No a las avalanchas en los supermercados

marzo 13, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Creemos que es importante conceptualizar, y si es necesario repetirlo, hay que hacerlo, que no hay necesidad de lanzarse en avalanchas sobre los supermercados creyendo que los comestibles y productos de aseo personal se acabarán de la noche a la mañana por el anuncio de la pandemia del coronavirus. La gente común ignora cómo se manejan las bodegas de almacenamientos de los supermercados y mercaditos, y aún de las abarroterías y pulperías de mediano tamaño. Por mi experiencia personal puedo hablar como se maneja este proceso; me crié en mi infancia en medio de dos pulperías familiares de tamaño mediano que atendían a tres vecindarios de tres barrios contiguos en mi ciudad natal Puerto Cortes. Ambas pulperías tenían sus pequeñas bodegas donde se almacenaban los productos secos como los granos básicos, el aceite, la manteca, la harina y el azúcar, mientras en las neveras se guardaban los lácteos y sus derivados, igual que los cárnicos. Se contaban con existencias para dos meses de todos los productos secos, mientras que los artículos perecederos se rotaban semanalmente.



Es decir, los que tienen período de duración corta como el pan, los productos cárnicos como jamón y mortadela, son pedidos que se rotan semanalmente o con más frecuencia según sea la demanda. Productos de larga duración como los de aseo personal, se mantienen en existencias por seis y diez meses. Este proceso de abastecimiento lo aprendimos en pulperías de tamaño mediano, y a la vez nos permitió relacionarnos con empresas de mayor tamaño, cuyas bodegas estaban surtidas para cuatro, cinco y seis meses.

La gente debe saber que un empresario y comerciantes en general, por poca preparación que tengan, aprenden la necesidad del abastecimiento para enfrentar las temporadas altas de venta y para esto embodegan los artículos. El queso, la mantequilla y los cárnicos como la mortadela y el jamón tienen una rotación corta porque su duración y la demanda lo exigen. No hay necesidad de abalanzarse sobre los supermercados y demás negocios, hacerlo contribuye a que se de un oportunismo comercial en aquellos empresarios y propietarios de negocios que no tienen escrúpulos para encarecer los productos y artículos aprovechándose de una necesidad urgente creada por el miedo que le asalta a muchas personas al  pensar que el virus es un monstruo de mil cabezas y diez mil tentáculos que acabará con todo.

Este es un asunto sicológico que la doctora Martha Nusbaum, en su excelente libro LA MONARQUÍA DEL MIEDO explica con toda propiedad. El miedo es una epidemia más peligrosa que cualquier virus que se anuncie. Así como el virus es controlable, también debemos aprender a controlar el miedo. Al virus se le contrarresta con hábitos de higiene que debemos practicar de manera disciplinada; la OMS nos indica que debemos lavarnos las manos con la mayor frecuencia que sea posible, evitar los contactos personales y estar en congregaciones de gran dimensión. Teniendo estas medidas bajo control, tendremos más certeza de evitar el contagio.

No es llenando la cocina con un montón de alimentos y cosas como podremos ayudar a controlar el virus para que no se propague; hay que entender las disposiciones oficiales de cancelar las clases en las universidades, colegios y escuelas por el tiempo necesario. La propagación se facilita cuando hay grandes concentraciones de personas. A la UNAH acuden diariamente, en Tegucigalpa, diez y doce mil estudiantes por jornada, eso es una multitud, por lo tanto muy bien hecho en cancelar las clases. En los colegios de educación media hay siempre más de mil alumnos,deben suspenderse las clases, la UPN tiene miles de estudiantes, no atender el protocolo de la OMS y mantener las clases, es totalmente inconveniente, sus autoridades deben recapacitar y seguir la ruta de la UNAH.

El miedo en situaciones como esta, en que una pandemia se propagada en tiempo real por la contagiosidad del coronavirus, solo se puede contrarrestar si actuamos con la mayor racionalidad posible, y esto no es asunto de asumir actitudes personales para hacer lo que creemos que debe hacerse porque así lo creemos nosotros, la racionalidad nos aconseja atender a los expertos que son los médicos científicos, especialmente los de la OMS, que están repitiendo a cada momento las reglas del protocolo que debemos atender: lavarnos las manos con jabón y agua lo más frecuente posible, no apretones de mano, no besos en las mejillas, evitar las congregaciones arriba de 50 personas.

Son reglas muy sencillas pero a la vez requiere disciplina practicarlas. Y volviendo al miedo, si ayudamos con la buena actitud de apegarnos con disciplina a los buenos hábitos de higiene, aportaremos nuestra cuota para evitar que el virus se propague en nuestro país. Recordándole al estimado público que en los supermercados, mercaditos y aún en las pulperías hay abastecimiento de productos comestibles y de aseo personal, para muchos meses. Así que, por alimentos y demás artículos ¡no hay porqué preocuparse!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 13 de marzo de 2020.

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