MP concluye que era carne de cabro y no de perro

febrero 26, 2018

El Ministerio Público admite que cometió un error al afirmar en un inicio que era carne de perro sin ser comprobado científicamente

 

Tegucigalpa, Honduras



El famoso caso de la carne de perro, supuestamente utilizada para preparar platillos en un restaurante chino, finalizó al revelar el Ministerio Público (MP), que se trataba de carne de cabro.

En abril de 2017, durante un operativo, el MP denunció a un restaurante chino ubicado en Comayagüela, por poseer supuestamente carne de perro en el interior de un un freezer ubicado en la cocina del negocio.

“No es calne de pelo, es de cablo, ¡eso es cablo!” expresaba con dificultad en su pronunciación el propietario del negocio de comida oriental, Simón Yip, durante le hacían la revisión del producto y desde ese momento aseguraba que parte de lo encontrado en uno de los frigoríficos de su cocina era carne de cabro que había adquirido para su consumo, no para la venta; incluso que él solía degustarlo con frecuencia.

El decomiso lo realizaron fiscales de Protección al Consumidor y Adulto Mayor junto a otro personal del MP y de la región sanitaria de la Secretaría de Salud, atendiendo una supuesta denuncia de que en el restaurante y hotel “Tao Yuan”, ubicado en la colonia Torocagua, los clientes consumían sin saberlo, “carne de perro” y no de pollo, res o cerdo en diferentes platillos, cuyos ingredientes según el menú, aparecía esta variedad de carnes, preferidas y permitidas para el consumo humano en Honduras.

Fiscales, según el propietario Simón Yip, se dirigieron hacia los frízeres desde dónde sacaron las piezas de lo que sería una o más partes de perros y trasladaron “la evidencia” para que fuese analizada y dictaminada oficialmente en los Laboratorios de Criminalística y de Ciencias Forenses (Departamento de Serología, Genética y Biología Forense) del Centro de Medicina Legal adscrito al MP, y seguir con el proceso penal por delitos contra la salud del Estado de Honduras.

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Fueron días y meses en los que Simón Yip estuvo aclarando que él no vendía carne de perro a los clientes y en medio del escarnio público bajaron sus ventas al igual que la de otros restaurantes de comida china en el territorio nacional, esto provocó que toda la comunidad se uniera al reclamo de saber de manera oficial y ateniéndose a las consecuencias, si la carne decomisada era de perro o de cabro.

El dictamen no demoró ni tres semanas en concluirse, el caso estaba prácticamente esclarecido en la parte científica días posteriores al decomiso, ya que Medicina Legal respondió a estas preguntas: Determinar si las piezas y tejidos de carne son de origen animal y qué especie de animal es, determinar el peso de las muestras, determinar si la carne está contaminada, de ser afirmativo, qué clase de contaminantes y determinar cualquier otra clase de pericia que se considere necesaria.

Las evidencias y el proceso

A pesar de que el resultado de los laboratorios de Serología, Genética y Biología Forense en donde se revisaron a detalle cinco piezas del producto que se compararon con otras muestras para verificar apariencia, textura, tamaños de huesos entre otros; así como consultas realizadas a expertos veterinarios, biólogos internos y externos, el resultado se convirtió en un caso decretado en “secretividad”.

Incluso se tuvo conocimiento que la embajada de China – Taiwán pidió en reiteradas ocasiones, conocer dichos resultados y que el problema se solucionara de manera amistosa, lo mismo solicitaba la comunidad china en Honduras y los abogados de la parte denunciada; quienes por varios meses acudían al MP, a la Secretaría de Derechos Humanos y al Comisionado Nacional de Derechos Humanos en busca de apoyo para poder conocer información de su caso, ya que les asistía en Derecho.

En reiteradas entrevistas, comunicados, opiniones en programas televisivos, los chinos solo querían saber si la carne era de perro o de cabro científicamente, de esclarecerse esto solicitaban una disculpa pública por parte del MP, lo que no sucedió; sino que por el contrario la Dirección de Fiscalías ordenó que las piezas fueran llevadas ahora a laboratorios de los Estados Unidos de América, para un contraperitaje, pero tampoco ha ocurrido esto hasta este día.

