No cualquier ganso es cisne

septiembre 4, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La admisión del antejuicio en la Corte Suprema de Justicia contra el presidente guatemalteco Jimmy Morales es apenas el inicio de un episodio político sin saber cuál será su conclusión, aunque muchos piensan que hoy comenzó una nueva crisis con la inminente salida el recién estrenado presidente chapín. La experiencia del vecino país es un espejo interesante donde deben verse los políticos de otros países, que se obstinan en no querer aprender la lección de la gobernanza política.



Si bien la elección de Morales fue el desencadenamiento de una tempestad de corrupción que azotó a la nación chapina, la salida a que fue conducida la población de aquel país la orientaron las circunstancias que han hecho prevalecer los organismos internacionales, que sin haber recibido un tan solo voto de los ciudadanos guatemaltecos, hoy son los que determinan la conducción de la vida pública de Guatemala.

La Comisión de la ONU contra la corrupción, conocida como CICIG, es hoy la cara más visible del poder en Guatemala. Y hasta pudiera entenderse que Guatemala sigue siendo un lodazal por culpa de los políticos, y eso es cierto solo parcialmente. Pero no menos cierto es que hoy Guatemala ya no es una democracia, desde el momento en que a todas luces es un país intervenido, donde nadie puede mover un dedo si el comisionado de la CICIG no da el visto bueno.

En Honduras tenemos también una comisión contra la corrupción y la impunidad con el respaldo de la OEA, con la diferencia que la MACCIH desde su llegada se estableció en un marco bien definido, que es respetar la actuación de las instituciones y nuestra legislación, si bien su papel asignado por el Secretario General de la OEA con la anuencia del gobierno de Honduras, es potenciar nuestras instituciones, papel que está dando el resultado esperado, en la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Mientras en Guatemala la fiscal Aldana maneja un papel protagónico de primera línea, apareciendo en entrevistas de periódicos de hasta dos y tres páginas, en largos espacios de la televisión y la radio, en Honduras el Fiscal General Oscar Chinchilla, en un trabajo de bajo perfil es quien conduce todas las operaciones contra las organizaciones del crimen organizado, a los cuales les ha propinado los golpes más arteros en los últimos doce meses. La diferencia abismal entre los dos fiscales, entre la publicitada fiscal guatemalteca y el fiscal hondureño Oscar Chinchilla, es que, mientras la señora Aldana se roba el show diario en los periódicos y la televisión, el fiscal hondureño Oscar Chinchilla, con un semblante discreto trabaja las 24 horas dirigiendo la más extraordinaria cacería contra los criminales organizados.

Entonces, nos podrán decir, por qué en Guatemala la sociedad y sus instituciones permitieron que la conducción del país quedara en manos de un organismo extranjero, en una actitud confesa de que, aquel país ya era un Estado fallido. Guatemala tenía redes de corrupción entronizadas al más alto nivel, pero también tenía instituciones funcionando, a las cuales se les maniató una vez que la CICIG se posicionó a tal extremo de llegar a ser el único poder visible en Guatemala, mientras todo lo demás que tiene sello institucional gira a su alrededor. De manera que el comisionado de nacionalidad colombiana Ivan Velásquez hace alarde que a la CICIG nadie la mueve de Guatemala. Una expresión de tal manera suena a una arrogancia avasalladora, que no sabemos cómo le cae a la ciudadanía pensante de aquel país.

En cambio la MACCIH está haciendo su misión, está potenciando a nuestras instituciones, y sus miembros hasta ahora han tenido el cuidado de no hacer ningún desplante, aunque ciertos políticos tratan de agitar desde su papel de opositores, a que la MACCIH emule a la CICIG, adoptando una actitud de intromisión. Conforme hemos visto el desempeño de los miembros de la MACCIH, a ellos no les cala la incitación que les hacen los políticos para actuar igual que la CICIG en Guatemala, y convertirse en una servidumbre de la democracia hondureña.

¿Qué llevo a los guatemaltecos a elegir como presidente a un cómico de televisión con poca o ninguna experiencia en el manejo político? Pues ni más ni menos que la presión de la CICIG sobre los demás candidatos, que fueron exhibidos como inelegibles por ese organismo, para que al final los chapines, sin distinguir que no cualquier ganso es cisne, prefirieran a Jimmy Morales, al que hoy la misma CICIG tiene arrimado contra la pared y a punto de ser destituido por la vía del juicio político, con lo cual el remedio resultó ser peor que la enfermedad. Mientras el fiscal colombiano Ivan Velásquez asume el protagonismo como gran conductor de aquel país.

Aquí en Honduras, hay varios personajes pidiendo a gritos que la MACCIH asuma una conducta igual a la CICIG, pero los miembros de la MACCIH mantienen una prudencia encomiable, potenciando a nuestras instituciones para que sean estas las que encaucen a nuestro país por una senda democrática correcta. Aquí estriba la gran diferencia, entre el papel protagónico político de la CICIG por encima de la soberanía de los guatemaltecos, y la actuación responsable de una misión que tiene establecida con suficiente claridad, que su papel no es sustituir sino potenciar a las instituciones hondureñas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 4 de septiembre de 2017.

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