdo financiero que nos abre la puerta para obtener créditos importantes para el proceso de reconstrucción nacional, y el segundo es la llegada a nuestro país de la Reina de España, doña Letizia, encabezando una misión española con más de cien toneladas de ayuda humanitaria que nos hará mucho bien para atender mejor a los damnificados en el Valle de Sula.



Ambos acontecimientos nos hacen sentir que no estamos solos para afrontar la difícil situación en que hemos caído por los efectos de la pandemia y los dos huracanes, sin duda que es un reconocimiento al trabajo que han hecho las autoridades tanto en el campo de la gestión diplomática como en el trabajo que han desarrollado en los lugares afectados por las inundaciones. Hay que valorar el resultado de las gestiones diplomáticas financieras para obtener el acuerdo con el FMI, que en el fondo es una aceptación de los argumentos del gobierno hondureño, un logro inmensamente difícil, porque la tecnocracia del Fondo es más fría que un glaciar, ante la que no caben las medias tintas ni los argumentos, que no demuestren con cifras que se estén cumpliendo o se puedan cumplir las obligaciones en un tiempo determinado.

La visita de la Reina de España doña Letizia, que desde esta tarde está en nuestro país en una misión de apoyo y de reconocimiento de los daños provocados por los dos huracanes es muy relevante. La Reina Letizia es una persona talentosa, con una gran experiencia periodística de más de una década en que laboró como presentadora y reportera de los Telediarios de Televisión Española, donde ganó una enorme simpatía por el carisma que manifestaba como presentadora y periodista, hasta que sorpresivamente fue anunciada por la Casa Real de España como la escogida por el Príncipe Felipe para ser su esposa y futura Reina. Con una gran capacidad de percepción la Reina Letizia ha llegado conociendo de antemano cuál es la realidad de nuestro país y la situación del gobierno hondureño, por lo tanto su llegada al país es un reconocimiento no solo a las consecuencias de los dos huracanes sino al trabajo que han estado realizando las autoridades.

Por eso afirmamos que, no estamos afrontando nuestra difícil situación en soledad, ya que dentro del confinamiento en que estuvimos por más de 7 meses por la pandemia, más la desgracia de haber sido azotados por dos huracanes, lo peor que nos pudo haber pasado era que el mundo nos dejara solos, que es lo que han buscado y trabajado algunos sectores políticos que juegan su papel de opositores en desmedro del país, ignorando que en un momento como el que vivimos cualquier acción enfilada a aislar a las autoridades surte más daños contra la población del país en general.

Probablemente estos sectores creen que provocar el aislamiento del gobierno es un gran logro para debilitarlo y tener más posibilidades de recuperar el poder, lo cual es un derecho político muy lógico, pero  que en este momento no está por encima de la necesidad que tiene la inmensa mayoría de los hondureños, que de una manera u otra han sido afectados por la pandemia y los dos huracanes. La respuesta tanto de los organismos internacionales como el FMI y la llegada de la misión española encabezada por la Reina Letizia constituyen, más que un revés, una lección para los sectores de oposición, lección que deben aprender para dejar por un lado, siquiera en los momentos difíciles como los que vivimos, la rapacidad y la inconsciencia.

Si desde el exterior se le otorga a nuestro país y a sus autoridades que gobiernan un alto grado de confianza, es porque no hay un menosprecio ni para los hondureños ni para su gobierno, que es algo que desconocen las personas que están afectadas por la más terrible de las cegueras que es el sectarismo obcecado. Para hablar con propiedad sobre los dos acontecimientos: el acuerdo con el FMI y el apoyo de España, hay que comenzar por distinguir entre la confianza y la desconfianza. Cuando hay desconfianza en un país el primero que sufre las consecuencias de la soledad es su gobierno, al que le cierran todas las puertas, como se las han cerrado a Nicaragua, a Venezuela y Cuba, donde las calificaciones de transparencia son las más bajas del mundo. En cambio a Honduras se le abren las puertas del crédito, señal que sus autoridades cabalgan en cumplimiento de las obligaciones, que de no haber sido así ni los dos huracanes seguidos hubieran ablandado los muros del FMI ni motivado la presencia de la Reina Letizia.

El gobierno de Hernández no debe batir palmas por estos reconocimientos, apenas comienza a transitar la larguísima ruta de la reconstrucción nacional, la que debe ir aparejada a la reconstrucción en el aspecto moral, demostrando a propios y extraños que los recursos de la reconstrucción serán manejados en forma correcta, algo que no debe hacer de manera unilateral y aislada, sino con el acompañamiento de organismos regionales e internacionales que no solo den fe de lo que se hace, sino que sean autorizados para resguardarnos coparticipando directamente, verificando y supervisando toda inversión que se haga en el proceso de reconstrucción. En este sentido, hacer las cosas en soledad, esgrimiendo que reconstruir el país es asunto de soberanía, sería el peor error que tendría el alto costo de la desconfianza. En cambio, tener el acompañamiento de organismos como el BCIE, con toda su capacidad auditora, será el mejor blindaje que genere toda la confianza posible al proceso de reconstrucción.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 14 de diciembre de 2020.

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