Las evidencias constaban de una enorme pierna en donde se apreciaba una pata, un muslo, una costilla, entre otros trozos grandes de carne y huesos, tras ser descongelados se procedieron a revisar las características del animal, para iniciar el proceso de sometimiento a las pruebas biológicas, según constataron los profesionales del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses en el dictamen en poder del MP.

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En el dictamen se detalla paso a paso la forma cómo en los laboratorios forenses no solo se trabaja con evidencias de humanos; sino que se aplica la ciencia y logística criminalística hasta en casos en los que existen evidencias de animales que se exigen análisis para esclarecer casos en donde se involucra a humanos, sean estas personas vivas o muertas.

En esa línea de entendimiento, se relata en el dictamen que “la Dirección de Medicina Forense convocó a un equipo multidisciplinario dentro de los laboratorios criminalísticos y de ciencias forenses, en el que se incluyó a personas con capacidades y experticia en este campo”, y dejando por sentado que el proceso, estudio de resultados y presentación de dictamen “se llevó a cabo con un alto grado de confidencialidad”, según el informe en poder del MP.

En otro agregado, el informe refiere que las personas que realizaron el proceso para determinar lo solicitado por los fiscales de Protección al Consumidor y Adulto Mayor, “son profesionales del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses con una amplia trayectoria como ser: biólogo forense, doctores en microbiología con el grado de especialización de serología y genética, médico especialista radióloga forense, así como médicos forenses y un médico especialista en anatomopatología y un médico veterinario como interconsultante”.

Todos ellos fueron partícipes del proceso científico y cada uno responsable por la elaboración de: Análisis macroscópico y microscópico, análisis serológico, análisis tricológico, análisis radiológico, análisis veterinario, según la información entregada a la Fiscalía días después de haber comenzado la investigación en tiempo y forma.

Pelos de cabro

En el dictamen, en poder de una decena de fiscales entre los que realizaron el decomiso, asistentes y autoridades de Dirección de Fiscalías, se puede leer que se realizaron varias pruebas antes de llegar a las conclusiones del caso, entre ellas las de tipo biológico, radiológicas, uso de sustancias químicas para compatibilidad, entre otras, siendo así que “se realizó sobre cada pedazo de carne una inspección macroscópica y microscópica” en la búsqueda de elementos sobre la propia evidencia a analizar.

Por lo anterior, una de las conclusiones refiere que tanto macro como microscópicamente se pudo determinar la procedencia de al menos 37 elementos pilosos (pelos) que se levantaron de las muestras congeladas llevadas hasta los laboratorios forenses, siendo en total de 36 pelos de origen animal; de estos 24 pertenecen a un cabro, 12 a un perro y uno de origen humano.

Pero se aclara que este hallazgo no es determinante en estas muestras, si se toma en cuenta que en criminalística forense la teoría de Edmon Locard, médico criminalista francés, pionero en las ciencias forenses, introdujo en los análisis científicos aplicados a medicina legal el “Principio de Intercambio de Locard”, que advierte que siempre un objeto cuando esta frente a otro existirá un intercambio de material físico entre ellos, quedando la posibilidad de que cuando los pedazos de carne estaban en el frízer o al ser manipulados y trasladados, pudieron haber tenido otro contacto con agentes en el ambiente.

Por lo tanto, “la determinación de la presencia de los elementos pilosos, en las piezas de carne está sujeta a la historia del manejo que se les dio a las mismas que se determinará mediante la investigación”, es decir que esos pelos no fueron arrancados de las piezas carnívoras, pero sí constituyen elementos importantes de plasmar en el dictamen forense, detalla el estudio.

Asimismo, se realizaron pruebas en donde se dejó por sentado que la comparación de las piezas era difícil sin la presencia del pelaje, el cráneo, las patas delanteras y traseras, debido a que lo que decomisaron los fiscales no era suficiente como para tener claridad a simple vista, “contamos con piezas del tórax y partes de las piernas traseras para realizar la comparación”, se lee en el informen del caso.

