El nefasto sectarismo político

octubre 30, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El sectarismo es un fenómeno que infortunadamente sigue siendo un plataforma que todavía domina la mente de muchos individuos que han llegado a la política, actuando como si pertenecieran a sectas, de la manera más aberrante, imponiendo un estilo dominante, que aunque está forrado de equivocaciones buscan de la forma más recalcitrante que el resto de las personas de un conglomerado lo acepten como la verdad única. El sectarismo político es enemigo de la democracia aunque se sirve de ella, porque el sujeto que lo practica, por lo general, al apoderarse de una posición ventajosa en una institución política, establece sus propias teorías que aunque estén equivocadas, busca que los demás se apeguen a sus equivocaciones de la manera más intolerante.



Un dirigente político que se conduce con pensamiento sectario no tiene claridad de los escenarios, fácilmente se extravía en la telaraña de su intolerancia y como no puede ver la realidad de lo que acontece frente a sus narices, peor para que pueda auscultar lo que no está a la vista, es proclive a llevar al fracaso a la institución que preside y a todos aquellas personas que en determinado momento lo idealizaron como un líder conductor con cierta sabiduría.

El mundo está lleno de individuos sectarios, en nuestro país hay muchas personas con espíritu sectario, y gracias a ellos el sectarismo se mantiene de manera permanente estropeando los escenarios políticos donde se necesitan personas con claridad mental y con un criterio que esté a la altura de entender las necesidades del país, que requiere una apremiante solución. Un individuo sectario no está apto para resolver los problemas de una institución, mucho menos los grandes problemas de un país, más bien por su estrechez mental contribuye a agravarlos y como su naturaleza es de empecinamiento, el sectario prefiere que la institución se hunda, o que el país fracase y se pierda, con tal de no dar su brazo a torcer.

Para el sectario, no hay nada bueno en su entorno, nada de lo que hagan otros es aceptable, por lo tanto es un individuo formado para no actuar en función de país, todo lo ve desde la óptica exclusiva de su interés particular, y es tal su incapacidad de percepción de la realidad, que aunque las adversidades lo estén triturando, tiene un dominio del autoengaño que le produce un estado de ceguera total, como para ver las cosas de un color cuando en realidad son de otro color. Ay de la institución que cae en manos de un sectario político y ay de las personas que se dejan seducir por un sectario, porque significa que al aceptarlo como conductor, aceptan transitar por el camino del fracaso.

Hay casos aberrantes de sectarismo político, pero el más grave es cuando un sectario logra cuotas de poder en una institución o en un país, porque desde una posición elevada el sectario adquiere poder para destruir, para llevar al fracaso todo aquello que, como objetivo político, es puesto en sus manos. Donde se puede apreciar con mayor claridad el producto negativo de un individuo sectario es en las instituciones democráticas de derecho público que aglutinan a conglomerados de personas que buscan una persona con capacidad para dirigir los destinos de un país. Un partido político en manos de un líder sectario es un barco a la deriva, porque al guiarse por la ruta de la intolerancia el conductor no solo extravía a la nave, sino que a todos los que han apostado por montarse en ella buscando llegar a un puerto seguro.

El sectarismo no solo es dañino para una institución, es grave contra la marcha de un país, porque al no poder conseguir democráticamente una participación en los niveles de poder, el trabajo del individuo sectario es el de bloquear y dañar todo lo que se hace en los niveles que gobiernan, aunque sean cosas buenas para la nación.

El sectarismo político, por lo tanto, es una lacra social y quienes lo practican no merecen la consideración de los ciudadanos, porque postular o proponer a una persona sectaria para un cargo público, es algo así como poner al frente de un gran objetivo a un topo, animal cuya máxima capacidad es agujerear la tierra, dañando todo lo que su falta de visión le impide ver.

Para infortunio de Honduras, hay muchos individuos practicantes del sectarismo político, cuyos desaciertos son tan desastrosos que tienen el poder de acabar con instituciones tradicionales y de paso causarle un daño enorme a la democracia. Desafortunadamente, la democracia es un sistema noble que da cabida a todos los individuos, sin excluir las condiciones de nadie. Y vaya paradoja, los sectarios brillan con su intolerancia aprovechándose de la nobleza de la democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 30 de octubre de 2018.

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