Ninguna dictadura dura cien años

enero 23, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los venezolanos comenzaron hoy el punto de partida para liberarse del yugo dictatorial del chavista Nicolás Maduro, al comenzar un masivo levantamiento popular por los cuatro puntos cardinales de Venezuela, atizado por el reconocimiento internacional de la OEA y numerosos países, incluyendo Honduras, al joven presidente del parlamento democrático venezolano, Juan Guaidó. El derrumbe de Maduro no comenzó hoy, se ha venido gestando meses atrás por el descontento popular de millones de venezolanos cansados de la calamitosa situación en que ha sumido a su país un régimen fantoche, marxista-socialista, pero sobre todo basado en un populismo barato que ha hipotecado la riqueza petrolera a Rusia y China, potencias de las que ya ha percibido miles de millones de dólares para sostener un régimen fracasado que sobrevive por el apoyo de una élite militar profundamente corrupta.



El mérito de Juan Guaidó es tener el arrojo de aprovechar el momento más gravoso del gobierno y del país, cuando la población venezolana grita al mundo su desesperación de no poder soportar el estado de calamidad al que lo ha llevado Maduro, con una administración oprobiosa que vive para llenarle de dólares los bolsillos a los militares corruptos que siguen la dirección del funesto Diosdado Cabello, un personaje siniestro que al no haber recibido el favor de Chávez para ser ungido como su sucesor, con una habilidad endemoniada se le coló a Maduro convirtiéndose en un oscuro comodín desde la espuria asamblea chavista, no electa sino escogida por el chavismo para suplantar al verdadero parlamento que preside Juan Guaidó, elegido por la inmensa mayoría de los venezolanos.

La apreciación internacional da por hecho que el tiempo que le queda a Maduro es más corto de lo que pudiera imaginarse, dado que las pequeñas rebeliones en unidades militares que han surgido hasta ahora, pronto podrían multiplicarse y ampliarse, erosionando la base de apoyo que Maduro ha comprado llenando de dólares los bolsillos a los altos jefes militares, que más que chavistas son oportunistas que sabiendo que el régimen no durará mucho tiempo, han aprovechado la desesperación del chavismo para enriquecerse por la vía rápida y fácil.

Este levantamiento masivo de la población venezolana puede repercutir por el efecto dominó en Nicaragua, donde Ortega sufre ya el asedio internacional de la Unión Europea, que ha enviado una comisión de eurodiputados para evaluar la crisis, y que llega coincidiendo con el principio del derrumbe de la dictadura de Maduro.

En Honduras, el gobierno ha hecho lo que tenía que hacer, partiendo de que siendo un gobierno de extracción democrática no podía tardar en apoyar el reconocimiento que han hecho la OEA, varios países del continente y el mundo, considerando desde ahora al presidente del parlamento venezolano, Juan Guaidó, como el presidente interino de Venezuela. Y lo ha hecho en la hora precisa, cuando nuestro país se reafirma en la ruta democrática, el propio día en que el Congreso Nacional ha dado el paso fundamental para aprobar reformas electorales que consolidan nuestro sistema democrático.

En efecto, las fuerzas políticas legalmente representadas en el Congreso Nacional, mediante sus diputados en el parlamento hondureño, han recibido el encargo de analizar los proyectos de reformas que deberán ser discutidos y aprobados antes de que finalice la presente legislatura.

Es un proceso abierto, plenamente debatido, conducido apropiadamente por el Presidente del Congreso Nacional, diputado Mauricio Oliva, que con este proceso se reafirma como un líder de su partido y del país, al conducir una etapa crucial de la cámara legislativa en la que se han abordado asuntos claves para consolidar la democracia.

Esta es la diferencia entre las democracias y las dictaduras, que la izquierda hondureña se empecina en desconocer, porque mientras en Honduras vivimos en democracia, en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, los pueblos sufren las calamidades extremas producto de los desgobiernos dictatoriales.

Lo más cerca de una dictadura que hemos estado los hondureños, después de la de Carías en los años 30 y 40, y de los sucesivos gobiernos de facto en los años 60 y 70, fue en el 2009, cuando Honduras estuvo a punto de ser secuestrada por el socialismo del siglo XXI con Hugo Chávez a la cabeza y Mel Zelaya como su adláter hondureño, en que pudimos ser convertidos en un eslabón más de la cadena dictatorial que pretendía establecer Hugo Chávez, desde Brasil hasta México. Intento fallido del chavismo, porque los demócratas hondureños advertimos el peligro y lo enfrentamos, ¡derrotándolo!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 23 de enero de 2019.

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