Con esa premura, se procedió a la utilización de químicos para determinar si el origen de las piezas sustraídas del restaurante de comida china, eran de caninos o bovinos utilizando el método de “Inmunodifusión de Ouchterlony”.

La técnica de inmunodifusion es altamente específica y se realiza desde 1930 para identificar antígenos-anticuerpos. En el laboratorio de Serología y Genética Forense se realiza según los estándares de calidad requeridos, es un método inmunológico sencillo y rutinariamente usado en el laboratorio clínico para la detección de antígenos o anticuerpos en una muestra biológica.

La explicación bibliográfica sobre esta técnica, indica que un antígeno sea reconocido por un anticuerpo, estos interactúan por complementariedad espacial entonces el objetivo de identificar la reacción del anticuerpo mediante la precipitación en gel dejó como como conclusiones que “con la metodología utilizada no se detectó que la carne sea de origen canino ni bovino”.

Asimismo, que los análisis serológicos fueron negativos y no se realizaron análisis para determinar que la carne estaba contaminada, ya que esto no era competencia durante esta prueba y lo realiza la región sanitaria según las normas establecidas.

Comparación de huesos

Sobre los estudios radiológicos practicados como otro de los procesos de identificación en el caso de la “carne de perro”, concluye que “de las once placas radiográficas de diferente proyecciones se identifican estructuras anatómicas de columna dorsal lumbar, arcos costales, humero y cubito pertenecen a extremidades anteriores, se identificó rótula, fémur, tibia, metatarsianos que pertenecen a extremidades posteriores y según las características observadas es un cuadrúpedo”.

La radiología también mostró que al ser comparadas las muestras “de la estructura anatómica entre cerdo, toro, caballos, gatos, caprinos, caninos, las estructuras anatómicas son sugeribles a un caprino (cabros/as)”.

Sumado a eso, “se valora una estructura ósea de metatarso, las estructuras caninas son bien diferenciadas de las de los caprinos, en esta especie metatarsos son fusionados en nuestro estudio, se encontró estas características en tibia y peroné. El metatarso encontrado es identificado como III o IV metatarsiano, los caninos que poseen II, III, IV y V metatarsianos”.

Con todo lo anterior, las conclusiones finales del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses determinaron oficialmente mediante los procesos científicos aplicados que las evidencias que les fueron enviadas en el caso de la supuesta “carne de perro”, no podía ser tomada como tal.

“La Dirección de Medicina Forense concluye que según lo expuesto en los análisis de los laboratorios criminalísticos y de ciencias forenses se determina que la especie de las carne puede corresponder a la de especie caprina, quedando descartada la especie canina de cada una de las especies de carne”, cita una de las conclusiones que acompañan el expediente fiscal sobre el caso.

En el mismo sugieren “realizar las pruebas de A.D.N como un estudio complementario a las pruebas realizadas por serología y genética forense. Las pruebas serológicas como las radiológicas son determinantes en la identificación de la especie, ambas realizadas de forma separada descartaron la presencia de carne de perro en las piezas de carne analizadas, resultando negativos”.

“Los elementos de transferencia en este caso como lo son los elementos pilosos de perro sobre la carne, no identifican la especie, ya que únicamente explican que pudo haber un contacto en cualquiera de las superficies donde se colocaron las piezas de carne, de igual forma fueron levantados cuidadosamente, no arrancadas de las mismas, ya que no presentaban piel ni pelaje”, manifiestan los expertos en el informe concluyente.

Finalmente, “en cuanto los contaminantes, el tipo de análisis solicitado debe ser realizado por personal de control de calidad en alimentos, microbiólogos industriales”, consuman los expertos en Medicina Forense en este expediente en poder de la Fiscalía Especial del Consumidor y Adulto Mayor y Dirección de Fiscales del MP, dejando claro que la historia de la “carne de perro” fue un yerro de parte de las autoridades.

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