Nace la auditoría a priori

noviembre 21, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El patrimonio público hondureño ha sufrido pérdidas inmensas por la falta de diligencia del Estado sobre todo  por la ineficacia de los organismos contralores existentes, que hasta ahora no han podido poner un muro de contención a los irrefrenables deseos de enriquecimiento fácil a una gran cantidad de persona que llegan a desempeñarse en la administración pública para manosear y apoderarse de los dineros nacionales. El sistema de auditoría a posteriori que hasta ahora ejercen los organismos contralores es el modelo pasivo de dejar que los ratones hagan fiesta sin que haya un gato a la vista que les impida comerse el queso.



¿De qué sirve que los auditores vengan a detectar con el tiempo las sustracciones o malos manejos de los fondos en las instituciones o empresas del Estado, si lo que queda es capturarlos, juzgarlos y ponerlos en prisión, cuando ya han malbaratado lo robado? Pongamos de ejemplo el robo escandaloso en el Instituto de Seguridad Social, donde las pérdidas cuantificadas ascienden a más de 6 mil millones de lempiras, que jamás serán recuperados, porque la pandilla de malvivientes que un sector político del PN puso al frente de esa institución, se dio la dolce vita, malgastando el dinero a manos llenas, montando las orgías con prostitutas extranjeras de alta factura, comprando propiedades en el extranjero, costeando una vida de placeres a una gran cantidad de personas, viajando alrededor del mundo, en fin, vida de multimillonarios costeada con el dinero que aportamos durante mucho tiempo los derechohabientes y las empresas aportantes.

No hubo un sistema de auditoría oportuna que fuera capaz de detectar los robos y malos manejos en el momento que se cometían, porque el modelo de auditoría a posteriori que hemos tenido, y que se practica tiempo después de haberse cometido las irregularidades no tiene un mecanismo que se anticipe al cometimiento de los robos o sustracciones.

Es afortunada la decisión del Congreso Nacional de aprobar reformas a la Ley del Tribunal Superior de Cuentas para crear la figura del auditor interno en cada oficina estatal con la misión de prevenir la comisión de delitos de corrupción, empleando un mecanismo de detección temprana, para impedir los robos y malos manejos de los dineros públicos. En pocas palabras, el Congreso cambia el chip del viejo modelo de auditoría a posteriori, para volverla a priori, es decir, que el auditor pueda impedir acciones irregulares en la administración pública para evitar que se perjudique el patrimonio público.

La auditoría a priori existe desde hace años en Canadá, Estados Unidos, y en varios países europeos, donde abunda la razón y el buen juicio para no darle oportunidad al funcionario o empleado público a que cometa una irregularidad, algunas veces con intención, otras veces por omisión o descuido y otras veces por comisión, es decir por encargo de terceros. Al haber un auditor interno en cada institución pública, podrá auditar en forma concurrente desde el inicio del proceso cualquier operación, sea ejecución de fondos por distinto procedimiento y para diferentes fines. Este es el modelo de auditoría a priori, el que se anticipa a que un funcionario o empleado público cometa irregularidades en los distintos procesos donde ejecuta o maneja dineros públicos.

Hace años el Estado hondureño debió implantar el sistema de auditoría a priori, nosotros en varios comentarios hemos dicho que cuando en una sociedad no existe el buen hábito o la cultura de la decencia en la administración pública, no queda más que poner las trancas que sean necesarias para evitar el latrocinio, a menor, mediana o a gran escala. En el caso del Seguro Social, con una auditoría a priori se hubiera evitado el saqueo descomunal de casi 6 mil millones de lempiras.

Con la auditoría a priori si el funcionario detectado se muestra reincidente a no acatar las recomendaciones del auditor, este informará al TSC y si hay indicios de responsabilidad civil, lo notificará a la PGR, que comprobada la responsabilidad penal del funcionario lo notificará al Ministerio Público para que proceda conforma a la ley. De esta manera la creación de la auditoría a priori fortalece la lucha contra la corrupción, porque constituye el mecanismo que se anticipa para evitar que se cometa un delito en contra del patrimonio público.

Cualquiera que se oponga a esta medida es porque en el fondo no quiere que se hagan las rectificaciones que Honduras necesita para frenar la corrupción. Porque para los fines políticos del partido a que pertenece lo ideal es que todo siga como está, que haya saqueos de fondos públicos porque para ellos es la mejor pólvora para reventar escándalos, y que una vez cometidas las irregularidades los alborotos no ayudan en nada, más que para provocar desasosiego.

La auditoría a priori era algo necesario desde el momento en que la sociedad hondureña exigió que se le ponga un freno a la corrupción. Como decíamos, si no se puede evitar que el ratón llegue hasta el queso, por lo menos hay que ponerlo a distancia para que no lo pueda alcanzar.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 21 de noviembre de 2019.