Nadie quiere destruir la economía

mayo 18, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A estas alturas de la pandemia, cuando todavía no conocemos el pico por la pocas pruebas que se practican a la población, empieza a hacer mella la desesperación en el sector privado, que de manera razonable manifiesta su preocupación cuando lleva dos meses sin percibir ingresos, lo que no les permitirá seguir pagando planillas dentro de muy poco. Lo que nadie debe perder de vista es que la implantación de las medidas sanitarias que han obligado a una cuarentena de sesenta días, y que por lo visto seguirá extendiéndose, no es con el propósito de destruir la economía. En esta situación todos debemos entender que no hay una vocación ni una intención destructora de parte de las autoridades, porque el gobierno también perderá mucho cuando deje de percibir impuestos si se llegaran a derrumbar de un todo los generadores de renta.



La pandemia nos tiene arrinconados a todos, es cierto que todo se valora en comparación con algo, pero con esta pandemia no hay ningún otro evento que se pueda comparar. Esto es inédito, el país entero perderá muchos beneficios, por los cálculos que hacen organismos como la CEPAL, es probable que la economía de países como el nuestro, tardarán más de dos años en recuperarse. Esto es preocupante y por eso vemos que el gobierno empieza a ceder respecto a reabrir la economía de manera parcial y gradual, lo que será posible en la medida que nuestra gente no se exceda cuando se le permita volver a sus quehaceres comerciales.

Es impensable que la gente aguante un confinamiento de dos meses más, aquí podría haber una revuelta por el temor a morir por inacción o inanición, aunque suene exagerado porque está comprobado que los humanos pueden pasar hasta 180 días comiendo hojas de árboles y bebiendo agua, pero ya no vivimos en la prehistoria, estamos en la era del confort, la comodidad y el mayor bienestar posible, así que hay que estar conscientes que cuando un pueblo se alza en sus reclamos, no hay gobierno ni fuerza militar capaz de sofocarlo. El gobierno ha venido conciliando con todos los sectores la forma de reabrir la economía guardando la prudencia y la cautela que amerita el cuidado de evitar una mayor propagación del virus de la que ya tenemos.

Por otra parte es digno de reconocer el esfuerzo que hacen los equipos médicos hondureños, dentro y fuera del país, para establecer los tratamientos que permitan recuperar a los compatriotas contagiados y evitar que las personas mueran a causa del COVID-19. Hoy, el equipo médico que lidera el compatriota Dr. Miguel Sierra Hoffman, ofreció una conferencia de un protocolo que ha sido creado entre los doctores Miguel Sierra Hoffman desde la Universidad A y M de Texas y los médicos sampedranos Fernando Valerio y Oscar Díaz. Este protocolo médico bautizado con el sugestivo nombre de MAIZ CATRACHO fue expuesto hoy a todo el equipo del gobierno, encabezado por JOH, los ministros Ebal Díaz, la ministra de Salud, el ministro Carlos Madero, todo el SINAGER y COPECO, que siguió con todo interés la tesis de los doctores Sierra Hoffman, Valerio y Díaz.

Este mismo día la UNAH por medio del Dr. Marco Tulio Medina presentó un documento titulado PROPUESTA INTEGRAL de la UNAH, para enfrentar la crisis creada por el COVID-19, que recoge la aportación de médicos virólogos, de salud pública, economistas, sociólogos y otros profesionales. El documento es una propuesta integral para el desarrollo de Honduras frente a la pandemia, basada en el conocimiento científico que haga viable la solución de los problemas nacionales agravados por la crisis sanitaria creada por el COVID-19.

Precisamente en el capítulo segundo de la propuesta, el conglomerado profesional de la UNAH enuncia factores condicionantes para una adecuada salida de la problemática actual y el establecimiento de una nueva normalidad que permita la integración de la ciudadanía en condiciones seguras para la reactivación económica, que muchos ciudadanos priorizan por encima de la necesidad de enfrentar primero la crisis sanitaria que es la que busca salvar vidas antes que darle más atención a la crisis económica.

Para que vean nuestros conciudadanos, nuestro país no se ha cruzado de brazos, por lo menos en lo que se refiere a los sectores más beligerantes y conscientes de que Honduras no puede morir mañana, y que, quedarse de brazos cruzados sería aceptar tener en pocos años a una Honduras más pobre, parecida a la Honduras de principios de los años 60, sólo que entonces soplaban brisas de esperanzas cuando los gringos anunciaban programas de ayuda como la Alianza Para el Progreso y en nuestro país se abrían mayores espacios de democracia.

El gobierno hace lo correcto al consensuar con los dirigentes de la empresa privada y del sector financiero como el país, adecuándose a las medidas biosanitarias, puede ir recuperando la normalidad poco a poco, sin pensar que de la noche a la mañana volveremos a estar como éramos antes. Este es el ritmo correcto, porque no hay que perder de vista como el COVID-19 se ha venido reactivando en los países asiáticos, europeos y en EEUU. Ningún país responde igual que otro frente a la pandemia, todo es cuestión de la actitud con que la gente se comporte frente a las medidas sanitarias que no buscan ahogar ni mucho menos destruir la economía.

Hay un aspecto que hay que ponerlo en el tapete de la discusión pública. Lo hemos comentado hace algunos días, el gobierno debe inyectar recursos a las empresas, las que después de junio será imposible que se recuperen al mes siguiente. Hay que leer lo que está manejando el gobierno de EEUU, donde las proyecciones oficiales indican que las empresas tardarán por lo menos año y medio en recuperarse. Imposible que aquí crean los del SAR que las empresas estarán en condiciones de pagar impuestos en lo que queda del año.

Las indeseables consecuencias económicas de la pandemia no las buscó nadie, ni el gobierno, ni las empresas, ni la población. Vinieron de la mano con la desgracia y hay que enfrentarlas con toda la decisión patriótica, pero el gobierno como el gran ente tutelar del Estado es el primero que debe saber que para que las empresas sigan sosteniendo a sus empleados y seguir generando riqueza, cuando sus operaciones han estado desactivadas por la crisis creada por la pandemia, requieren apoyo y soporte financiero a largo plazo.

Esta parte no puede ser vista de soslayo por el gobierno, porque en las empresas no hay magos que tengan capacidad para abrir llaves que escupan dinero, hay gerentes y ejecutivos trabajadores que están haciendo sus mayores esfuerzos y sacando lo mejor de su talento para sostener a sus empresas. Todos en la misma dirección, de salvar la economía. Excepto por algunos radicales que ni en estos tiempos de crisis descansan para estar jorobando con sus monsergas de siempre.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 18 de mayo de 2020.