No a los paros en Educación

mayo 16, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Reconforta haber escuchado el llamado de la mayoría de la dirigencia magisterial, en un acto de mucha sensatez y cordura, pidiendo a los profesores regresar a las aulas, para mantener el ritmo del proceso educativo que apenas lleva un poco más del primer trimestre del año, y que no había sufrido interrupciones, hasta que surgió la embestida política liderada por la presidenta del Colegio Médico de Honduras, que actúa respondiendo a su militancia en el Partido LIBRE. Ya presentíamos esta reacción responsable de la dirigencia magisterial, cuando nuestros reporteros acudían a los centros escolares para sondear la opinión individual de los maestros y encontrarlos trabajando en sus escuelas, en medio de la algarabía infantil que aprecia la entrega de sus profesores al trabajo educativo.



Fueron pocos los días perdidos, por lo que tenemos la esperanza que de nuevo estaremos cerca de llegar a los 200 días de clase, de no mediar futuras interrupciones instigadas por la cizaña política orquestada por líderes recalcitrantes como la presidenta del Colegio Médico, cuyo compromiso con Honduras ponemos en duda, al dejar su papel gremial para pasarse de manera furibunda al extremo recalcitrante que es el sello de LIBRE en todas sus actuaciones.

En Educación la regla de oro es trabajar y estudiar más, la cual aplica tanto para docentes como para estudiantes, porque en ningún país del mundo se ha podido acortar las brechas para mejorar el nivel educativo de niños y jóvenes. En algunos países de América Latina que creen haber alcanzado su mejor nivel de desarrollo, Chile para poner un ejemplo, está de moda trabajar y estudiar menos, porque líderes políticos y dirigentes sindicales han surgido con una onda rara apuntando a mejorar la calidad de vida, creyendo que tienen todo resuelto, y que trabajadores y estudiantes deberían trabajar un poco menos para no llevar la vida tan agitada, emulando a países europeos como Noruega, donde se trabaja menos de 40 horas a la semana, con la salvedad que Noruega desde hace 50 años tiene uno de los mejores ingresos per cápita del mundo.

Ningún país latinoamericano puede compararse con los países europeos que tienen estándares de vida excepcionales, y en el caso de Honduras, donde todavía no hemos alcanzado el desarrollo, nuestras esperanzas para lograrlo las ciframos en elevar el nivel de calidad de la educación, que debe ser enfocada a las necesidades que plantea el siglo XXI. Los hondureños que estamos en la onda de promover la transformación del sistema educativo, no encajamos con el pensamiento político de los populistas hondureños, que han encontrado en el Partido LIBRE, el hábitat ideal para no trabajar o trabajar menos, arrastrando a gremios como el médico y el magisterial, que son claves en las tareas fundamentales para vencer al subdesarrollo.

Afortunadamente, el gremio magisterial ha tenido una reacción positiva, respondiendo al llamado que hemos hecho desde los medios de comunicación que analizamos a conciencia la situación difícil de nuestro país, lo cual nos reconforta al ver que no estamos navegando en solitario, y no podíamos esperar menos de la dirigencia magisterial que en estos últimos tiempos se ha puesto del lado de la razón y del inmenso interés nacional como es el de tener un mejor sistema educativo. Porque una vez que la jornada escolar disminuye, jamás se recupera el tiempo perdido y los conocimientos que los niños dejan de recibir por la falta de clases, les incide de manera negativa en los años escolares siguientes.

Cuando los maestros se ausentan de la escuela, por andar en los paros, que algunos dirigentes cínicos llaman asambleas informativas, los niños y los jóvenes caen en una flojera colectiva, y cuando retornan al aula tienen una actitud diferente que los hace querer estudiar menos, y descansar más. Porque esa es la enseñanza que los niños aprenden de sus maestros cuando estos se han ido a los paros por cualquier excusa, y entonces, como los niños y jóvenes ven en sus mentores a unos expertos en el reclamo, los alumnos también se vuelven expertos en reclamar derechos, pero ignorantes en cumplir los deberes.

Pero, ver la actitud de la dirigencia magisterial, llamando a los profesores a que vuelvan a las aulas, nos llena de esperanza, porque es un nuevo mensaje lleno de responsabilidad y patriotismo, un mensaje de compromiso con la niñez y nuestro país, que excita al sacrificio y al compromiso con el trabajo educativo en las escuelas, especialmente cuando ven la sonrisa de sus alumnos que irradian alegría porque aprecian que sus maestros no los abandonen.

A toda la dirigencia magisterial que en una actitud patriótica desestimó la necedad populista que está demostrando la dirigencia del Colegio Médico, nuestro mayor reconocimiento, esperando que se mantengan en esta postura de compromiso con la buena educación que necesitan nuestros niños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 16 de mayo de 2019.